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Vasti: en busca de respeto, libertad y empoderamiento.

octubre 28, 2024

En una relectura de la vida de la reina persa Vasti, encontramos elementos valiosos que nos dan la base para pensar en serio en el valor que la lucha por la equidad de género ofrece. También nos da principios que podemos tomar en cuenta para nuestra tarea como mujeres y hombres de Dios. La reina Vasti ha sido tachada por algunos como una reina orgullosa que no quiso obedecer la orden del rey. Como consecuencia y castigo por tal atrevimiento, fue rechazada y marginada de la vida pública. Es triste pensar que, para algunos, el hecho de que Ester ocupe su lugar les complace, porque se la considera como “una de las nuestras”. Lo cual, si lo pensamos bien y lo aceptamos de ese modo, nos convierte en culpables de su sufrimiento.

La exégesis tradicional ha limitado considerablemente la posición de la mujer en la familia y en la iglesia, y en otro tiempo también en la sociedad, basándose en una serie de interpretaciones que a lo largo de los siglos se han presentado como axiomáticas.[1]  Es tiempo de escudriñar y someter algunos textos que han limitado o minimizado el rol desempeñado por muchas mujeres en la Biblia. Como se tratará de analizar, la valentía de Vasti abre la puerta para que una joven igualmente amordazada lleve adelante el plan de Dios con una visión completa para su pueblo.

  1. Respeto.

La historia de Vasti y algunos de los aspectos de su vida, los encontramos por desgracia en la cotidianidad. Se le puede ver en la vida de la Primera Dama de los Estados Unidos, Melania Trump, o en el ya lejano 1981 con la vida de la princesa Diana, Princesa de Gales. Son estas mujeres de las que a simple vista pensaríamos que lo tienen todo: belleza, dinero, un esposo poderoso, mansiones, acceso al conocimiento, y a lo mejor de lo mejor que ofrece el mundo. De ellas se piensa que son mujeres empoderadas porque el escaparate en el que las vemos, nos lo grita. Sin embargo, como en el caso de Vasti y de muchas otras “no tan afortunadas” la realidad es otra. El que se sugiere sea el sueño de cada mujer de casarse con un hombre poderoso que la proteja y la colme de bienes comienza a desmoronarse cuando una mujer descubre que finalmente ha de ser respetada por lo que es en sí misma, y no por ser la hija o la esposa de un hombre.

El esposo de Vasti fue el rey Asuero quien fue un hombre poderoso que reinó desde la India hasta Etiopía. La escritura dice que fue afirmado sometiendo a sus enemigos y pacificando el imperio.[2] A esto debemos agregar el lujo con el que vivían y que era la característica de los monarcas orientales, y particularmente de los persas.[3] En el relato que nos ocupa, se ha ofrecido un banquete por ciento ochenta días (1:4) para mostrar las riquezas y la gloria del reino a los nobles de Persia y Media (1:3); luego, se  ofrece un segundo banquete (1:5) en el que durante el último día de la fiesta, el rey embriagado envía a sus siete eunucos, que eran su medio de comunicación con el harén, para que buscasen a Vasti.[4] El harén era una posesión personal del rey, que pasaba a su heredero, quien se volvía <<esposo>> de las mujeres de su padre ( 2 Samuel 3:6-11; 1 Reyes 2:13-25)[5] Lo cual ya nos dice de entrada cual era la situación de cada mujer en ese entorno; además, de entenderlo como una consecuencia de la entrada del pecado al mundo (Génesis 4:19).

Es común que a las mujeres que poseen un atractivo físico se les consienta y se les mime más que a las otras que no lo poseen, y hasta se les mire con condescendencia. Pues se piensa generalmente que la belleza no se lleva bien con el cerebro. En especial, si han de participar en actos públicos. Vasti, cuyo nombre es simplemente una palabra persa que significa “mujer hermosa o excelente”, es llamada a aparecer en el banquete, pero no para ser escuchada ni para ser tomada en cuenta como parte de la administración. El rey ha dado la orden que aparezca en su banquete desnuda, luciendo únicamente la corona real en su cabeza.[6] Pero la reina Vasti se niega rotundamente a comparecer (1:12). Tal vez, porque ha llegado al momento de darse cuenta de que es algo demasiado dañino obtener un lugar de privilegio, sin haberse ganado el respeto. Prefiere ser respetada, antes que ser venerada y agradable por cumplir las expectativas de los que realmente son respetados en la sociedad.

