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Factor Miedo

marzo 9, 2013

Para escribir esta entrega,  tuve que vencer algunos temores. ¿Cómo lo logre?  Enfrentando mis más profundos terrores, lo cual no me fue nada fácil.

El primero de ellos fue el vencer el temor de  haber sido olvidada después de tres meses de no escribir (Atazagorafobia) y  que estas líneas que hasta hoy escribo sean completamente ignoradas, dando como resultado  que todo el esfuerzo de tres años  haya sido un verdadero  fracaso (Atiquifobia).  

Pero…¿ Qué es  el miedo? El diccionario lo define como: » Sensación de alerta y angustia por un riesgo o daño real o imaginario.»  Puede ser racional o irracional. Un ejemplo de  miedo irracional sería el que tiene mi perro cuando  hago uso la  secadora de cabello, ¿O será a mi cabello? En todo caso, prefiero pensar que padece de Caligynefobia; osea, miedo a las mujeres hermosas y bien peinadas…¡En fin! Cuando el  miedo  llega a extremos puede convertirse en fobia:  <Aversión obsesiva a alguien o a algo>  Uno de los personajes que me recuerda este comportamiento es la tía Josephine, de la cinta Una serie de eventos desafortunados; sin duda  ¡Toda una heroína ! porque entre otras fobias, no cocina nada caliente porque  tiene miedo a que la estufa estalle de pronto en llamas y a que el refrigerardor le caiga encima y la aplaste.

Lo cierto es que  al cocinar  nos enfrentamos a diversos peligros. Y yo me pregunto, ¿Quién quiere a estas alturas  poner en peligro su vida?  Al cocinar te puedes  quebrar una uña, machucar los dedos, resbalar, cortar, quemar, axficiar, intoxicar y hasta electrocutar. Pero no solo te arriesgas  físicamente, también  puedes poner en peligro tu bienestar psíquico de tal modo que padezcas de  fatiga mental, aislamiento, ansiedad, insomio, depresión y  estrés; mismos que repercutirán sin duda en tu vida conyugal. Todo esto puede llevarte al extremo de sufrir alguna fobia, lo cual no sería nada raro ya que se cree que uno, de cada nueve adultos padece de alguna. Los síntomas  suelen ser: aumento de la frecuencia cardíaca, sensación de mareo o desmayo, temblor o estremecimiento, sensación de atragantamiento y sudores.

Hay quienes nos sugieren que nuestros miedos son infundidos desde la infancia. Lo cual trae a mi memoria- y seguramente a la tuya-, cuando te encargaron cuidar la leche que se derramó a pesar de que tu mamá te advirtió que acababa de lavar la estufa; o cuando  inútilmente te encargaron agregar  mas agua a los frijoles para que no se quemaran; o cuando se te cayó el pan o las tortillas a media calle. ¡ Todo por andar jugando!  La imagen de  una yema de huevo que chorrea entre tus dedos y llega al piso recién trapeado; de una tortilla quemada que tizna el mantel recién lavado; de un café aguado que no convence a nadie, y de unos  ojos llorosos y recién tallados de chile, tienen el potencial de crear estos traumas.

He aquí algunos ejemplos  de fobias  relacionadas con la cocina, muy al estilo de la prófuga de la cocina:

Agorafobia          –Miedo a las multitudes y  los lugares públicos, como  los supermercados.

Alectorofobia   -Miedo a los pollos. Sobre todo si te has creído que esta bien cocido y cuando lo sirves resulta que  esta mas crudo que el invierno.

Carnofobia         – Miedo a la carne y a que te  quede tan desabrida que ni  los zopilotes se la quieran  comer.

Ictiofobia             –Miedo al pescado, al olor que despide al cocinarlo y a que  te salpique de aceite echando a perder tu blusa  favorita de un aletazo ¡De terror!

Arsonfobia          –Miedo al fuego….¿Un asado? ¡Impensable!

Lacanofobia      –Miedo a los vegetales. Los síntomas son: boca seca, náuseas, escalofríos, ansiedad,  dificultad para cocinarlos y después…. ¡Para  tragártelos!

alodoxafobia      -Miedo a las opiniones que se viertan sobre la comida que has preparado.

