Las tardes lluviosas me recuerdan mi ciudad y mi niñez.
Mi abuelito solía llevarnos de paseo a Chapultepec casi cada miércoles. ¿Lo que mas me gustaba? Subir por el elevardor al Castillo y contemplar la ciudad desde ahí. Por unos instantes imaginaba ser la princesa que mas tarde perdería todo el estilo al descolgarse de una polea en el parque.
Además de serpentear por el bosque y comer todo cuanto quisieramos completabamos la tarde disfrutando de alguna película. Por lo regular, al salir del cine comenzaba a llover, y al igual que los demás nos cubríamos de la lluvia donde podíamos. Algún comercio abierto, cafetería o incluso lo estrecho de un puesto de periódicos eran nuestro refugio mientras esperabamos el camión que nos llevaría de regreso a casa.
-“¡Tengan cuidado por donde pisan!¡No quiero que se mojen y luego se enfermen!”- Nos decía siempre con cierta preocupación…
Una de las ventajas que se tiene cuando te enfermas a esa edad es que no tienes que ir a la escuela.
En vista de que los resfriados frecuentes eran mis males -intencionalmente- gozaba a mis anchas brincando en los charcos con la esperanza de que alguna fiebre hiciera aparición pues no quería despertar con la siempre estresante sensación de tener que ir a la escuela sin haber hecho la tarea. En caso de que mi plan no funcionara, siempre habia una segunda opción y era la de fingir el resfriado cual Elliot en E.T. The Extra-Terrestrial.
Al dia siguiente, la alarma del despertador hacia que mi hermana dejara la cama de un brinco con singunlar alegría. Yo, en cambio, me levantaba a las cansadas y con la elegancia de una gallina enferma, es decir, a traspiés y despeinada a mas no poder.
-Que tienes?- Me Preguntaba mi mamá.
-Me siento mal, me duele la garganta…..
Para cuando mi mamá me tomaba la temperatura el llanto se había apoderado de mi, sentia dolor de cabeza y escalofrios. Cuando por fin sentía que estaba a punto de escuchar la esperada frase de “Es mejor que no vayas a la escuela…” mi hermana interrumpia sin compasión mis planes sugiriendo con malicia “¡Inyectenla para que se le quite!.” Complicando de ese modo mi existencia.
Ante tal amenaza no me quedaba de otra que suplicar el jarabe elaborado a base de miel de abeja. Remedio dulce y eficaz que me aliviaba sin causarme terror ya que su textura espesa es ideal para aliviar el dolor de la garganta irritada.
He leído que en tiempos antiguos, los doctores la llevaban en sus maletines y que su uso no se limitaba a aliviar la tos y los resfriados. También era usada como antiséptico ya que una pequeña cortadura o rasguño podían volverse mortales en aquellos tiempos pero gracias al peróxido de hidrógeno y propóleos que contiene, las bacterias podían ser aniquiladas.
El efecto que produce la miel en las heridas difíciles de sanar es excelente. Su alto contenido de azúcar extrae la humedad de las heridas y niega a las bacterias el ambiente húmedo que necesitan para sobrevivir. También impide la entrada de contaminantes externos nocivos.
La miel ha sido empleada para tratar problemas superficiales de los ojos y como remedio para una variedad de molestias gastrointestinales como las úlceras y el estreñimiento. Contine cantidades mínimas de vitamina B, aminoácidos y minerales y sin embargo es una fuente de energía, de acción rápida que vigoriza los músculos cansados. Por si fuera poco, también es usada para combatir las machas de la piel causadas por la edad. ¿No es sorprendente?
¡Cuanta razón tuvo el salmista! Al escribir,
¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! ¡Son más dulces que la miel a mi boca! (Salmos 119:103)
La lectura, meditación y aplicación de la palabra de Dios a nuestra vida, no solo nos alivia del mal, impide su entrada.
Nos ayuda a identificar nuestros fallas. Nos hace hablar sin temor a otros de las maravillas de Dios y nos hace a ver con claridad pues imparte sabiduría y es una lámpara que alumbra nuestro camino.
Nos proteje y nos previene a la hora de tomar decisiones. Es el remedio eficaz para sanar las heridas del alma, nos consuela y combate la úlcera de la inseguridad dandonos paz.
Cada porción contiene las vitaminas necesarias para el perfecto equilibrio de nuestra vida y es el mejor energizante para cuando sentimos que ya no podemos mas. Su consejo nos alienta y renueva nuestras fuerzas dandonos esperanza aun cuando el panorama sea oscuro y el paso del tiempo quiera manchar nuestra piel. Contiene todo lo necesario para que podamos tener un encuentro genuino con Dios no importando la edad.
Las escrituras son el alimento del espíritu por excelencia y debemos acercarnos a ella con atención pues como dice el refrán popular “No nutre lo que se come, sino lo que se digiere.”
Es por eso que Dietrich Bonhoeffer, el pastor alemán considerado martir de la fe cristiana nos recomienda aceptar la Escritura y meditarla hasta que ésta se haya adentrado en nuestro ser y haya tomado posesión total.
¿Te sientes enfermo, herido o sin fuerzas? Acércate a El a traves de la lectura de su palabra. Te dará de su miel y sanarás.
“Come la miel, hijo mío, que es deliciosa; dulce al paladar es la miel del panal.” Proverbios 24:13
Es bien sabido que a las prófugas “Los secretos de cocina” nos tienen sin cuidado. ¿A quién le interesa como Zuleima cocina la sopa de fideos? No obstante diariamente se crean espacios en internet dedicados a compartir lo que se nos asegura son los mas bien guardados secretos de cocina. ¿Las protagonistas? Damas mundialmente desconocidas que con bombo y platillo anuncian que por fin ofreceran sus secretos como si el mundo se los estuviera suplicando a gritos.
No se tú, pero desde mi punto de vista los secretos de cocina deben permanecer secretos. O al menos, ser tratados con todo respeto.
Hace algunos años escuché la historia de una dama que horneaba como nadie las galletas de nuez. Eran tan deliciosas que quien degustaba dichas galletas se veía obligado a pedir la receta. Según mi fuente, la dama nunca compartió la receta y solo se limitaba a decir: “Cuando yo muera, les daré la receta” Y así fue. El dia de su funeral sus hijas hornearon las galletas y mandaron imprimir la receta en la parte posterior de la esquela mortuoria acatando cuidadosamente las instrucciones de su madre para que de ese modo todos los asistentes pudiera obtener una galleta y la receta que siempre la distinguió de los demás.
Me llama la atención como esta dama tuvo que soportar en vida las críticas de gente codiciosa que no aceptaban su decisión de no querer compartir la receta. Otras llegaron a decir que no existía algún “ingrediente secreto”. Sin embargo, se mantuvo firme hasta el final otorgándole la importancia que para ella significaba el haber creado dicha receta. Sus verdaderas amigas se sintieron conmovidas por tan generoso detalle y apreciando la receta la conservaron como el mas valioso tesoro. Por su parte, las codiciosas comenzaron a publicarla a diestra y a siniestra adjudicandose el mérito. Muy pronto hubo quienes decián haber mejorado la receta.
¿No es eso lo que pasa cuando ingenuamente se comparte una receta especial? Nunca falta quien diga : “Yo tengo una mejor receta de ese platillo” Creo que nuestra dama misteriosa sabía lo que pasaría y por eso nunca antes la compartió.
Existe un valor supremo en cada secreto de cocina que va mas allá del secreto en sí. Es el resultado del ingenio que una persona tuvo para descubrir, añadir y trabajar la parte mas delicada del proceso que le dió a ese platillo un sello inconfundible. Es por eso que las personas que realmente le amaban valoraron su esfuerzo y cuando la compartieron le dieron siempre el crédito aun cuando ella ya no estuviera aquí.
Pareciera que en nuestros dias hay una urgencia por decirlo todo a todos; otros sienten que tienen el derecho de saber acerca de cada detalle íntimo de la vida de los demás. Si la gente encuentra que tienes un secreto asumen que debes divulgarlo. Peor aun, hay quienes como en el caso que he relatado tachan de envidiosas a quienes no acceden a tales peticiones argumentado que se debe de compartir todo para ser totalmente honestas en la vida. Pero lo cierto es que en el diario vivir, manejamos el secreto de las cosas más de lo que nos imaginamos y no por ellos somos deshonestos. Por ejemplo, la cerradura de nuestra casa contiene un secreto que solo nuestra llave conoce y que no se la damos a cualquiera. Los bancos manejan el secreto bancario, los gobiernos el secreto de estado, las compañias el secreto profesional y los párrocos el secreto de confesión.
Si bien es cierto que al compartir una receta puede no poner en peligro tu vida, es igualmente importante que sea respetado el derecho de no compartir una receta y de este modo jamás recurrir a la ya conocida treta de dar la receta “a medias”.
No se tiene que mentir; Solo se debe decir: “No.”