Esta simple, pero profunda reflexión es tomada en cuenta en algún momento de la vida de la mayoría de las mujeres en posiciones de liderazgo, incluyendo al ministerio. En ese sentido se puede decir que Wesley lo entendió bien cuando expresó en su sermón “Sobre la visita a los enfermos” <<Aquí no hay diferencia; ‘no hay ni hombre ni mujer en Cristo Jesús’. Por cierto, ya pasó el tiempo de esa idea de muchos que ‘las mujeres solo sirven para ser vistas, no para ser escuchadas’. ¡Y en consecuencia muchas de ellas fueron criadas como si hubieran sido diseñadas para ser juguetes agradables! ¿Acaso esta idea honra la sexualidad? No, esta manera de pensar contiene la mas profunda crueldad; es una crueldad horrible, es una barbaridad. Y no sé cómo alguna mujer sin sentimientos y espíritu puede someterse a ella. ¡Mujer, no te rindas mas a esa vil servidumbre! Tu, al igual que los hombres, eres criatura racional. Tu, al igual que ellos, fuiste hecha a imagen de Dios; tu eres igualmente candidata a la inmortalidad; ustedes, mujeres, también son llamadas por Dios…no sean desobedientes al llamamiento celestial.>> [7]

Como lo comprendió Wesley, por toda la escritura encontramos que Dios respeta los derechos de la mujer, que ha sido formada a su imagen y que son ellas por las que también murió el Salvador. Por eso, en la palabra de Dios leemos que Él, escucha los ruegos de una mujer en su oración y le contesta. Es el Señor quien procura que la salvación de su pueblo provenga también por medio de ellas como se describe en el libro de Ester. Vasti, representa origen y es el preludio de la obra magnífica de Dios en este relato.

2. Libertad.

El castigo de Vasti, señalan, es exigido no sólo por el rencor del rey, sino por la política pública. Si otras esposas de menor rango siguen el ejemplo de la reina desafiante, el imperio se verá sumido en la anarquía.[8] Entonces, la suerte de la reina es discutida por los varones sin que ella escuche ni pueda aportar nada en su defensa. Como ha sucedido en la historia de la humanidad, a menudo, las mujeres son ignoradas y están a merced de un sistema del que no pueden participar.

Vasti, fue privada del derecho de actuar en su defensa, imposibilitada de mostrar documentos o contratar un abogado que la defienda; convirtiéndola en una espectadora pasiva de su propia vida. Mientras tanto, el consejo que solicita el rey es conformado por los sabios que conocían los tiempos: 7 príncipes que forman parte del consejo privado del rey y quienes eran admitidos en todo momento ante la presencia real; [9] todo esto, en contraposición a la mujer que ha de ser solicitada.

Se propone que el rey actúe con decisión haciendo que el decreto relativo a Vasti sea irrevocable, a pesar de cualquier cambio de humor posterior [10] como en efecto sucedió, cuando la borrachera le dejó. La sagrada escritura describe cómo, sosegada ya la ira del rey Asuero, se acuerda de Vasti y de lo que ella había hecho y de la sentencia en su contra (2:1). Pero Memucán, uno de los siete príncipes había dicho:<< No solamente contra el rey ha pecado la reina Vasti, sino contra todos los pueblos que hay en todas las provincias del Rey Asuero>>.[11] El enojo llega a alcanzar los límites de la exageración enfatizando el rigor con el que el rey se ocupa de la insubordinación doméstica en todo su imperio.[12] Su deseo era que fuera una ley inquebrantable y permanente. Para ello, el rey hace uso de los lenguajes oficiales para emitir un decreto: Arameo, Elamita, Acadio y Persa.[13]   La intención de enfatizar la ley diciendo que todas las mujeres darán honra a sus maridos, desde el mayor hasta el menor, suena francamente fuera de la realidad, pero evidencía una violencia sin disculpa hacia la mujer. En términos simples, la violencia de género es entendida como: todo acto de violencia basado en la diferencia de género que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como privada (ONU,1993).[14]

Una vez dada la sentencia, no volvemos a saber de Vasti pues el rey ordenó que no se presente más delante de él (1:19). Podemos pensar que Vasti sufrió tal violencia y que la destitución trajo a su vida vergüenza y sufrimiento. Vasti no debía comparecer mas delante del rey Asuero, y este debía hacer reina a otra que fuera mejor que ella.[15] (1:19) Lo que significa que, además de ser ignorada y confinada, se arrancará de ella lo último que le queda: su autoestima. 

El mensaje que nos ofrece Vasti -sin proponérselo-, es central para nuestros días, pues nuestro mundo moderno necesita más mujeres como Vasti: libres para ser renuentes a exponer sus cuerpos semidesnudos[16] o desnudos a la vista de la multitud; con plena libertad de decisión para poder lograrlo sin ser violentadas o coaccionadas, a través de redes sociales y de quienes las quieren ver en ellas.