 Deipnofobia:    – Miedo a las cenas y a que  las conversaciones  se alarguen y termines tu sola lavando los trastes a las tres de la mañana.

Si tu eres una  prófuga(o) de la cocina y te has identificado con alguna de estas fobias, es normal. Ahora que  si ya tienes miedo a estar siendo observada(o) constantemente  por un pato; estás grave y necesitas atención inmediata (Anatidofobia)

Sin embargo, todas estas fobias bien pueden reducirse en una sola: La llamada  Megeirocofobia  y que es, nada mas y nada menos que  « Miedo a cocinar» ¡ Asi es!  Ya imagino lo que estás pensando. En mi caso, este descubrimiento ha llegado demaciado tarde.

Lo cierto es que las  fobias son las causantes de ausentismo, cancelaciones de viaje y pérdidas en los negocios.

El programa televisivo Fear factor (2001) se distinguó por poner a prueba  a sus competidores de una manera  singular pues eran confrontados con los temores mas comunes que padece el ser humano.  En su versión americana- el anfitrión Joe Rogan- comenzaba el programa de esta forma:

«Soy Joe Rogan, y éste es Factor Miedo. Las acrobacias que están a punto de ver fueron diseñadas y supervisadas por profesionales. Son extremadamente peligrosas y no pueden ser intentadas por cualquier persona, en cualquier lugar, en cualquier momento.»

En la primer etapa del programa los competidores eran probados físicamente; en una segunda etapa, mentalmente. La tercera etapa era una combinación de ambas que incluía miedo a las alturas, agua y vehículos en movimiento. Al terminar el programa quienes habían sobrepasado las pruebas podían ser confirmados con la tan esperada  frase ,

«Evidentemente; el miedo, no es un factor para ti.»

Antes de mencionar el pasaje bíblico debo decir que el segundo temor que enfrenté al escribir ésta entrega fue precisamente el de  abordar dicho pasaje localizado en  Marcos 16:17-18  A pesar de  los comentarios que arroja la crítica textual sobre el particular y  que  dan  por terminado dicho evangelio en el versículo 8, me parece que ésta porción contiene una enseñanza que no debemos desaprovechar.

Otro temor vencido fue el pensar que  mis compañeros estudiosos, teólogos,  doctores y expertos en éstos temas me criticaran; pero  después de meditarlo bien, me dí cuenta que mi temor era sin fundamento  ya que ninguno de ellos lee lo que ésta  humilde aprendíz  a duras  penas pueda  escribir al respecto.  Entonces puse manos a la obra, o mejor dicho ¡Al teclado!

El pasaje nos dice que Jesús se les apareció a los once discípulos estando ellos sentados a la mesa. Que les reprochó su incredulidad y dureza de corazón al no haber creído a los que le habían visto resucitado. Entonces les dijo: » Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo , mas el que no creyere será condenado »  luego, les  mencionó las señales que seguirián a los que creyeran,

«En mi nombre expulsarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas;tomarán en sus manos serpientes; y cuando beban algo venenoso, no les hará daño alguno; pondrán las manos sobre los enfermos y éstos recobrarán la salud».

Esta sentencia reune a mi parecer un desafío al estilo Factor Miedo  ya que requiere de  sobre pasar  pruebas  físicas, mentales y por supuesto espirituales. Inmediatamente me imagino a los discípulos teniendo contacto con personas cuyas enfermedades son altamente contagiosas. Los veo poner sus manos en ellos, es más, ¡abrazarlos! Luego los veo en una cisterna llena de serpientes y a éstas, moviendo los bordes posteriores de sus escamas al tiempo que sus músculos impulsan amenazantes sus movimientos  hacia adelante hasta lograr enrollarse entre los brazos y piernas de los discípulos; también, los veo  comiendo  algo desagradable y mortal; o que tal perdidos en el fin del mundo, interactuando con otras razas y sus extrañas costumbres pero sin traductor; por último, luchando contra fuerzas demoníacas. Sin embargo, lo interesante de este pasaje no radica en  éstas señales, sino en  ¿Cómo podría Jesús enviar a un pequeño grupo de hombres miedosos, incrédulos y nada profesionales  que además no contaban con la audacia  ni   los recursos necesarios para  conquistar el mundo? No se me ocurre otro resultado que el fracaso total.