Entonces,¿Podemos negarnos a compartir un secreto sin comprometer nuestra integridad? ¿Que haría Jesus? ¿ Acaso Dios tiene secretos para nosotros?
En los cuatro evangelios encontramos el secreto de Dios mejor guardado y que tiene que ver con la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo. La escritura nos dice que ni aun los angeles, saben cuando sucederá. (Mt. 24: 29-51)
Su venida será súbita, como el relámpago en el cielo o como un ladrón por la noche. Será inesperada, tomando al mundo completamente por sorpresa. Será visible a todos, y rodeada de acontecimientos sobrenaturales. Sin embargo, el tiempo exacto de su aparición lo sabe solo Dios el Padre.
La historia de la iglesia cristiana nos dice que han habido quienes en su afán codicioso han inventado profecías acerca de la segunda venida de Cristo; algunos mas han llegado a decir que nunca sucederá. Un ejemplo temprano de este comportamiento lo encontramos descrito en la 2da. carta a los Tesalonicenses escrita por Pablo entre los años 50 y 51 d. C. y cuyo propósito fue corregir la interpretación errónea de la segunda venida de Cristo exhortando a los creyentes a regresar a sus trabajos los cuales habián abandonado convencidos de que el evento ocurriría inmediatamente. Desde entonces han habido quienes intentan “fijarle la fecha”….sacudiendo y engañando a cristianos de vez en cuando y son también aquellos que no solo desean, sino dicen tener el conocimiento de todo, incluso de lo que Dios piensa. Otros niegan no solo su venida sino a Dios mismo.
Seguramente tu tambien conoces a alguien que se ha declarado ateo por el simple hecho de no encontrar respuestas que satisfagan su curiosidad acerca de Dios. Algunos incluso dedican su vida a tratar de desprestigiar las escrituras y negar la existencia de Dios. Tomás de kempis aconseja no investigar cosas profundas ni juicios secretos de Dios pues “los juicios del Señor son verdaderos y justificados por sí mismos.” Y así es. El es Dios en toda la extencion de la palabra. Dios actua y no siempre tiene porque darnos sus razones. Es por eso que decimos que nuestro Dios es inscrutable; porque no podemos tener el conocimiento completo de El. Job 11:7 nos recuerda:“¿Descubrirás tú los secretos de Dios?¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso?” Esta demás decir que no se trata de no escudriñar o de no querer aprender mas. Tampoco se trata de contrastar la fe y la razón. Se trata de creer que El es Dios y de respetar sus desiciones.
No dejemos que el no saber a detalle la elaboración de un platillo nos impida disfrutarlo; de igual manera, creamos en Dios, en su Hijo Jesucristo y en su segunda venida; valorando en ambos el esfuerzo y el sacrificio que el autor a hecho por darnos lo mejor.
“Lo secreto le pertenece al Señor nuestro Dios, pero lo revelado nos pertenece a nosotros y a nuestros hijos para siempre, para que obedezcamos todas las palabras de esta ley.” Deuteronomio 29:29
El Drive Thru o las ventanillas de autoservicioes el tipo de servicio prestado por una empresa que permite a los clientes tener acceso a servicios y a la compra de productos sin tener que salir de sus autos. Al parecer el concepto fue iniciado en los Estados Unidos en 1930, el cual -como ya sabemos- se ha extendido a muchos países.
Según los registros ,el primero en utilizar la ventanilla de servicio fue The Grand National Bank of St. Louis, Missouri en cuyo cajero sólo permitía hacer depósitos . Después, diversas compañías o incluso centros de entretenimiento adoptaron la idea para impulsar sus negocios y abrir sus puertas respectivamente; tal es el caso del primer autocinema en 1933. En nuestros días podemos disfrutar de este servicio que va desde comprar la comida, depositar la correspondencia y recoger las medicinas hasta llegar incluso el extremo de ir a la iglesia y presenciar una boda o un funeral, sin tener que salir del automóbil.
Una de las compañías que ha impulsado este servicio con gran éxito en los últimos años ha sido Starbucks quien ha reutilizando contendedores de transporte para la construcción de sus nuevos locales, los cuales además de ahorrar costos facilitan su ubicación para que de este modo y entre otras personas, cada prófuga de la cocina que trabaja fuera de casa pueda disfrutar “de pasadita-“ de un rico café y algo mas cada mañana.
En Mateo 21:18-22 encontramos un relato en el que una mañana Jesus tuvo hambre cuando iba de regreso a la ciudad de Jerusalem; y de la misma manera que tu y yo nos acercamos cuando vemos el letro de «abierto», Jesus se acercó al ver una higuera llena de hojas que estaba cerca del camino para comer algo de pasadita, pero no encontró nada.
Los higos, con su alto contenido de azúcar eran una buena elección para comenzar el dia. Los expertos nos dicen hoy que consumir una cantidad moderada de azúcar por la mañana nos dará energía y nos evitará el deseo de querer consumirla mas tarde, lo que probablemente nos haga mas mal que bien.
Los estudios nos demuestran también que la higuera es originaria de Asia occidental y que se fue distribuyendo mas tarde por todo el mediterráneo. Los higos eran muy populares en esa región y formaban parte de la dieta tanto de ricos como de pobres. Junto con la vid, la higuera era símbolo de paz, libertad y prosperidad. Hoy los podemos degustar tanto en platillos dulces como salados.
Pero, ¿Por qué no encontró Jesús higos? Para comprender mejor este hecho debemos saber que el hábito normal de la higuera es que la fruta principia a formarse en el árbol tan pronto como aparecen las hojas. También las hojas y el fruto desaparecen al mismo tiempo. En el caso que nos ocupa la higuera aparentaba tener frutos por que tenía muchas hojas; sin embargo, no los tenía porque no era tiempo de higos.
¿No sabía Jesus que no era tiempo de cosechar higos? Veamos…..
El momento para ser aprendido estaba cerca y hasta ese momento Jesus sólo cuenta con un grupo no muy prometedor de discípulos,a quienes les ha enseñado a orar y a llevar el evangelio. A parte de los discípulos, le siguen multitudes que se complacen en escucharle, que le siguen porque les da de comer o porque solo quieren experimentar sus milagros. Al acercarse a la higuera y buscar fruto ¿Estaría Jesus acaso pensando en Judas quien después de 3 años de caminar con Jesus al final fue solo hojas y no dió el fruto que se esperaba de él ? No podemos saber con seguridad si estaría pensando en Judas. De lo que si estamos seguros es que el Creador del universo sabía perfectamente de la condición de la higuera, de Judas y del pueblo judio. Es por eso que este acontencimiento ha sido considerado como una acción simbólica que Jesus realizó con la finalidad de mostrar la desilusión que causó en El la nación judia y por ende, el futuro de ésta. El pueblo judio que había sido creado para que el Mesias viniera pero que al no reconocerle como tal, estaba a punto de llevarle a la cruz.
“Nunca jamás nazca de ti fruto” Fueron las palabras de Jesus ante tal situación, y luego la higuera se secó. Sin duda, un pasaje considerado por muchos difícil de abodar debido precisamente a la desilusión y después al enojo que Jesus experimentó. Sin embargo aprendemos del Maestro en primera instancia que el enojo ante una promesa incumplida puede ser proyectado. No obstante, para algunos el comportamiento de Jesus nos causa problemas porque nos gusta ver a Jesus rodeado de niños, abrazando a una oveja y sanando a los enfermos pero no maldiciendo una higuera. Pero si estamos en serio y buscamos un poco mas del carácter de Jesucristo encontraremos en El a un ser humano completo y al mismo tiempo a Dios. Te sugiero ver este pasaje a la par de Malaquías 3:9-10 en donde Dios maldice al pueblo por robar al no traer los diezmos al alfolí y Mateo 25:41 cuando Jesus describe el momento en el que Dios juzgará a todo ser viviente. En este pasaje Jesucristo muestra su autoridad con este hecho y nos dice que la higuera llena de hojas y sin fruto es una advertencia para quienes aparentan ser fructíferos pero no los son. Así como hay personas que transforman en trabajo verdadero, el hacer que los demás vean lo bien trabajan, y así como hay quienes con su religiosidad llaman la atención de todos aparentando estar cerca de Dios; como la higuera, cualquier persona o cosa inútil, esta condenada al fracaso y a ser eliminada. Al final Dios los maldecirá y se secarán.
Por otro lado, la pregunta para quienes siguen la voluntad de Dios, trabajan con ahínco y ni siquiera pueden cosechar un higo como Jesus es ¿Cómo seguir creyendo en medio de tanta oposición y aparente fracaso?
