Una de las características de los adolescentes es querer ser tratados como adultos sin perder la posibilidad de actuar como niños. Uno de tantos conflictos en esta etapa es precisamente la comida, ya sea porque comen demaciado o porque se niegan a probar bocado. La palabra “equilibrio” se desconoce mientras que la palabra “obsesión” toma control. Un día odian la salsa catsup, al otro, la aman con todo su ser. Un día van a comer con amigos quesadillas que chorrean grasa, y cuando les vuelves a ver, resulta que les repugna todo lo que la contenga. Lo cierto es que la alimentación en esta etapa es de suma importancia para el buen desarrollo del adolescente y los padres son los encargados de proveer y procurar el buen comer a sus hijos.
La escritura nos relata la historia de Jairo, el padre de una adolescente de doce años que se encuentra muy enferma por causas que desconocemos. Al parecer, un mal día comenzó con malestares hasta el punto de que sus padres temieron lo peor. Jairo, quien era el gobernador de la sinagoga acudió a Jesús tal vez como un último recurso pues cabe la posibilidad de que considerase a Jesús como un hereje ya que al ser una autoridad de la sinagoga seguramente estaría a lado de la ortodoxia judía. Por esta misma razón se cree que Jairo puso su prestigio en entre dicho al venir a suplicarle a Jesús por la sanidad de su hija, y lo que sería peor: permitir que Jesús fuera a su casa. Sin embargo, hizo a un lado el temor de ser juzgado y pidió ayuda. Y es que cada vez que un individuo se enfrenta a Jesús, se enfrenta a una decisión. Por ejemplo, Zaqueo quería ver a Jesús, pero al verlo tenía que ver su propia deshonestidad y explotación.; Lo mismo pasó con Nicodemo, quien tuvo que reconocer su necesidad de nacer de nuevo. Jairo, a pesar de su “rango” se arrodilló ante Jesús en señal de respeto y le rogó que sanara a su hija.
Mientras iban de camino a la casa de Jairo una mujer que había estado enferma por muchos años fue sanada por Jesús pero el momento se interrumpió cuando un sirviente de Jairo llegó con una devastadora noticia: Su hija había muerto; ya no necesitaba molestar más al Maestro.
El evangelio de Marcos nos dice que Jesús le dijo a Jairo “No temas, solamente cree.” A veces, las situaciones con nuestros hijos nos causan temor sobre ellos y su futuro; lo único que nos queda hacer ante una extrema necesidad es lo que Jesús le dijo a Jairo, ¨No temas, confía en mi y estará bien. ¨ No hay otra cosa que podamos hacer.
No se registra la respuesta de Jairo ante las palabras de Jesús pero Jairo tuvo que haber tenido esperanza pues a pesar de las malas noticias no abandonó la fe ya que él cumplió con su cometido de llevarle ante su hija.
Al llegar a la casa se encontraron con un zepelio en marcha tal y como era la costumbre. Lo que nos dice que los que llegaron a preparar el funeral se aseguraron de que la niña estaba muerta. Habían tañideras pagadas que lamentaban la muerte de la pequeña, flautistas con melodías desgarradoras, familiares llorando y mucho ruido. Entonces Jesús les dijo:
-¿Por qué hacen tanto ruido? La niña no esta muerta, solamente duerme.
Estas palabras nos hacen pensar en que no obstante la fe cristiana toma el tema de la muerte muy en serio, la muerte es solo un sueño que dura hasta que Dios nos despierte. Cuando Cristo venga, los muertos en Cristo resucitarán primero (1 Tesalonicenses 4:16) Pero la gente que estaba ahí reunida no solo no entendió sino que no querían consolarse. Entonces, se rieron de Jesús con carcajadas de desprecio que llamaron la atención ante el ambiente tan triste y solemne que tanto parecían lamentar.
Jesús no permitió que la gente permaneciera en la habitación donde estaba la hija de Jairo y finalmente contratados o reales, los dolientes salieron de lugar donde se encontraba la niña. No era un show lo que Jesús quería demostrar, sino su poder. Esto nos enseña que si usted o yo somos personas que nos burlamos de las cosas de Dios, Él no tratará de convencernos; simplemente, nos echará fuera y no seremos testigos de su gran poder. No se trata de ver para creer, sino de creer para poder ver.
Tomando consigo a tres de sus discípulos, Pedro, Jacobo y Juan, y al padre y a la madre de la niña, entró en la habitación en donde postrada en una cama yacía el cadaver de la pequeña de 12 años.
Entonces con dulce voz y tomándola de la mano le dijo en la lengua materna de la niña:
– ¡Talitá, cum! Que significa “Niña levántate”
Los expertos nos dicen que fue como el saludo que su propia madre le daba todas las mañanas. Palabras tiernas que vienen de un Dios que entiende el dolor de casi perder un hijo y de un Cristo que sabe lo que es vivir en la dualidad de dos mundos con diferente lenguaje y lo que significa ser bilingüe y todo lo que esto conlleva. Al despertar e incorporarse lo primero que vió fue el rostro de Jesús.
La resurrección de la hija de Jairo sin duda cambió el futuro y la forma de ver la vida de la pequeña, de su madre y de Jairo. Jesús entonces ordenó que le diesen de comer como una señal de restauración completa y añadió :
-No le digan a nadie que ha resucitado.
En este pasaje aprendemos que a veces nuestros hijos no estan en condiciones de suplicar por su propia sanidad física o espiritual pero que Dios premia la fe de los padres que como Jairo, dejan a un lado todo para presentarse delante del Señor y humillados, suplicar su ayuda.
Que todo lo que Jesús hizo en la tierra contribuyó para su propósito de mostrar el reino de Dios. Lo que quiere decir que Jesús esta dispuesto a llegar hasta donde se encuentra nuestra fuente de sufrimiento, que nos comprende y que es discreto.
Que el Señor obrará el milagro completamente si nosotros nos comprometemos a hacer nuestra parte en la vida de nuestros hijos pues el Señor nos ordena que le demos de comer a quien Él ya ha resucitado.
¨…….y El mandó que le dieran de comer.¨ Lucas 8:55
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