Mejor son dos que uno
(Eclesiastés 4:9)
Para soñar, para reír,
para hacer planes y no dormir.
Para llenar el hogar de amor y comprensión,
para hacer dieta y ejercicios
y anticipar la llegada de un hijo:
Son dos, mejor que uno.
Para alimentar el alma con cólicos y mimos
y para volver a ser niño;
Para pasear y abrigar
y las maravillas del mundo enseñar
Son dos, mejor que uno.
Para tenerles en los brazos,
para acariciarlos y besarlos
y a la escuela llevarlos.
Para pensar y dibujar
con mil proyectos a la par.
Para mostrarles al Redentor
y la fe,
y el amor….
Son dos, mejor que uno.
Para verlos partir,
para que sean independientes
para que triunfen y maduren
y sus sueños perduren.
Para adorar y dar gracias
por todo lo provisto:
Por los padres, por los hijos
Son dos, mejor que uno.
Para viajar y volver a creer,
para cambiar y retomar,
para perdonar y orar
para discutir y valorar
para desayunar y por la tarde el café tomar:
Son dos, mejor que uno.
Para ofrecer un remedio
cuando se comienza a estar enfermo;
para encontrar alivio,
los lentes y un buen libro.
Para llorar en un cementerio por padres
e hijos que se han ido:
Son dos, mejor que uno.
Para colocarse el sombrero
y alcanzar un florero;
para recordar…
para compartir….
para ser feliz hasta el fin:
son dos, mejor que uno.
-Sonia Hidalgo
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