Los sufrimientos de años en un matrimonio que no termina de cuajar, el sacrificio realizado para que los hijos estudien y sean profesionistas, las horas extras en el trabajo, el esfuerzo por elevar nuestra propia educación académica sin lograr obtener el puesto deseado y los años de amistad compartidos que solo cosechan traición y zafiedad pueden ser ejemplos de todo aquello que tal vez hemos realizado sin cosechar nada y que nos ayudan a identificarnos con la desilusión que Jesus experimentó en este pasaje. Es por eso que después de secar la higuera la escritura nos presenta a Jesus hablando de nuestra necesidad de orar con fe,
“Les aseguro que si tienen fe y no dudan —les respondió Jesús—, no sólo harán lo que he hecho con la higuera, sino que podrán decirle a este monte: “¡Quítate de ahí y tírate al mar!”, y así se hará. Si ustedes creen, recibirán todo lo que pidan en oración. “
A través de la oración, nuestra incredulidad es vencida. Porque ya no tratamos de actuar como dioses queriendo estar en control de todo, sino actuamos bajo Su dirección y esperamos que lo imposible se realice. Mas tarde, la higuera recordaría a los discípulos que en el poder de Dios podían vencer cualquier obstáculo.¿No fue eso lo que el Maestro hizo? A pesar de la traición, a pesar de la propia incredulidad de sus discípulos y de la corrupción de las instituciones, éstas se secaron y el evangelio es predicado hoy en todo el mundo. De igual manera, encontramos también en la historia del cristianismo a grandes hombres para quienes la tarea fue difícil pero jamás imposible porque tuvieron fe y no dudaron.
O.H. Hallesby dijo: “Sin fe no puede haber oración , no importa cuan grande sea nuestra impotencia . Solo nuestra incapacidad unida a la fe produce oración. Sin fe nuestra incapacidad sería solamente un grito de angustia en la noche. “ La única manera de lograrlo es ser honestos con El y dejar que Dios intervenga a través de la fe.
¿Esta nuestra vida llena sólo de hojas ? ¿Somos cristianos de apariencia? Con su ayuda podemos no sólo ser verdaderos cristianos, sino verdaderos padres, hijos,amigos,estudiantes y trabajadores. Jesus tiene hambre despúes de haber mostrado su misericordia con nosotros y viene a buscar cada mañana “de pasadita” algún fruto que podamos ofrecerle y no tan sólo hojas.
“…No quedan racimos de uvas para comer, ni esos higos frescos que tanto me gustan. Ya no quedan hombres fieles en la tierra; no quedan personas honestas.” Miqueas 7 1:2
Netzahualcoyotl o “Coyote hambriento” era un hombre entrado en años que contrajo nupcias con una joven prófuga de la cocina de nombre Iwana; dama delicadamente inútil y despreocupada quien a base de besos y arrumacos logró convertir a “Coyote hambriento” en “Coyote que ayuna.” Juntos procrearon a Netzahualpilli o “Niño que ayuna.”
A primera vista parecían ser una familia acaudalada y feliz. Pero nadie imaginaba lo difícil que era lograr la armonía en dicho seno familiar,
-“¡Deberías de ser como Doña Tlakuani y usar un poco más el Komali…!”
Era la queja vespertina de Netzahualcoyotl quien había llevado su amor al grado del faquirismo debido a que Iwana – haciendole honor a su nombre – se la pasaba viendo la novela en la terraza con la elegancia de una iguana en su piedra; es decir, asoleada, panza abajo y sin parpadear.
El Zacahuil, los Mixiotes, los huixquiles, los huazontles y los xoconoxotles eran el delirio de Netza; pero al no haber metate ni molcajete que se compadecieran de él se veía obligado a pasar todas las tardes por la panadería para comprar -y asi cuando menos engullir- un pan con Nescafé antes de dormir. Compraba siempre varias piezas de pan que tentaban el paladar de Iwana quien después de devorarse tres, se preocupaba por el tamaño creciente de su papada; entonces, renunciaba a tan suculento placer ejerciendo su voluntad de tajo y tan estrepitosamente como la caída de un trueno en alta mar. Con tal convicción se retiraba para descansar en su aposento dejando atrás la bolsa de pan abierta y a merced de la noche serena. De esta manera, Iwana recolectaba -sin querer- pan duro cada tres días.
Una tarde de eclipse solar Netza no pudo más e interpuso su osamenta entre ella y el televisor lanzandole una advertencia,
– Más vale que cocines algo mañana porque vendrán a comer mi padres (Don Moctezuma o “Señor Airado” y Wacamaya)
Al verse en tremendo aprieto Iwana recurrió a Tlakuani para que viniera a su casa para ayudarle a cocinar. Cuando Tlakuani comenzó a dictarle la lista interminable de ingredientes Iwana le hizo saber que no contaba con muchos recursos ya que se lo había gastado casi todo en barnices de uñas, collares de jade y modernos huipiles.
-“¿Entonces, qué y con qué cocinaremos mujer?” – Le dijo mientras se recargaba en la estufa y abría con curiosidad una de varias bolsas de pan duro que yacían encima de la mesa.
-¡No sé!- le contestó encrespada.
Tlakuani ni siquiera escucho tal respuesta ya que al ver el pan duro puso de inmediato manos a la obra reutilizando tal desperdicio y creando crutones para la ensalada de nopales, pan rallado para empanizar el pollo y un exquisito budin de tuna como postre. La comida cautivó a los comensales que ni sospecharon la procedencia de tales ingredientes. A partir de entonces, Iwana se animó a cocinar reutilizando lo que en la mayoría de las casas alguna vez ha existido: Pan duro.
En la Biblia encontramos un pasaje en el que se utiliza pan duro para engañar a Josué, el gran líder guerrero.
En el libro de Josué capítulo 9 leemos que las noticias de la conquista y de todo lo que Josué y sus valientes guerreros hicieron en Jericó y Hai, se esparcieron por toda la región causando pánico. Una raza llamada heveos o gabaonitas pensaron que no podían hacer frente y decidieron hacer las paces con ellos. Para esto, diseñaron una estrategia y como si fuera una puesta en escena, se disfrazaron de peregrinos cansados vistiendose con ropas viejas y zapatos rotos; trajeron consigo además pan duro, cueros de vino viejos, rotos y remendados. Se presentaron ante Josué y los ancianos de Israel y les hicieron creer que habían venido de tierras lejanas al oír de las grandes maravillas que Dios había hecho a su favor. Que venían a ofrecer su amistad y a hacer alianza con ellos. A primera vista la evidencia parecía corresponder con la historia de los viajeros. Entonces, Josué y los ancianos del pueblo tomaron de sus viejas provisiones y comieron juntos el pan duro como una muestra de amistad sin consultar al Señor (Exodo 34:12).
Concertaron así un tratado de paz con ellos y se comprometieron a proteger sus ciudades sin sospecha alguna. Pero después de tres dias los Israelitas descubrieron la patraña: los gabaonitas en realidad vivían muy cerca de ellos. Cuando los reyes de los pueblos vecinos supieron que Israel y Gabaón se habían aliado se enojaron y levantaron para pelear en contra de los gabaonitas. Pero tan pronto como los gabaonitas lo oyeron pidieron ayuda a Josué para que les salvara segun lo habian pactado. El convenio dió como resultado que el pueblo de Israel terminara defendiendo a los gabaonitas en lugar de destruirlos, y que peleara una batalla que no tenía que pelear; todo, por decidir sin buscar la dirección del Señor.
Por toda la escritura encontramos hombres, mujeres y hasta niños buscando la dirección de Dios para sus vidas. Buscar la dirección de Dios es de vital importancia para una vida cristiana saludable. Cada día de nuestra vida esta repleta de decisiones que tienen que hacerse. Desiciones grandes y pequeñas; trascendentales y triviales. Algunas, por su carácter seran irrevocables, como en el caso de Josué y los gabaonitas. Para tomar una buena decisión debemos tener en cuenta que ésta deberá ser razonada y lógica, además de contener suficiente información y si es posible, un poco de experiencia. En opinión de los expertos:cuanto más importante es la decisión, tanto más tiempo debemos tener para demorarla.
Las oraciones, la lectura asidua de la palabra y los planes, forman parte de un conjunto que en una búsqueda sincera nos hará además encontrar la información que nos hace falta para no dar vuelta en “u” más adelante. Los planes que Dios tenga para nosotros pueden venir también y darnos un nuevo rumbo y la convicción que necesitamos. ¿Te parece una pérdida de tiempo? En este pasaje de la vida de Josué vemos que el tiempo que ahorra en no consultar a Dios, es el mismo que pide después, cuando esta en medio de la batalla y ruega a Dios detenga el sol.
Un error más es pensar que somos lo suficientemente sabios para tomar ciertas decisiones con solo recurrir a ejemplos de pasajes bíblicos para convencernos de tomar tal o cual decisión. La evidencia de que estamos viviendo tan solo en una ilusión viene cuando el resultado no es el esperado y nos damos cuenta que le hemos fallado al Señor. Es por eso que debemos consultarle aun cuando a simple vista parezca lo correcto. Antes de matricularnos en una universidad prestigiosa, antes de aceptar un buen trabajo, de relacionarnos amorosamente con un buen partido o de formar parte de algun ministerio, etc.