Debemos recordar que estas palabras son  adjudicadas a Jesucristo mismo, quien venciendo todo temor, padeció y murió desde las nueve de la mañana hasta las tres de la tarde con la fe puesta en  la promesa que el  Padre le levantaría de los muertos al tercer día. Es por eso, que  con tal autoridad les envia aun comprendiendo que el miedo al ridículo, al fracaso, al sufrimiento y  a la muerte les evitaría salir al mundo. Pero ellos  creyeron en sus palabras, obedecieron y  esperaron la venida del Espíritu Santo quien los llenó de poder.  Fue entonces cuando en vez de cobardía se llenaron de amor por las almas y valor ante el peligro, no tuvieron tiempo para pensar en enemigos imaginarios, afrontaron la adversidad con valentía, abrazaron la aventura y el autosacrificio de modo que hasta las contingencias les fueron agradables. Sin embargo, a San Pablo le costó la cabeza y a San Pedro la crucifixión, otros mas fueron aserrados. Todos ellos ya, han recibido la vida eterna y gracias a ellos el evangelio se  expandió hasta nosotros.

Hace algún tiempo escuché una anécdota sobre una persona que se afamaba diciendo lo feliz que estaba por haber sido llamado a servir en los Estados Unidos. Habló y habló de los trámites que tuvo que sortear, de las tristezas y  temores que tuvo que vencer al separarse de su familia, al tener que  subirse al avión y al no entender inglés. Al finalizar le dió gracias a Dios por haber vencido tantas pruebas y  vivir bien. Cuando termino de dar su testimonio. Solo se escuchó una voz que dijo,

-«Que bueno que no le llamó Dios a Haití, a Uganda o a Somalía.»

¿Habría respondido con el mismo entusiasmo y diligencia  al llamado? o tal vez ¿ el miedo a la pobreza, la guerras, el rechazo al evangelio, las enfermedades y al vudú se lo hubieran impedido? ¡Cuán convencional y predecible resulta para algunos el llamado  al ministerio en estos dias!

Recuerdo el tiempo cuando el Señor me llamó a su servicio. ¡Tenía tantas preguntas y temores!  Al conversar con mis compañeros de estudios  coincidimos en una cosa, y era el hecho de que ninguno -de los que estabamos seguros de nuestro llamamiento- habíamos deseado antes tenerlo. ¿La razón? Creo que teníamos un profundo  sentimiento de responsabilidad sobre lo que el llamado divino requiere: Dios no espera gente acomedida que llegue al ministerio porque tienen algo que dar o porque las circunstancias de la vida -educación o talentos- lo han llevado hasta ahí. Dios usa a  quienes ha llamado y a quien pueda aceptar un compromiso real; porque la tarea es ardua, es valiente, requiere de decisión, disciplina, fortaleza, sacrificio, heroísmo; porque es luchar  en contra de  las fuerzas de las tinieblas, porque  es olvidarse de sí mismo y  darlo todo por su causa. Entonces descubrimos que ninguno esta capacitado y que  todos comenzamos como los discípulos descritos en este pasaje: Incrédulos de las maravillas que Dios pueda obrar a través de nosotros. Porque no es por nuestra propia fuerza o valor, sino por  la fe puesta en Jesucristo  y por el poder de Su Espíritu que nos capacita y nos ayuda a vencer el miedo. De este modo  vamos al mundo  impulsados por Su amor y en Su Nombre.

Ahora bien, cabe aclarar que el mandato es ir al mundo a predicar el evangelio, y no el de ir al mundo a montar un espectáculo para que la gente se convierta y crea. No nos predicamos a nosotros mismos, ni predicamos milagros; predicamos a Cristo y a éste crucificado (1 Corintios 1:23) Si los discípulos habrían de beber alguna cosa mortífera, no lo sería a sabiendas. El Señor cuidaría de ellos cuando El se convirtiera en el motivo  principal de sus vidas y  predicación. Solo Jesús quien puede conquistar al mundo por su Nombre nos lleva a una  victoria inicial: la gran batalla de vencer primeramente lo peor de nosotros mismos para luego vivir lo mejor que podamos  para ser usados por El.