 A diferencia de Vasti, que ha tenido el atrevimiento de mostrarse autónoma, rechazando la sumisión sexual que el rey pide, Ester empieza siendo una mujer sumisa, quizá al principio en provecho propio (para elevarse como reina)[17]  pero también, por temor. Ambas fueron sometidas y privadas de su libertad. Pero será Ester, quien, con la ayuda de otro hombre, logre la liberación de su pueblo.

3. Empoderamiento.

La primera vez que se nos describe a Vasti es como una anfitriona de un majestuoso banquete para las mujeres persas (1:5). La escritura nos dice que mientras los hombres estaban en el patio del huerto, ellas estaban en el palacio real. [18] Una mirada rápida podría darnos la sensación de que Vasti tenía la libertad de organizar y presidir un banquete para las mujeres. Sin embargo, podría ser una expresión tan común como lo hay en los países machistas en el que, en un grupo de personas de dos sexos, acaben por dividirse en dos grupos según el sexo; estableciendo así una de las formas más sutiles del poder que deja fuera de las conversaciones importantes a las mujeres.[19] El hecho de estar al frente y presidir no significa necesariamente que la mujer ha sido empoderada. Es cuando tanto hombres como mujeres ven en el otro la imagen de Dios.  No es buscar los primeros ni los mejores puestos, es saber para qué se está, cual es la misión y poder cumplirla a cabalidad con dignidad y con la ayuda de Dios tal y como lo hizo Ester. Ella, contaba con lo mismo, o tal vez con menos que Vasti; si lo pensamos así: ella era menor y por ende menos experimentada y madura. De ahí que necesitase del consejo de Mardoqueo, su tío. En un inicio, vemos a una Ester perdida en el anonimato y con miedo. Por otra parte, Ester es considerada la futura reina, pero el rey la escoge tomando únicamente en cuenta su físico. Sin haber hablado con ella, sin saber que era judía.[20]

La belleza de Ester es usada en un principio como único activo disponible. Con la ayuda de Mardoqueo transforma la sumisión en audacia arriesgada, poniendo su encanto femenino al servicio de la salvación de su pueblo.[21] Pero Ester ha de aprender a ser asertiva y enérgica al mismo tiempo que paciente y llena de fe. Es en este entendimiento cuando hay posibilidad para que Dios obre el milagro. Ese milagro tiene que ver con la transformación de la vida de Ester.  Es ese momento en el que ella descubre para qué ha llegado y las consecuencias que tendrá sobre su pueblo este cambio obrado en ella. En ninguna otra parte de la escritura vemos a Dios como permaneciendo en la sombra, esperando que, en medio de tanta injusticia, hagamos algo. Ester parece descubrirlo y ante el peligro, no duda y solicita el ayuno. Ya no es la joven temerosa, ahora se prepara para la lucha pues sabe que no ha llegado todavía a la cúspide y que, si llega ella sola, nadie ha llegado en realidad.

Por lo regular, cuando los miembros de una minoría en el sistema han llegado a donde querían estar, tienden a no mover las aguas que les han permitido llegar ahí. Pero ese no es el caso de Ester. Porque en la hora adecuada, se arriesga y se hace notar. Fue radical al confiar en Dios y declarar: <<Si perezco, que perezca.>> Acostumbrada a todo, incluso a morir; Ester vence la tentación de exclamar “jamás he sido oprimida;” como lo han hecho muchas que han llegado a espacios reservados para unas cuantas y que ya instaladas en el puesto no nos representan. Por su parte, Asuero sabe que Ester no tiene algún valor y que es una pobre que está ahí como tantas que lo han logrado gracias a él. Pero hay un elemento con el que Asuero no cuenta; y es, que la protección de Dios está sobre ella.

CONCLUSION.

Ciertamente el libro de Ester lleva el nombre de quien ha confiado en Dios; pero no omite el desafío y dolor de su antecesora. Gracias a ella, podemos entender mejor a Ester. Entendemos su valor, su posición de esclava y mujer sin voz. Entendemos que la presión es tanta, que la misma Ester no se sabe instrumento de cambio para liberar a su pueblo. Se da cuenta hasta que escucha la voz de otro hombre que teme a Dios, y que le dice la frase insuperable: “esta es tu hora.”