La misericordia del Señor en éste acontencimiento se muestra más adelante cuando leemos que a pesar de que Josué no consultó a Dios, Dios le escucha y detiene el sol.
Ya sea que seamos líderes experimentados como lo fue Josué o no, todos llegamos a comer alguna vez un pan duro. Sin embargo, la gracia del Señor hará de igual manera con nosotros si le pedimos una segunda oportunidad aún cuando le hallamos fallado y contristado su Espíritu por no haber querido escuchar su voz.
Richard S. Taylor nos recomienda las “Reglas incontrovertibles para la dirección,”
1. No trate de imitar la dirección que algún otro haya recibido para su propia vida.
2. No espere DIARIAMENTE sucesos de dirección DRAMATICA, acerca de los cuales pueda escribir o hablar.
3. No ore para recibir dirección especial cuando se trata de deberes establecidos.
4. Aprenda por la experiencia el pleno significado de Colosenses 3:15 “ Y la paz de Dios GOBIERNE en vuestros corazones”.
5. No obre apresuradamente.
6. No se abata demaciado cuando tenga razones para creer que ha perdido la señal del Espiritu Santo.
7. Siga orando para que Dios le guíe.
El pasaje nos enseña que ante las encrucijadas de la vida no debemos llevar a cabo decisiones que no podamos comenzar sin la dirección divina. Porque cuando decides sin consultar al Señor, puedes ser engañado hasta con un pan duro.
“Ya no seremos como niños, que ahora piensan una cosa y más tarde piensan otra, y que fácilmente son engañados por las falsas enseñanzas de gente astuta, que recurre a toda clase de trampas.” Efesios 4:14 NVI
No, no hablo de aquella ocasión cuando los comensales que te acompañaron te amargaron la velada con su conversación desagradable , sino de la comida en sí.
La sopa de verduras puede resultar un desastre si alguno de los ingredientes ha decidido soltar su amargura en tu extraordinario platillo mientras que tú, por ser tan confiada y nada mal pensada, ni te has percatado de ello durante el proceso.
Otro de los sabores básicos para el ser humano y el más desagradable es sin duda, el amargo. Los expertos nos dicen que una de las razones para tan áspero sabor es que nos ayuda a identificar y asi evitar, el envenenamiento, ¡ Interesante! ¿No? Por consecuencia, también lo son los medicamentos- y en especial -los antobióticos .
¿A quién no le engañaron sus padres cuando era niño diciéndole: » Tómate el jarabe para la tos, sabe bueno….sabe a dulce» ? y ¿quién no sació su curiosidad chupando la aspirina en lugar de tragarsela de una buena vez? No obstante algunos aprendimos a disfrutar del chocolate amargo y del café bien cargado. Lo cierto es que en algun punto de nuestra existencia hemos probado o experimentado el sabor amargo. Ya sea entonces porque nos obligaron , por eleccción propia o porque a estas alturas no hemos desarrollado el hábito de lavarnos bien los dientes.
Los expertos, nos ofrecen una forma de quitarle el amargor a ciertos ingredientes cuando sospechas que podrían echar a perder tu comida. Se trata de simplemente sumergir en leche con azúcar por un par de horas, las rodajas de papa, zanahoria, calabaza o pepino. La frase: «¡ Me importa un pepino!» No tiene lugar aqui. No es desechando, sino edulcorando el pepino.
¡Si lo hubiera sabido antes!
Cuando estaba recien casada y desesperada por mi ignoracia en los quehaceres culinarios le llamé por teléfono a mi abuelita para que me diera algun consejo o alguna receta fácil de hacer. En realidad, lo que yo pretendía era que mi abuelita fuera a mi casa a hacerme la comida, pero como vivía muy lejos y convencerla me quedaba aún mas lejos, preparé lo que según sus dulces palabras fueron: «Un caldito de pollo para dos muy sencillito.» Era para dos, pero invitaba ser para tres, pues cuando el caldito comenzó a despedir olores, mi perrito Darío -que en paz descanse-, se apuntó también con una porción. Nunca había cocinado un caldo de pollo, asi es que sería otra oportunidad de «impresionar» a mi esposo con una comida decente. Desde el momento que comencé a preparar la comida imaginaba a mi esposo feliz y a Darío durmiendo panza arriba después de comer. Una vez mas, todo iba de maravilla. Tras pasar toda la mañana limpiando el pollo y destapando la olla veinte veces cada cinco minutos para ver si ya estaba listo, lo serví orgullosa y muerta de hambre. Intentamos comer y ….¡ Oh desilusión! Estaba tan amargo que ya ni Darío lo quiso probar.
La escritura nos presenta un acontencimietno en el cual el pueblo de Israel sufrió una gran desilusión.
Despues de haber sido liberado y atravesar el Mar Rojo, el pueblo de Israel teme a Dios, cree en Él y en su siervo Moisés a quien reconocen como su líder y quien les ordena internarse en el desierto por el cual llegarían a la tierra que Dios les había prometido. (Ex.14:31) Comienzan la caminata con júbilo , con la expectativa de una vida mejor tras sufrir más de cuatrocientos años bajo la esclavitud egipcia. Después de haber experimentado tantas señales y milagros no había duda que todo estaría bien. Pero tras caminar tres dias sin hallar agua y buscarla con desesperación para poder -ya no abastecerse-, sino sobrevivir, encuentran un oasis. En esta primera parada parecía que Dios había resuelto una vez mas sus problemas milagrosamente, ¡Un oasis! Sin embargo la escritura nos relata que no pudieron beber de él porque las aguas eran amargas. (Exodo 15:22-27)
¿Imaginas su desilusión? ¿Si vinieras cansado de caminar por tres dias , con una sed extrema y encuentras agua pero no la puedes beber, cuál sería tu reacción? No era cuestión de ser optimista o de tener «buena actitud» no era un simple incoveniente, era un asunto de vida o muerte.
Nos es necesario colocar la situación de dolor y de desgracia en el debido lugar para poder entenderla y dar paso asi a la mano poderosa de Dios. Me molesta cuando sin detenernos a reflexionar, ofendemos el dolor ajeno con una frivolidad ingnorante de cristianos «super dotados» que solo aconsejan sonreír ante acontecimientos catastróficos. Que ven en todo salidas fáciles, sea porque no lo han sufrido, o de plano, porque son insensibles. Tenemos que aclarar nuestra visión y ver la tragedia: Bebés a punto de morir , niños llorando, ancianos con labios resecos, algunos tal vez ya alucinando; a una multitud con dolores de cabeza, náuseas y fatiga. El pueblo esta desesperado, deshidratado y a punto de morir. La situación es amarga, raspa, duele, desgarra. Razón por la cual el lugar fue conocido desde entonces como Mara, que significa, «Amarga»; porque fue un acontecimiento que no pudo pasar desapercibido para muchos al correr de los años.
Ante tal circunstancia el pueblo comenzóa murmurar en contra de Moisés y preguntaban, ¿Qué vamos a beber? En el caso particular del pueblo de Israel, diremos que es un pueblo que ha venido de tener que obedecer al amo obligadamente. Un pueblo maltratado fisica y psicológicamente. Que no sabe como comportarse en libertad, que espera de una forma equivocada que Dios se haga cargo de todo; que piensan que porque ya han sufrido lo suficiente y han creído, lo merecen todo.
En ocasiones reaccionamos como el pueblo de Israel, en contra de nuestra familia, de amigos y hasta en contra de Dios ante acontecimientos que nos han amargado la vida. No, no estoy hablando de un simple dolor de cabeza o de que alguien te ha maltrato hoy. Estoy hablando de algo mas grave que cambia el rumbo de tu vida para siempre. De cuando pensabas que el amor duraría para toda la vida, de un negocio que no resultó como lo esperabas y que te esta llevando a la ruina, del descubrimiento de una enfermedad crónica en plena juventud, de la pérdida trágica de un ser querido, del nacimiento de un hijo discapacitado, de una traición, etc. Todo esto que ocurre cuando no lo esperamos, cuando pensamos que todo esta en su lugar y que la vida nos sonríe. De cuando buscamos explicaciones donde no las hay. De cuando nos preguntamos ¿Por qué a mi? «Ahora que le estoy buscando», «ahora que estoy en sus caminos», «ahora que creo en El». De cuando nos preguntamos si Dios nos ama en verdad,si nos ha abandonado, o si es un castigo. Ante la falta de respuestas rápidas pretendemos que Su presencia anule las emociones para que aún frente al dolor éste no duela y encontrar asi el consuelo de Dios donde no existe. Entonces la pregunta se nos hace necesaria: ¿Podrá el Señor endulzar las aguas antes de que yo llegue? ó ¿Podrá Dios desviar todo mal de mi vida para siempre?