El temor a la crítica, a la burla, a la calumnia, a la competencia desleal, a la ignominia, a la escases, a la soledad y  al desamparo -solo por citar algunos- son temores legítimos que los llamados debemos afrontrar asidos fuertemente de su brazo poderoso día a día. Oswald Chambers lo describe así, » No tenemos un llamamiento a mantenernos aferrados a algun lugar y no hacer nada, sino a trabajar con determinación, sabiendo con garantía que Dios nunca será derrotado»  Si confianmos en El, no ha de dejarnos sin su protección.

Durante éstos años de servicio, mi esposo y yo nos hemos   dado cuenta – como muchos mas- que  los recursos económicos  que pudieramos  poseer hoy no son  la solución a nuestras ansiedades; que  los conocimientos y talentos que poseemos no son el camino al éxito; que gozar de una buena salud no es la solución a nuestro deseo de trascender; que  el vigor y la fortaleza empleadas  a través de los años no son la solución a nuestras inquietudes; y que incluso, el amor por quienes  servimos, no es la solución a nuestras desilusiones y sufrimientos. Solamente Dios y la fe en El, son la solución – solución divina- para todos nuestros problemas y temores.

En cuanto al pasaje solo me queda especular como algunos comentaristas, que quien agregó esta nota final tuvo el temor de que el evangelio no terminara como debiera y en su lugar agregó una nota inspiradora y de victoria para las generaciones futuras.

El mundo esta lleno de personas que han sido llamadas a servirle y se acobardan ante las primeras dificultades. ¿Eres tú uno de ellos? ¿Responderás a Su llamado venciendo los temores?

Si confias en El hoy,  los milagros y las maravillas que estas apunto de ver en tu vida y en la de otros , han sido diseñadas y supervisadas por Un Profesional,   las cuales  son extremadamente peligrosas y  pueden ser intentadas por cualquier persona que responda afirmativamente a Su llamado creyendo  en El, en cualquier lugar y en cualquier momento. Solo de esta manera será  evidente para todo el mundo y  criatura  que el miedo, no es un factor para tí.

Una Vida Mejor.

mayo 28, 2012

Me cuentan que en cierto pueblo nació Maigualina. Una morena  introvertida, y cuya familia era  de condición humilde.  Por ser la mayor de entre  sus hermanos  se esperaba  fuera la segunda al mando en las labores del hogar. Sin embargo, Maigualina  se veía asi misma tan solo  como una doncella. No tenía ningun problema con la limpieza de la casa aun cuando lucía  repleta de moscas  a falta de puertas , el  piso de tierra y el calor;  tampoco tenía problemas con el cuidado de los animales domésticos que se expresaban libres por toda la casa. Pero cocinar, le era un fastidio debido a que los ingredientes escaseaban y a regañadientas cumplía tales deberes.

Así como una niña lleva a la cama sus muñecas,  Maigualina llevaba consigo  el hambre y los deseos de que su suerte cambiara algun dia; todas las noches rogaba, hacía promesas y soñaba con un mundo diferente; con un apuesto aventurero que la llevara lejos de ese pueblo yermo, a un lugar  en el que pudiera comer todo cuanto quisiera. Pero, ¿Existiría tal lugar?

Los dias pasaban aburridos en el pueblo:  sin mucho que ver, sin mucho que hacer… hasta que  llegaba  la feria. No era mas que una vieja rueda de la fortuna manipulada casi manualmente. Carros chocones, un trenecito y los infaltables caballitos  que completaban la diversión. También, era la oportunidad de encontrar el amor, pues habitantes de zonas aun mas apartadas venían a buscar pareja.  Ese año, Maigualina saldría favorecida. Cupido lanzó sus flechas y de inmediato nació un romance entre Maigualina y Gabriel. La conversación fue profunda y significativa,

– ¿Dónde vives? – Le preguntó Gabriel empuñando el sombrero.

– Por la vereda que va al cerro…..

-¿Qué número es tu casa?- Insistió.

– ¿Número?…donde veas un perro echado, ahí es.

Ambos comenzaron a frecuentarse. En pocos dias de conocerse Maigualina se enamoró de el y supo que  con Gabriel  «La milpa seria un rancho y el atole, un champurrado». Todo estaría bien aun cuando la sombra de la pobreza los amenazara. Pero Gabriel era ambicioso y después de casados  le propuso emigrar al norte del corazón en busca de nuevas oportunidades. Le hizo saber que  sortearían  peligros de muerte que culminarían con una vida placentera y abundante para ambos.