Esa voz, fue la que le hizo falta a Vasti. La voz de un hombre humilde, que se viste de cilicio y que clama ante la injusticia y la posibilidad de que Ester tampoco escape de la ira del rey.  Es desde la comprensión de un hombre que cree que la salvación de Dios puede ser dada a través de una mujer y que Él nos usa a todos y a todas. Razón por la cual, si hemos de empoderar a la mujer no ha ser a través de enseñarle a ella como ser.  Mas bien, será nuestra tarea mostrar al hombre, al Dios que usa y ama a todos.

La liberación del pueblo vino por mano de Esther. Al final leemos de la matanza de los enemigos del pueblo judío. La reina Ester tuvo suficiente influencia como para ejecutar la destrucción de la casa de Amán, junto con 75 000 enemigos (7:1-10;9:1-32). Fueron ella y Mardoqueo quienes escribieron con plena autoridad: “El decreto de Ester confirmó estas normas” (9:29-32). [22]  Pero la venganza cobrada abarca incluso a Vasti porque el triunfo de Ester, también le pertenece a ella. Vasti dejó de ser callada y dócil para levantar la voz ante la injusticia, y lo mismo hizo Ester.  Mucho más tarde, una mujer llamada Rosa Parks se negó a ceder su asiento en un autobús segregado.

Vasti representa la lucha de años de las que se quedaron en un rincón, a las que fueron humilladas y sobajadas por atreverse a desafiar el mal establecido. Hoy en día las mujeres que han alcanzado cargos de alta responsabilidad por mérito propio, se desempeñan tanto en la política, como ministras o jefas de estado pero todavía no son libres de continuas alusiones a su belleza, a su forma de vestir y a la manera como expresan la agresividad de su carácter.  Es nuestro deber ofrecer espacios seguros dentro de la iglesia, y fuera de ella. Donde la mujer pueda expresarse con libertad y ser reconocida del mismo modo que lo es el hombre.

Hemos de reconocer a esas mujeres anónimas, madres y esposas que han dedicado su vida a forjar un mundo más equitativo. A todas ellas las podemos encontrar en nuestras congregaciones y es nuestra responsabilidad protegerlas a todas también. Desde nuestro ministerio, hemos de extender el cetro cuando ellas abran la puerta de la oficina pastoral para contarnos la manera en la que han sido oprimidas por esposos, por hijos y por la sociedad en general.


[1] Aguilar Marga Muñiz, Femenino Plural: Las mujeres en la exégesis bíblica., Colección Pensamiento Cristiano (Terrassa, Barcelona: Editorial CLIE, 2000), 11.

[2] Adam Clarke, Comentario de la Santa Biblia, vol. Tomo I (Kansas City, Missouri: Casa Nazarena de Publicaciones, 1974), 531.

[3] Clarke, Tomo I:531.

[4] John C. Whitcomb, Ester, El triunfo de la soberania de Dios (Spain: Publicaciones Portavoz Evangélico, 1979), 45.

[5] Xabier Pikaza, Mujeres de la Biblia Judía., Estudios bíblicos (Barcelona, España: Editorial CLIE, 2013), 163.

[6] The Interpreter’s Bible, vol. 3 (Nashville, TN: Abingdon Press, 1978), 837.

[7] Video conferencia profesora semana 5: Igualmente diferentes. Teología wesleyana e igualdad de género en el ministerio de la iglesia., s/f, consultado el 21 de octubre de 2024. (Mónica Mastronardi)

[8] The Interpreter’s Bible, 3:838.

[9] Clarke, Comentario de la Santa Biblia, Tomo I:531.

[10] The Interpreter’s Bible, 3:838.

[11] Santa Biblia Revisión  1960 (Sociedades bíblicas unidas, s/f).

[12] The Interpreter’s Bible, 3:838.

[13] The Interpreter’s Bible, 3:838.

[14] “La violencia contra las mujeres y su tipificación:nuevos retos enla procuración de justicia.” (Fiscalia general de la república, 2019), 17, https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/552698/Serie_Gen_y_Proc_Justicia_3_ISBN_978-607-7502-57-9.pdf.

[15] Chester O. Mulder et al., Comentario Bíblico Beacon Josué hasta Ester, vol. 2 (Kansas City, Missouri: Casa Nazarena de Publicaciones, 1965), 653.

[16] Mulder et al., 2:653.

[17] Pikaza, Mujeres de la Biblia Judía., 399.

[18] Clarke, Comentario de la Santa Biblia, Tomo I:531.

[19] Marina Castañeda, El machismo invisible (México: Penguin Random House Grupo Editorial, 2020), 116.

[20] Pikaza, Mujeres de la Biblia Judía., 397.

[21] Pikaza, 399.

[22] Philip B. Payne, “La biblia enseña la igualdad del varón y la mujer.”, 2015, 2.