Moisés clamó al Señor, y él le mostró un pedazo de madera, el cual echó Moisés al agua, y al instante el agua se volvió dulce (NVI) y el pueblo pudo tomar agua. Los comentaristas coinciden en el hecho de que la madera que fue echada en las fuentes no tenía propiedades para hacer el agua potable. Dios obró y la endulzó. No abrió otra fuente, no la cambió,solamente suavizó los aspectos más desagradables, más hirientes; de tal forma que el agua pudiera al menos, beberse. Situacion diferente a ésta es cuando mas adelante leemos que el pueblo llega a Elim en donde había doce manantiales y setenta palmeras. Lo que significa que Dios no quitará, pero si endulzará las experiencias amargas de la vida.
Es ahí donde el amor a Dios toma lugar en un contexto no ideal, no solo cuando todo esta bajo control sino mas bien en un mundo en el que gente real vive y esta expuesta a todo tipo de situaciones. Es reconocer a Dios en todo lo que viene a nosotros. En lo dulce, en lo amargo. De tal modo que podemos decir como el apostol Juan a Pedro: «¡ Es el Señor!» aún cuando estemos muertos de miedo y no hallamos pescado nada en toda la noche.
El pasaje que nos ocupa nos da una razón para ello y nos dice que en ese lugar el Señor los puso a prueba…y les dijo:» Yo soy Jehová tu sanador.» El Señor quiere que el pueblo entienda que es posible que cuando creamos que ya lo hemos logrado todo tengamos aflicciones,dificultades, desaveniencias, malos entendidos, proyectos arruinados y malos «amigos». Que Dios es suficiente tanto en los grandes problemas como en la necesidad de conseguir el alimento cotidiano. Que las desiluciones son inevitables y en su primer tramo, amargas. Tales situaciones deben llevarnos a la superación, a conocer mejor y a depender de Dios quien usa nuestras dificultades para fortalecernos y no para amargarnos. Para evitar que seamos envenenados de orgullo, de vanidad y de autosuficiencia.
En este evento Dios demuestra al pueblo su poder y autoridad y nos enseña que el Señor no puede ser descartado de las cosas temporales pues Él esta en las situaciones mas aflictivas y dolorosas de la vida y es Él quien allana los caminos mas escarpados.
¿Hay alguien que todavía crea que el dolor no llegará? Es muy probable. Sin embargo, para otros, la buena racha todavía no llega.
El Señor promete que todo será para bien si le amamos a Él al punto de escuchar su voz, hacer lo que es justo y guardar Su Palabra. Entonces vendrá y sanará nuestras heridas aún cuando la vida nos sea de amargo sabor.
«A Ti miran los ojos de todos, y a su tiempo Tú les das su alimento. Abres Tu mano,y sacias el deseo de todo ser viviente.»Salmos 145: 15-16
Fué en una clase de formación espiritual en donde escuché por primera vez de Nicolás Herman, un Carmelita Descalzo del siglo XVII conocido mas tarde como el Hermano Lorenzo de la Resurrección. Su biografía me impactó ya que durante ese tiempo mis hijos estaban pequeños y comenzaban a ir a la escuela; las tareas, unformes listos y proyectos escolares retrasaban -aún mas- mis responsabilidades en la cocina. Además, ¡ Tenía tantas cosas que hacer en la iglesia! Por si fuera poco, unos meses antes de tomar la clase me había visto en la necesidad de buscar un empleo.
El profesor de dicha clase comenzó contándonos acerca de la vida de Nicolás quien se alistó en el ejército y al sufrir una herida severa en una de las batallas se vió obligado a abandonar la vida de soldado. A la edad de dieciocho años se convirtió a Cristo al contemplar en pleno invierno, un árbol deshojado y sin aparente vida; lo que le llevó a pensar en que al llegar la primavera, sus hojas serían renovadas y que aparecerían las flores y el fruto. Esta sencilla observación le hizo reflexionar en el poder de Dios que le transformaría para siempre y que le hizo entender que él era como ese árbol. Podía experimentar un renacer intenso si le permitía a Cristo manifestar, en su interior, la vida que promete a aquellos que creen en su Nombre.
Mas tarde se desempeñó como el criado de un tesorero de nombre M. Fieubert. Pero sentía que no lograba ser un buen siervo, sino mas bien se consideraba así mismo como un compañero torpe y que rompía todo.Razón por la cual tuvo el deseo de ser recibido en un monasterio; pensaba que allí podía ser mas inteligente y tendría la oportunidad de superar sus flaquezas. Su primera asignación fue la cocina, lo cual- al igual que yo- detestaba con todo su ser.
Cojeaba mucho debido a las heridas recibidas durante la guerra,sin embargo cumplía con todas sus tareas como cocinero y lavaplatos del monasterio. Aunque participaba de la rutina que era parte de la vida del monasterio, descubrió que no recibía mucho beneficio al repetir las oraciones y las rutinas asignadas para esos periodos pues llegó a notar que lo peor de él salía a flote una vez entrando en la cocina: La premura, el ruido, las demandas,el desorden y los platos sucios, le hacían sentirse fracasado en su vida espiritual. Entonces, en un esfuerzo intencional por no perder la comunión con Dios comenzó a orar mientras cocinaba. Fue en la cocina, donde descubrió que nuestra santificación no depende del cambio de actividades, sino de hacer para Dios todo aquello que comunmente haríamos para nosotros mismos. Esta práctica le llevó a expresar que era un gran engaño pensar que los momentos dedicados a la oración eran diferentes de cualquier otro momento. Leí mas tarde acerca de él, de su vida de oración y de lo que él llamaba su experimento de vivir «La presencia de Dios» a cada instante.
¡Ah!¡ Que tremendo testimonio fué para mi!
Descubrí que de nada nos sirve habitar en la casa de Dios, estar involucrados en mil proyectos eclesiales, de tener buenas rutinas, e incluso una vida moral aceptable además de dar consejos a diestra y siniestra, si -como he escrito en entregas anteriores-, no logramos vencer al momento de estar ante las situaciones que nos causan gran aversión. Pensar y hablar de lo que tenemos bien dominado o que es parte de nuestro carácter y que no nos demanda gran esfuerzo, es fácil. Pero enfrentar intencionalmente aquello que nos saca de balance, que nos enoja, que nos duele, es otra cosa. Por lo general hablamos a todo el mundo de nuestra generosidad pero no de nuestra tacañería, de nuestra disciplina pero no de cuando hacemos las cosas al «ahí se va» y a la carrera; de nuestra responsabilidad usando algunas excusas; de nuestra prudencia haciendo alguna crítica; de nuestra felicidad y alegría de vivir y no de cómo nos evadimos de ciertas circunstancias ; de nuestra humildad pero no de cómo buscamos ávida y a costa de lo que sea la fama y la aprobación de los demás; de nuestro amor al prójimo, pero no de nuestro desprecio a personajes de la vida política y de algunos de la farándula; de nuestra compasión, pero no de nuestro lujo innecesario; de lo bueno que es trabajar, pero no de nuestra falta de rendimiento y productividad; de ser gentiles con todos, pero no de nuestras malas reacciones; de servir, de orar, de ayunar, pero no de vivir.
El hermano Lorenzo dijo que era necesario poner nuestra confianza en Dios, dejando de lado todos los otros cuidados de la vida, e incluso algunas formas particulares de devoción, aunque sean muy buenas, y que nos comprometemos en ellas muchas veces de manera irrazonable e incluso para torcerle el brazo a Dios con nuestras súplicas y penitencias. Ese tipo de devoción es solo un medio para lograr un fin; cuando lo que realmente debemos hacer es buscarle a El, solo a El y nada más, ni siquiera sus dones.
Algunas personas en su deseo de orar mas fervientemente hoy hablan de horarios, de levantarse de madrugada, de comprometerse a orar por otros, de prometer y de ese modo, verse «obligados» a orar. Para el hermano Lorenzo no había tal separación. No habían tiempos de oración porque su vida completa experimentaba la presencia de Dios contanstemente. Del mismo modo que cumplía con sus deberes en la cocina y en los apuros mas grandes perseveraba en él la disposición a lo celestial. El ruido y el desorden de la cocina mientras varias personas le pedían al mismo tiempo cosas diferentes, le hacían tener la misma tranquilidad en Dios como si estuviera de rodillas orando. «El secreto de mi vida —comentaba— es que he logrado vivir como si a la tierra la habitaran solamente dos personas: Dios y yo». Juntos, Lorenzo y el Señor cocinaban, realizaban las compras, fregaban los pisos, limpiaban las ollas y soportaban el desprecio de otros que se consideraban más importantes. A menudo recordaba que Dios no considera la grandeza del trabajo ejecutado sino el amor con el que ha sido realizado y decía que todas las cosas son posibles para aquel que cree, son menos difíciles para el que tiene esperanza y son mas fáciles para aquel que ama, y aún más fáciles para el que persevera en la práctica de estas tres virtudes.
El hermano Lorenzo logró disciplinar la mente y el corazón de tal modo que los quehaceres cotidianos fueron su mejor ofrenda y sacrificio de alabanza a Dios.Cuando fallaba en su deber, simplemente confesaba su falta, diciéndole a Dios: «Nunca lo haré de otra manera si no me ayudas; tú debes evitar mi caída y reparar lo que he hecho mal» Después de esta confesión ya no se preocupaba más.