-¿Y cómo es allá?- le preguntó con candidez.

-Bueno…dicen que hay buenos trabajos  y que la gente no se asolea tanto como aquí; por eso  son blancos y de ojos desteñidos;que a veces no se les entiende lo que quieren pero aun asi te mandan por la puerta del éxito (Exit); que todas las casas son iguales y que comprar una es cuestion de forzarle al trabajo ( For Sale) ….¡Ah! y que la comida se llama Combo, ¿o Mambo? número 5.

– ¿Y de qué peligros hablas Gabriel?

– Bueno….dicen que debemos caminar, cruzar rios, desiertos, pasar mas  hambre, pero sobre todo que debemos  tener cuidado con un tal «Freeway» que ha matado a muchos y que segun dicen, se nos aparece por todas partes. Pero no te preocupes…. que si se puede, porque estamos unidos.

Los tambores que despiden a cada doncella que baja con gracia del cerro comenzaron a sonar. Miró en lontananza y por última vez a su pueblo bicicletero, a sus perros enclenques, a sus escuálidos habitantes con camisas de fuera,  a sus mujeres preñadas y  a sus niños chamagosos. Entonces pensó que, sí existia algun Dios amoroso les ayudaría para llegar a la tierra de la abundancia.

Tristemente, los peligros que les habían contado en el camino y los que  se habían imaginado eran nada comparados con la cruel realidad de cruzar una frontera de forma  ilegal. Las altas y bajas temperaturas,la desorientación, el cansancio, la deshidratación, etc.,  se quedaron cortas ante la posibilidad de caer presa de bandas criminales de todo tipo. Y es que, ante tales circunstancias el cruce y el  desierto se puede convertir en un crisol  en donde se descubra la quinta esencia de la vida. Entonces el alma se torna hacia Dios y se elaboran súplicas y promesas que mas tarde se olvidan  cuando se encuentra la vida a salvo.

Todo, por buscar una vida mejor.

Las estadísticas de personas que  llegan a pisar suelo americano de forma ilegal en busca de una mejor vida estan hechas de rostros que conozco. A diario escucho historias de hambre, de secuestro, de desierto, de muerte….

Pero ellos no son los únicos. El hecho es que todos los seres humanos hacemos a diario esfuerzos por alcanzar la felicidad. Es por eso que, entre otras cosas,  estudiamos mucho, trabajamos duro, nos relacionamos, cuidamos nuestra salud, compramos libros, filosofamos, asistimos a seminarios, nos informamos y nos congregamos en una iglesia.

Una de mis compañeras de trabajo me sugiere que la felicidad se encuentra en las montañas, en la vida sencilla, en volver a lo natural; es decir,  a bañarnos en el rio, confeccionar nuestra propia ropa y a cultivar nuestra propia comida olvidando  los supermercados y la comida congelada. Porque dice, «Antes se vivía mejor». Pero si echamos un vistazo al pasado encontraremos tan solo desilusión.

¿Cual es entonces el secreto para que la humanidad entera obtenga  una mejor vida?

Una de las vidas que mas han cautivado a la humanidad es sin duda la vida de Helen Keller. Mas  inspiradora es aun la de su dedicada maestra, la Señorita Sullivan quien logró hacer de  una pequeña niña  sordomuda y  ciega una de las personas mas famosas y amadas en el mundo. Logró transformar a una niña discapacitada con personalidad deforme y salvaje,  en una sensible, bella y bien educada criatura. Una de las escenas mas impactantes que lograra llevar a la pantalla grande el director de cine Arthur Penn es la escena de«El desayuno». El salvajismo y la rebeldia de Helen son descritas en un diario que escribiera la propia Señorita Sullivan en el que, después de éste dramático episodio  tratando de enseñarle a comer  a la incotrolable Helen, escribe,

«Ví claramente que sería inútil enseñarle el lenguaje o cualquier otra cosa, si ella no aprendía primero a obedecerme. Lo he pensado  seriamente, y cada vez que pienso en esto, mas segura estoy de que la obediencia es la puerta donde el conocimiento, si, y el amor, también, entran en la mente de un niño».

