Es bien sabido que la prófuga de la cocina es capaz de abstenerse de comer con tal de no cocinarle a su esposo. Las frases “Tu solo piensas en comer” y “yo no tengo hambre” son las más socorridas. ¡Si lo sabré yo!
Las razones por la cuales el apetito se puede perder son variadas. Un platillo con una pésima presentación puede causar incluso náuseas. Como cuando yo comenzaba a hacer mis primeras recetas y le ofrecía a mi esposo lo que parecía un potaje rescatado de las fauces de un perro.
Otras razones pueden ser las enfermedades y los efectos secundarios de ciertos medicamentos, el uso indebido de sustancias prohibidas y por causas psicológicas como la depresión o trastornos como la anorexia.
Los que estudian nos sugieren algunos consejos para contra restar la falta de apetito:
1. Los alimentos, aunque sencillos, deben ser bien presentados: se digieren mejor cuando la boca se hace agua que cuando entran a la fuerza.
2. Si la causa es la enfermedad será necesario el consejo puntual del médico para tratar las causas desde la raíz.
3. En cuanto al uso de sustancias prohibidas: Absténgase de los venenos. Contra ellos no basta la moderación; se requiere la abstinencia total.
4. Si las causas son psicológicas:
– Combátala con ejercicio. Salga, camine.
– Consuma alimentos que favorezcan la producción de serotonina, tales como el pescado.
– Póngalo en papel. Registre sus sentimientos, por más dolorosos que sean.
– Levante su espíritu. Vaya a la iglesia. En un estudio realizado a más de 4000 personas se descubrió que quienes asistieron tuvieron la mitad de probabilidades de deprimirse y de dejar de comer que los que no fueron.
Yo por mi parte, y como presidenta vitalicia de las prófugas de la cocina les recomiendo casarse con un millonario que les contrate mil cocineras.
En la biblia (2 Samuel 11) encontramos a un hombre que en cierta época de su vida no quería comer. Su nombre era David, un joven pastor que llegó a ser considerado el rey más grande de Israel.
Sus victorias militares hicieron de Israel una nación fuerte pero cuando David decidió quedarse en casa durante una de las batallas cometió adulterio con una de sus vecinas llamada Betsabé quien al poco tiempo le notificó que estaba esperando un bebé de él. Debido a esto, David mandó asesinar al marido de ella; a Urías, uno de sus mejores y más leales soldados con el fin de ocultar su falta. Una vez que consumó el asesinato, trajo a Betsabé a la casa real, se casó con ella y dio a conocer que esperaban un hijo.
Interesantemente, El Señor dejó a David casi un año en su pecado y envió a Natán hasta que nació el bebé. El profeta Natán confrontó a David con la historia de un hombre rico que le roba una oveja a un hombre pobre. David se enfurece tanto hasta que Natán le dice “Tu eres ese hombre” David se arrepiente y declara: “pequé contra Dios” Tres palabras reveladoras que Lo admiten todo. Sin excusas. Tal y como debemos venir ante Dios: simplemente confesando nuestro pecado, aceptándolo abiertamente
Dios le perdona la vida y la relación entre Dios y David queda restaurada, pero el bebé, deberá morir. Recordemos en este momento que el también inocente Urías como el bebé, murió sin deberla ni temerla. Es un perdón que no elimina el castigo, sino que lo acompaña. Y que en los designios de Dios tanto Urías como el bebé alcanzarían la misericordia de Dios y la vida eterna.
Seguramente David deseo morir ¿Porque no fui yo en lugar de un inocente? ¡Yo fui el que adultero!¡ yo fui el que asesinó! David habría de aprender que quien esta en control de todas las cosas es Dios y no él quien tal vez por pensar así, decidió no ir a la batalla.
Poco después el bebé enfermó. David oró a Dios por la vida del niño; y David ayunó e hizo duelo postrado en tierra. Los nobles de su palacio seguramente ordenaron su comida favorita y vinieron a él y lo animaron a que se pusiera de pie y comiera, pero no quiso. Durante siete días el niño empeoró, y David seguía con duelo hasta que un día el bebé murió.
Algunos han dicho que el sufrimiento de David tuvo razón al descubrirse su pecado sin embargo, el corazón inquebrantable de David solo se rompió al ver a su hijo enfermo. ¿No somos nosotros así? Mientras todo va bien hasta nos sentimos capaces de retar a Dios y decir que sus mandamientos son anticuados y que desobedecerlos no nos traerán mal. Creemos que las consecuencias del pecado las sufriremos solamente nosotros y no nuestra familia, vecinos, y hermanos en la fe. Es aquí donde el sufrimiento traerá crecimiento si reconocemos que Dios es quien sabe lo que nadie más sabe de nosotros. Es quien escudriña todo lo oculto. Quien puede ver nuestras fallas pero también nuestro dolor.
Cuando el niño muere, las personas más allegadas temían decírselo a David porque se decía el uno al otro: – Cuando el niño aún vivía, le hablábamos y no quería oírnos; ¿Cuánto más se afligirá si le decimos que el niño ha muerto?
Cuando David lo supo se levantó del suelo y se bañó, se perfumó y se cambió de ropa. Fue a la casa de Jehová, y adoró. Después vino a su casa, y pidió, y le pusieron pan, y comió.
Este es un pasaje que me roba la atención porque de no haberse levantado David podría haber caído en depresión o cometer alguna locura. Sin embargo, David entiende que no hizo lo correcto y que aun en la pérdida Dios está presente para restaurarle, y que el volver a comer -confiando en Dios- es una bendición; pues tener algo en la mesa evita que el dolor de la pérdida te coma a ti. Además, como bien lo explicara David, el no comer no traería de vuelta al niño. David aceptó su muerte y tuvo esperanza de verle nuevamente algún día.
Mas adelante David lo pone en papel. El Salmo 51 nos describe no a un David deprimido o atormentado por la pérdida sino a un David que ha sido perdonado y purificado, que ha crecido y que desea adorar con todo su ser.
Si has perdido el apetito por enfermedad, dolor o tristeza, levántate, encamina tus pasos hacia la casa de Dios, escribe tus penas en un diario de oración y luego come, come delante de Dios y se agradecido.
“El que da alimento a todo ser viviente, porque para siempre es su misericordia.”
Salmo 136:25