Quienes le conocieron refieren que él se sentía contento cuando podía, incluso, levantar algo del suelo por amor a Dios. Un ejemplo mas, de lo que es una vida santa: algo que es tan enteramente natural como el rostro resplandeciente de Moisés después de estar en la presencia de Dios de quien todos se sorprendieron al ver su brillo y sin embargo Moisés ni siquiera lo había notado.(Exodo 34:29-35) Es la clase de santidad que nos conduce a nuevos niveles y que no nos deja conformarnos y exclamar ¿Quién acampará en la ladera del monte santo? sino mas bien, ¿Quién subirá al monte del Señor? ( Salmos 24:3 BLA) Una vida ascendente y que no se conforma con el ascetismo de mediana altura, que no se siente mas santo por estar rodeado de gente buena, que no se siente satisfecho y se alaba así mismo por haber llegado un kilómetro mas que otros, que no se cree ni maestro, ni guía de nadie, sino un escalador mas cuyo guía montañero es Jesucristo mismo. Es quien ha llegado a exclamar como San Pablo, «!!Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Somos pues, llamados a un cristianismo no de banca sino de práctica que ha de desarrollarse aquí, en la tierra y ahora. Recordemos que del concepto que tengamos acerca de vivir la vida cristiana dependerá la calidad de la misma. Es, agradarle a cada momento de nuestra vida o como bien se ha dicho: «El ayuno es santo, pero la comida también lo es; la oración es santa, pero el trabajo también lo es; el celibato es santo, pero el matrimonio es un santo estado; la soledad es santa, pero la convivencia también lo es; la conciencia es santa, pero el sueño también lo es; el alma es santa pero el cuerpo también lo es.»
Mientras algunos Carmelitas hacian hincapié con respecto a un cambio de estilo de vida e insistían en un regreso al desierto, el hermano Lorenzo combinó las actividades de la vida diaria con la oración logrando transformar su cocina y vida en un altar para Dios. El cristiano de hoy deberá reconocer que el culto no basta si no contiene un énfasis individual y práctico; Una combinación de adoración e integridad personal. ¿Es nuestra vida asi? ¿Qué situación te saca de tus casillas? ¿Qué es lo que mas detestas hacer?¿Sigues viviendo cuesta arriba? El apostol San Pablo, por su parte, invita a llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo que es en donde radica el verdadero yo.
La falta de sofisticación y preparación teológica del hermano Lorenzo le resultaron singularmente favorables, pues fijó sus ojos en la persona de Dios con una devoción poco común entre los hombres que le rodeaban. Su pensamiento fue compilado por José de Beaufort , quien coleccionó las cartas y las notas de el hermano Lorenzo y guardó un registro escrito de sus conversaciones. Durante los quince años que estuvo empleado en el monasterio, por la gracia de Dios, Lorenzo hizo bien su trabajo, y encontró que todo había sido fácil y que fue ése humilde servicio lo que lo llevó a ser conocido como «El Cocinero de Dios».
«Y todo lo que hacéis, de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por medio de El a Dios el Padre.» Colosenses 3:17
Para escribir esta entrega, tuve que vencer algunos temores. ¿Cómo lo logre? Enfrentando mis más profundos terrores, lo cual no me fue nada fácil.
El primero de ellos fue el vencer el temor de haber sido olvidada después de tres meses de no escribir (Atazagorafobia) y que estas líneas que hasta hoy escribo sean completamente ignoradas, dando como resultado que todo el esfuerzo de tres años haya sido un verdadero fracaso (Atiquifobia).
Pero…¿ Qué es el miedo? El diccionario lo define como: » Sensación de alerta y angustia por un riesgo o daño real o imaginario.» Puede ser racional o irracional. Un ejemplo de miedo irracional sería el que tiene mi perro cuando hago uso la secadora de cabello, ¿O será a mi cabello? En todo caso, prefiero pensar que padece de Caligynefobia; osea, miedo a las mujeres hermosas y bien peinadas…¡En fin! Cuando el miedo llega a extremos puede convertirse en fobia: <Aversión obsesiva a alguien o a algo> Uno de los personajes que me recuerda este comportamiento es la tía Josephine, de la cinta Una serie de eventos desafortunados; sin duda¡Toda una heroína ! porque entre otras fobias, no cocina nada caliente porque tiene miedo a que la estufa estalle de pronto en llamas y a que el refrigerardor le caiga encima y la aplaste.
Lo cierto es que al cocinar nos enfrentamos a diversos peligros. Y yo me pregunto, ¿Quién quiere a estas alturas poner en peligro su vida? Al cocinar te puedes quebrar una uña, machucar los dedos, resbalar, cortar, quemar, axficiar, intoxicar y hasta electrocutar. Pero no solo te arriesgas físicamente, también puedes poner en peligro tu bienestar psíquico de tal modo que padezcas de fatiga mental, aislamiento, ansiedad, insomio, depresión y estrés; mismos que repercutirán sin duda en tu vida conyugal. Todo esto puede llevarte al extremo de sufrir alguna fobia, lo cual no sería nada raro ya que se cree que uno, de cada nueve adultos padece de alguna. Los síntomas suelen ser: aumento de la frecuencia cardíaca, sensación de mareo o desmayo, temblor o estremecimiento, sensación de atragantamiento y sudores.
Hay quienes nos sugieren que nuestros miedos son infundidos desde la infancia. Lo cual trae a mi memoria- y seguramente a la tuya-, cuando te encargaron cuidar la leche que se derramó a pesar de que tu mamá te advirtió que acababa de lavar la estufa; o cuando inútilmente te encargaron agregar mas agua a los frijoles para que no se quemaran; o cuando se te cayó el pan o las tortillas a media calle. ¡ Todo por andar jugando! La imagen de una yema de huevo que chorrea entre tus dedos y llega al piso recién trapeado; de una tortilla quemada que tizna el mantel recién lavado; de un café aguado que no convence a nadie, y de unos ojos llorosos y recién tallados de chile, tienen el potencial de crear estos traumas.
He aquí algunos ejemplos de fobias relacionadas con la cocina, muy al estilo de la prófuga de la cocina:
Agorafobia –Miedo a las multitudes y los lugares públicos, como los supermercados.
Alectorofobia -Miedo a los pollos. Sobre todo si te has creído que esta bien cocido y cuando lo sirves resulta que esta mas crudo que el invierno.
Carnofobia – Miedo a la carne y a que te quede tan desabrida que ni los zopilotes se la quieran comer.
Ictiofobia –Miedo al pescado, al olor que despide al cocinarlo y a que te salpique de aceite echando a perder tu blusa favorita de un aletazo ¡De terror!
Arsonfobia –Miedo al fuego….¿Un asado? ¡Impensable!
Lacanofobia –Miedo a los vegetales. Los síntomas son: boca seca, náuseas, escalofríos, ansiedad, dificultad para cocinarlos y después…. ¡Para tragártelos!
alodoxafobia -Miedo a las opiniones que se viertan sobre la comida que has preparado.
Deipnofobia: –Miedo a las cenas y a que las conversaciones se alarguen y termines tu sola lavando los trastes a las tres de la mañana.
Si tu eres una prófuga(o) de la cocina y te has identificado con alguna de estas fobias, es normal. Ahora que si ya tienes miedo a estar siendo observada(o) constantemente por un pato;estás grave y necesitas atención inmediata (Anatidofobia)
Sin embargo, todas estas fobias bien pueden reducirse en una sola: La llamada Megeirocofobia y que es, nada mas y nada menos que « Miedo a cocinar» ¡ Asi es! Ya imagino lo que estás pensando. En mi caso, este descubrimiento ha llegado demaciado tarde.
Lo cierto es que las fobias son las causantes de ausentismo, cancelaciones de viaje y pérdidas en los negocios.
El programa televisivo Fear factor (2001) se distinguó por poner a prueba a sus competidores de una manera singular pues eran confrontados con los temores mas comunes que padece el ser humano. En su versión americana- el anfitrión Joe Rogan- comenzaba el programa de esta forma:
«Soy Joe Rogan, y éste es Factor Miedo. Las acrobacias que están a punto de ver fueron diseñadas y supervisadas por profesionales. Son extremadamente peligrosas y no pueden ser intentadas por cualquier persona, en cualquier lugar, en cualquier momento.»
En la primer etapa del programa los competidores eran probados físicamente; en una segunda etapa, mentalmente. La tercera etapa era una combinación de ambas que incluía miedo a las alturas, agua y vehículos en movimiento. Al terminar el programa quienes habían sobrepasado las pruebas podían ser confirmados con la tan esperada frase ,
«Evidentemente; el miedo, no es un factor para ti.»