Por lo regular nosotros pensamos que es al revés. Que el amor, es la puerta para que el conocimiento y después la obediencia entren y seamos completamente felices, pero no es asi. 

En Deuteronomio capítulo 6,  encontramos el «Secreto» de la felicidad y del buen vivir.  Dios le hace una advertencia al pueblo de Israel acerca de no olvidarse de quien y porque  obtendran las bendiciones y les pide obedezcan a su voz.

Si hicieramos una lista de las palabras menos atractivas  encontraríamos obediencia como una de las que encabezan la lista. Y es que por si sola nos irrita. La encontramos mas de 500 veces en el antiguo testamento y en casi todos  los casos es usada como un llamado a la razón: «Si obedeces, serás bendecido.», » Si no obedeces, te irá mal» Lo cierto es que a todos nos gusta leer que Dios nos va a bendecir, pero no nos gusta leer que para eso tenemos que obedecer. La vida abundante no viene por repetir o «Declarar»  bendiciones bien elaboradas. Asi como tampoco seremos salvos por su gracia, si no nos sometemos a sus demandas. Si bien es cierto que Su amor hacia nosotros no depende de nuestra obediencia hacia El; también es cierto que si no le obedecemos sufriremos las consecuencia, pese a su gran amor por nosotros.

Este capítulo  comienza con el Shema nombrado asi por los judios por ser  la primer palabra en esta porción que traducida del  hebreo significa «Escucha» y luego añade, «…Oh Israel..«;  Palabra  que también puede ser traducida como «Obedece, Oh Israel…»   y luego les dice: «.. y serás feliz»  . Recordemos que en este pasaje, el pueblo de Israel esta a punto de entrar a la tierra prometida, después de 40 años de caminar  en el desierto.

La gran mayoría de los inmigrantes que conozco y que me cuentan la historia de cuando se encontraban en el desierto o cruzando el Rio Bravo, me dicen que  hicieron promesas a Dios que ahora les cuesta cumplir. Ahora que disfrutan de ciudades que no edificaron, de casas amuebladas que no les costaron, de caminos  que no construyeron; ahora que comen alimentos que no conocían y en porciones abundantes. Ahora que tienen cierta seguridad, y podríamos decir «Viven bien» . Ahora que el sol ya no les quema…se han olvidado de Dios. Lo cual nos dice que es posible cruzar el desierto sin vivirlo, sin sentirlo, sin aprender. Y eso es lo que Dios quiere que el pueblo de Israel no olvide. Quiere que esta nueva generación se acuerde de dónde los sacó.

Algunos de los cristianos de hoy,   gozan también de una herencia cristiana que no les costó, de templos que no  construyeron, de numerosas congregaciones que no evangelizaron  y  de Biblias y recursos que no tradujeron. En este caso, tambien Dios nos advierte de no olvidarnos de los sacrificios que hicieran las generaciones pasadas y digamos que lo hemos logrado  por nuestras propias fuerzas. Por el contrario, nos pide estemos listos a responder  a nuestros hijos cuando  nos pregunten  de quién y porqué  nos han venido todas estas bendiciones. Como lo hiciera el pueblo judío cada año al celebrar la Pascua en un banquete religioso y reunidos en torno a la mesa. No es porque hayamos logrado  estudios superiores, ni por ser hábiles para el trabajo , ni por orar dia y noche. Es porque le hemos obedecido y en respuesta, El nos ha mostrado su amor bendiciéndonos. No nos conformemos pues con saber que hay un Dios que nos ama, también, recordemos los beneficios que  nos ha dado y seamos agradecidos.

Hace poco un escritor me sorpendió con estas palabras:  » No necesitamos mas actividades en la iglesia, ni mas oración, ni mas estudios bíblicos. Lo que necesitamos es  solamente a Dios  y ser obedientes»  Y es asi, la total obediencia a Dios en cada area de nuestra vida es la base para la felicidad y para una vida mejor.

«..Cuando hayas comido y te hayas saciado , cuida de no olvidarte de Yahveh que te sacó del pais de Egipto,de la casa de servidumbre». Deuteronomio 6:11-12