Antes de mencionar el pasaje bíblico debo decir que el segundo temor que enfrenté al escribir ésta entrega fue precisamente el de abordar dicho pasaje localizado en Marcos 16:17-18 A pesar de los comentarios que arroja la crítica textual sobre el particular y que dan por terminado dicho evangelio en el versículo 8, me parece que ésta porción contiene una enseñanza que no debemos desaprovechar.
Otro temor vencido fue el pensar que mis compañeros estudiosos, teólogos, doctores y expertos en éstos temas me criticaran; pero después de meditarlo bien, me dí cuenta que mi temor era sin fundamento ya que ninguno de ellos lee lo que ésta humilde aprendíz a duras penas pueda escribir al respecto. Entonces puse manos a la obra, o mejor dicho ¡Al teclado!
El pasaje nos dice que Jesús se les apareció a los once discípulos estando ellos sentados a la mesa. Que les reprochó su incredulidad y dureza de corazón al no haber creído a los que le habían visto resucitado. Entonces les dijo: » Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo , mas el que no creyere será condenado » luego, les mencionó las señales que seguirián a los que creyeran,
«En mi nombre expulsarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas;tomarán en sus manos serpientes; y cuando beban algo venenoso, no les hará daño alguno; pondrán las manos sobre los enfermos y éstos recobrarán la salud».
Esta sentencia reune a mi parecer un desafío al estilo Factor Miedo ya que requiere de sobre pasar pruebas físicas, mentales y por supuesto espirituales. Inmediatamente me imagino a los discípulos teniendo contacto con personas cuyas enfermedades son altamente contagiosas. Los veo poner sus manos en ellos, es más, ¡abrazarlos! Luego los veo en una cisterna llena de serpientes y a éstas, moviendo los bordes posteriores de sus escamas al tiempo que sus músculos impulsan amenazantes sus movimientos hacia adelante hasta lograr enrollarse entre los brazos y piernas de los discípulos; también, los veo comiendo algo desagradable y mortal; o que tal perdidos en el fin del mundo, interactuando con otras razas y sus extrañas costumbres pero sin traductor; por último, luchando contra fuerzas demoníacas. Sin embargo, lo interesante de este pasaje no radica en éstas señales, sino en ¿Cómo podría Jesús enviar a un pequeño grupo de hombres miedosos, incrédulos y nada profesionales que además no contaban con la audacia ni los recursos necesarios para conquistar el mundo? No se me ocurre otro resultado que el fracaso total.
Debemos recordar que estas palabras son adjudicadas a Jesucristo mismo, quien venciendo todo temor, padeció y murió desde las nueve de la mañana hasta las tres de la tarde con la fe puesta en la promesa que el Padre le levantaría de los muertos al tercer día. Es por eso, que con tal autoridad les envia aun comprendiendo que el miedo al ridículo, al fracaso, al sufrimiento y a la muerte les evitaría salir al mundo. Pero ellos creyeron en sus palabras, obedecieron y esperaron la venida del Espíritu Santo quien los llenó de poder. Fue entonces cuando en vez de cobardía se llenaron de amor por las almas y valor ante el peligro, no tuvieron tiempo para pensar en enemigos imaginarios, afrontaron la adversidad con valentía, abrazaron la aventura y el autosacrificio de modo que hasta las contingencias les fueron agradables. Sin embargo, a San Pablo le costó la cabeza y a San Pedro la crucifixión, otros mas fueron aserrados. Todos ellos ya, han recibido la vida eterna y gracias a ellos el evangelio se expandió hasta nosotros.
Hace algún tiempo escuché una anécdota sobre una persona que se afamaba diciendo lo feliz que estaba por haber sido llamado a servir en los Estados Unidos. Habló y habló de los trámites que tuvo que sortear, de las tristezas y temores que tuvo que vencer al separarse de su familia, al tener que subirse al avión y al no entender inglés. Al finalizar le dió gracias a Dios por haber vencido tantas pruebas y vivir bien. Cuando termino de dar su testimonio. Solo se escuchó una voz que dijo,
-«Que bueno que no le llamó Dios a Haití, a Uganda o a Somalía.»
¿Habría respondido con el mismo entusiasmo y diligencia al llamado? o tal vez ¿ el miedo a la pobreza, la guerras, el rechazo al evangelio, las enfermedades y al vudú se lo hubieran impedido? ¡Cuán convencional y predecible resulta para algunos el llamado al ministerio en estos dias!
Recuerdo el tiempo cuando el Señor me llamó a su servicio. ¡Tenía tantas preguntas y temores! Al conversar con mis compañeros de estudios coincidimos en una cosa, y era el hecho de que ninguno -de los que estabamos seguros de nuestro llamamiento- habíamos deseado antes tenerlo. ¿La razón? Creo que teníamos un profundo sentimiento de responsabilidad sobre lo que el llamado divino requiere: Dios no espera gente acomedida que llegue al ministerio porque tienen algo que dar o porque las circunstancias de la vida -educación o talentos- lo han llevado hasta ahí. Dios usa a quienes ha llamado y a quien pueda aceptar un compromiso real; porque la tarea es ardua, es valiente, requiere de decisión, disciplina, fortaleza, sacrificio, heroísmo; porque es luchar en contra de las fuerzas de las tinieblas, porque es olvidarse de sí mismo y darlo todo por su causa. Entonces descubrimos que ninguno esta capacitado y que todos comenzamos como los discípulos descritos en este pasaje: Incrédulos de las maravillas que Dios pueda obrar a través de nosotros. Porque no es por nuestra propia fuerza o valor, sino por la fe puesta en Jesucristo y por el poder de Su Espíritu que nos capacita y nos ayuda a vencer el miedo. De este modo vamos al mundo impulsados por Su amor y en Su Nombre.
Ahora bien, cabe aclarar que el mandato es ir al mundo a predicar el evangelio, y no el de ir al mundo a montar un espectáculo para que la gente se convierta y crea. No nos predicamos a nosotros mismos, ni predicamos milagros; predicamos a Cristo y a éste crucificado (1 Corintios 1:23) Si los discípulos habrían de beber alguna cosa mortífera, no lo sería a sabiendas. El Señor cuidaría de ellos cuando El se convirtiera en el motivo principal de sus vidas y predicación. Solo Jesús quien puede conquistar al mundo por su Nombre nos lleva a una victoria inicial: la gran batalla de vencer primeramente lo peor de nosotros mismos para luego vivir lo mejor que podamos para ser usados por El.
El temor a la crítica, a la burla, a la calumnia, a la competencia desleal, a la ignominia, a la escases, a la soledad y al desamparo -solo por citar algunos- son temores legítimos que los llamados debemos afrontrar asidos fuertemente de su brazo poderoso día a día. Oswald Chambers lo describe así, » No tenemos un llamamiento a mantenernos aferrados a algun lugar y no hacer nada, sino a trabajar con determinación, sabiendo con garantía que Dios nunca será derrotado» Si confianmos en El, no ha de dejarnos sin su protección.
Durante éstos años de servicio, mi esposo y yo nos hemos dado cuenta – como muchos mas- que los recursos económicos que pudieramos poseer hoy no son la solución a nuestras ansiedades; que los conocimientos y talentos que poseemos no son el camino al éxito; que gozar de una buena salud no es la solución a nuestro deseo de trascender; que el vigor y la fortaleza empleadas a través de los años no son la solución a nuestras inquietudes; y que incluso, el amor por quienes servimos, no es la solución a nuestras desilusiones y sufrimientos. Solamente Dios y la fe en El, son la solución – solución divina- para todos nuestros problemas y temores.
En cuanto al pasaje solo me queda especular como algunos comentaristas, que quien agregó esta nota final tuvo el temor de que el evangelio no terminara como debiera y en su lugar agregó una nota inspiradora y de victoria para las generaciones futuras.
El mundo esta lleno de personas que han sido llamadas a servirle y se acobardan ante las primeras dificultades. ¿Eres tú uno de ellos? ¿Responderás a Su llamado venciendo los temores?
Si confias en El hoy, los milagros y las maravillas que estas apunto de ver en tu vida y en la de otros , han sido diseñadas y supervisadas por Un Profesional, las cuales son extremadamente peligrosas y pueden ser intentadas por cualquier persona que responda afirmativamente a Su llamado creyendo en El, en cualquier lugar y en cualquier momento. Solo de esta manera será evidente para todo el mundo y criatura que el miedo, no es un factor para tí.
Una madre preocupada, oraba fervientemente para que su hija entrara a la universidad. Al acercarse la fecha límite su preocupación se acrecentaba pues su hija no parecía tener una real oportunidad de ingresar. Decidió entonces comenzar a ayunar y a orar con mas fervor. Un domingo antes de la fecha pidió a los miembros de su congregación le ayudaran a orar. Los dias pasaban lentos sin recibir la tan ansiada carta de aceptación. Pero en uno de esos dias, mientras cocinaba el almuerzo, sonó el teléfono. Era su amiga Brenda quien le contó entusiasmada que su hijo había sido aceptado en la misma escuela a la que ella pretendía que su hija ingresara. Cuando terminó la conversación telefónica, se arrodilló y le rogó a Dios con todo su corazón, «Señor, cómo puede ser posible que el hijo de los Gutiérrez haya sido aceptado y mi hija no? ¿ Qué dirá la gente si no es aceptada? Atiende a mis ayunos y ruegos; ¡No permitas que se burlen de nosotros nuestros enemigos!…» Después de orar unos minutos en la misma dirección se dió cuenta que sus motivos estaban llenos de orgullo y deseos carnales. ¿Contestaría Dios una oración así? La Palabra de Dios nos ofrece una guía acerca de cómo orar en estos casos.
Los capítulos 1 y 2 del primer libro de Samuel nos narran la oración y la historia de Ana una mujer que por ser estéril es motivo de las constantes burlas por parte de Penina, su rival.
Algunos comentaristas nos refieren que Ana se había casado con Elcana y al no poder darle hijos, Elacana decidió tomar como segunda esposa a Penina. En aquellos tiempos la poligamia era aceptada en la sociedad aun cuando nunca fue, ni ha sido, el plan divino;el sufrimiento y los problemas consecuentes a este tipo de relación los podemos observar en las diferentes parejas bíblicas que mantuvieron esta situación. Uno de los problemas frecuentes en una relación poligámica de aquel tiempo- y de ahora- son los celos. La paz se disipa y la competencia entra en juego. Este era el caso de Penina quien a pesar de haberle dado hijos a Elcana no contaba con el amor que él, le profesaba a Ana. Las crueles burlas y humillaciones que Penina vertía sobre Ana se convirtieron en una agonía para ella. Tanto, que Ana no deseaba comer.
Cada año Elcana y su familia acudián religiosamente para guardar las fiestas nacionales en Silo. En ellas adoraban a Dios y presentaban sacrificios. Pero ese año, la desesperación que Ana vive por causa de la esterilidad la lleva al límite. Además de Penina, Ana es señalada por la sociedad y parece estar destinada a una vida gris. Al parecer jamás sabrá de los apuros y desvelos que producen la crianza de un hijo. Pero sobre todo, no tendra la oportunidad de ofrecer un futuro para el pueblo de Israel; el sueño de ser la madre escogida por Dios para engrendar al Mesías, se extinguía poco a poco. Lo único que la sotiene es la esperanza en el Dios todopoderoso.
Elcana le ruega que coma, pero ella se niega porque la dimensión de su sufrimiento y tribulación han llegado a tal punto que no se puede compartir en la mesa. Ella ha decidido orar y ayunar en total libertad. Ana no quiere que Dios sea tan solo un rumor para ella, una liturgia, una oración que hace solo cuando se siente triste. No puede contenerse mas y sin embargo, ante la insistencia de su esposo Ana come y se levanta de la mesa. A solas y dominada por el llanto, llega a las puertas del templo para derramar su corazón. En su oración, no se resigna a vivir una vida a medias, lo quiere todo. Por eso hace un voto a Dios. Dios la escucha y le concede lo que pide.
Ahora bien,¿Cuánto tiempo pasó para que la oración de Ana fuera contestada? No lo sabemos con certeza. Pero podemos decir que pasó el tiempo suficiente hasta el dia en el que ella comprendió que si Dios haria el milagro no sería para contestar a una oración egoísta que humillara Penina. Con los años la petición de Ana se fue transformando en mas que en simplemente tener un bebé en sus brazos, hacer feliz a su esposo y en ponerle un fin a las burlas. Era un sueño que trascendía mas allá de ella misma. Ana oró hasta que sus motivos fueron completamente puros. Este es el beneficio de las oraciones que tardan en ser contestadas. Mientras mas oramos vamos descubriendo que Dios quiere que seamos parte del proceso ayudándonos para hacer a un lado nuestro ego, para purificarnos y de este modo, Su nombre sea glorificado. Ana lo describe así, » No multipliquéis palabras de grandeza y altanería; cesen las palabras arrogantes de vuestra boca; porque el Dios de todo saber es Jehová, y a él toca pesar las acciones». (1.Samuel 2:3)
Es en el momento mismo de la oración en donde Ana descubre sus carencias y en donde recibe la respuesta afirmativa, en donde dialoga y pacta con Dios; donde derrama su almay promete dedicar al hijo que Dios le diere todos los dias de su vida. Solo entonces, Ana regresa, come y no esta ya mas triste porque ha dejado atrás cualquier rastro de pensamiento negativo, orgullo y falta de fe. Hay una nueva Ana porque en la oración ella es liberada. Ya no es solamente lo que Dios le puede dar, sino lo que ella le puede dar a Dios.
¿Son nuestras oraciones así?
Por lo regular pedimos aquí y allá, esto y lo otro. Pero no le decimos a Dios: «Yo te voy a dar de regreso lo que tu me has dado». Me ha llamado la atención cómo Ana le pide a Dios algo que no quiere solo para ella, sino que se lo pide porque piensa regresárselo.¡ Que maravilloso es encontrar a esta mujer con una oración tan singular! ¿No es lo que nos enseña Jesus en su parábola de los talentos? Si Dios nos da un carro, ¿Lo usaremos para su gloria?; Si Dios nos da un hijo,¿ lo guiaremos a sus pies?; Si Dios nos devuelve la salud,¿ viviremos para El? Dios no solo espera nuestra petición, también espera nuestra respuesta.
En su grandeza, Dios le da un hijo a Ana y un profeta al pueblo. Ella, se dedica a infundir en el pequeño Samuel el amor y la entrega al Dios de quien depende su vida. A El se deben por completo.
Samuel fue la respuesta a una oración. Una respuesta, que además aprendió a escuchar el llamado de Dios desde pequeño y que creció para ser un hombre de oración que intercedió a Dios por el pueblo. Pero los Samueles no se dan así porque si. Como bien lo dice E.M. Bound » Los Samueles que oran provienen de las Anas que oran» Que oran obedeciendo a la voz de Dios en medio de la oración y que no la reducen a una mera letanía o ritual y nada mas. No por nada en esta porción de la Escritura( 1:3) es la primera vez que se menciona el nombre de Dios como Yahweh Sabaoth, el Nombre que combinado expresa en extremo la soberanía de Dios. El es Soberano y debe reinar incluso en medio de nuestra oración.Es ahí donde le preguntamos a Dios cómo nos conviene orar y su Santo Espíritu intercede por nosotros.
Cuán simple resulta para algunas madres y padres de hoy decir:» Dios me ha dado un hijo; así como se lo pedí, así me lo dió» y pierden de vista que la verdadera bendición de ser fecundo no consiste en dar a luz un hijo,para presumirlo como Penina, sino para criarlo como Ana de tal manera que su vida honre al Dios que nos ha dado el privilegio de procrearlo; como ella expresó: «porque se lo pedí prestado». En otras palabras,me lo diste en pureza, te lo regresaré igual; porque esa es la condición para entrar en Tu reino: vivir en santidad aquí, para poder vivir en la santidad de allá .Para eso debemos dedicarnos como bien lo hizo la devota Ana en cuyo canto expresa con alegría, «No hay Santo como Jehová»(1Sam2:2)
Cuando se llegó el tiempo requererido Ana cumplió su promesa y trajo al pequeño Samuel ante el sacerdote Elí testificando: «Por este niño oraba», adora y eleva su oración y cántico de gratitud.
¿Cómo regresó Ana a su casa después de haber entregado a Samuel? ¿Qué hizo cuando vió sus juguetes? Podemos estar seguros que el vacio que dejó Samuel lo llenó ella de gratitud, de cantos, de risa y recuerdos porque Samuel se había conviertido en el eslabon que unía a Ana y mas tarde a toda la familia con Dios. Ha sido una dedicación total que la ha llevado a alcanzar un entusiasta autosacrificio que borda túnicas para Samuel,quien se ha convertido tambien, en la promesa de la voz de Dios al ministrar en la presencia de Jehová. Mas tarde leemos que el sacerdote Elí ora por Elcana y Ana y ellos engendran cinco hijos mas.
De este pasaje podemos aprender que una persona atribulada- como lo fue Ana- será afectada físicamente pero al mismo tiempo a través de la oración, tendrá la oportunidad de destruir la vanidad y los pensamientos de autosuficiencia. Que Dios esta listo a darnos lo que deseamos cuando hayamos quitado el objeto de nuestra oración del centro de nuestro corazón y lo hayamos depositado por completo en sus manos. Los ingredientes de una oración así son la devoción,la fe,la dedicacion y la determinación.
Dios no contestó la oración hasta que Ana descubrió que la raiz de sus tribulaciones y pesares estaban dentro de ella y que solo Dios que mira el interior podia ayudarla. Ana por su parte, no comió bien hasta que se aseguró que su oración habia sido por fin refinada.
«…Pero los que estaban hambrientos dejan de estarlo.» 1 Samuel 2:5