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Factor Miedo

marzo 9, 2013

Para escribir esta entrega,  tuve que vencer algunos temores. ¿Cómo lo logre?  Enfrentando mis más profundos terrores, lo cual no me fue nada fácil.

El primero de ellos fue el vencer el temor de  haber sido olvidada después de tres meses de no escribir (Atazagorafobia) y  que estas líneas que hasta hoy escribo sean completamente ignoradas, dando como resultado  que todo el esfuerzo de tres años  haya sido un verdadero  fracaso (Atiquifobia).  

Pero…¿ Qué es  el miedo? El diccionario lo define como: » Sensación de alerta y angustia por un riesgo o daño real o imaginario.»  Puede ser racional o irracional. Un ejemplo de  miedo irracional sería el que tiene mi perro cuando  hago uso la  secadora de cabello, ¿O será a mi cabello? En todo caso, prefiero pensar que padece de Caligynefobia; osea, miedo a las mujeres hermosas y bien peinadas…¡En fin! Cuando el  miedo  llega a extremos puede convertirse en fobia:  <Aversión obsesiva a alguien o a algo>  Uno de los personajes que me recuerda este comportamiento es la tía Josephine, de la cinta Una serie de eventos desafortunados; sin duda  ¡Toda una heroína ! porque entre otras fobias, no cocina nada caliente porque  tiene miedo a que la estufa estalle de pronto en llamas y a que el refrigerardor le caiga encima y la aplaste.

Lo cierto es que  al cocinar  nos enfrentamos a diversos peligros. Y yo me pregunto, ¿Quién quiere a estas alturas  poner en peligro su vida?  Al cocinar te puedes  quebrar una uña, machucar los dedos, resbalar, cortar, quemar, axficiar, intoxicar y hasta electrocutar. Pero no solo te arriesgas  físicamente, también  puedes poner en peligro tu bienestar psíquico de tal modo que padezcas de  fatiga mental, aislamiento, ansiedad, insomio, depresión y  estrés; mismos que repercutirán sin duda en tu vida conyugal. Todo esto puede llevarte al extremo de sufrir alguna fobia, lo cual no sería nada raro ya que se cree que uno, de cada nueve adultos padece de alguna. Los síntomas  suelen ser: aumento de la frecuencia cardíaca, sensación de mareo o desmayo, temblor o estremecimiento, sensación de atragantamiento y sudores.

Hay quienes nos sugieren que nuestros miedos son infundidos desde la infancia. Lo cual trae a mi memoria- y seguramente a la tuya-, cuando te encargaron cuidar la leche que se derramó a pesar de que tu mamá te advirtió que acababa de lavar la estufa; o cuando  inútilmente te encargaron agregar  mas agua a los frijoles para que no se quemaran; o cuando se te cayó el pan o las tortillas a media calle. ¡ Todo por andar jugando!  La imagen de  una yema de huevo que chorrea entre tus dedos y llega al piso recién trapeado; de una tortilla quemada que tizna el mantel recién lavado; de un café aguado que no convence a nadie, y de unos  ojos llorosos y recién tallados de chile, tienen el potencial de crear estos traumas.

He aquí algunos ejemplos  de fobias  relacionadas con la cocina, muy al estilo de la prófuga de la cocina:

Agorafobia          –Miedo a las multitudes y  los lugares públicos, como  los supermercados.

Alectorofobia   -Miedo a los pollos. Sobre todo si te has creído que esta bien cocido y cuando lo sirves resulta que  esta mas crudo que el invierno.

Carnofobia         – Miedo a la carne y a que te  quede tan desabrida que ni  los zopilotes se la quieran  comer.

Ictiofobia             –Miedo al pescado, al olor que despide al cocinarlo y a que  te salpique de aceite echando a perder tu blusa  favorita de un aletazo ¡De terror!

Arsonfobia          –Miedo al fuego….¿Un asado? ¡Impensable!

Lacanofobia      –Miedo a los vegetales. Los síntomas son: boca seca, náuseas, escalofríos, ansiedad,  dificultad para cocinarlos y después…. ¡Para  tragártelos!

alodoxafobia      -Miedo a las opiniones que se viertan sobre la comida que has preparado.

 Deipnofobia:    – Miedo a las cenas y a que  las conversaciones  se alarguen y termines tu sola lavando los trastes a las tres de la mañana.

Si tu eres una  prófuga(o) de la cocina y te has identificado con alguna de estas fobias, es normal. Ahora que  si ya tienes miedo a estar siendo observada(o) constantemente  por un pato; estás grave y necesitas atención inmediata (Anatidofobia)

Sin embargo, todas estas fobias bien pueden reducirse en una sola: La llamada  Megeirocofobia  y que es, nada mas y nada menos que  « Miedo a cocinar» ¡ Asi es!  Ya imagino lo que estás pensando. En mi caso, este descubrimiento ha llegado demaciado tarde.

Lo cierto es que las  fobias son las causantes de ausentismo, cancelaciones de viaje y pérdidas en los negocios.

El programa televisivo Fear factor (2001) se distinguó por poner a prueba  a sus competidores de una manera  singular pues eran confrontados con los temores mas comunes que padece el ser humano.  En su versión americana- el anfitrión Joe Rogan- comenzaba el programa de esta forma:

«Soy Joe Rogan, y éste es Factor Miedo. Las acrobacias que están a punto de ver fueron diseñadas y supervisadas por profesionales. Son extremadamente peligrosas y no pueden ser intentadas por cualquier persona, en cualquier lugar, en cualquier momento.»

En la primer etapa del programa los competidores eran probados físicamente; en una segunda etapa, mentalmente. La tercera etapa era una combinación de ambas que incluía miedo a las alturas, agua y vehículos en movimiento. Al terminar el programa quienes habían sobrepasado las pruebas podían ser confirmados con la tan esperada  frase ,

«Evidentemente; el miedo, no es un factor para ti.»

Antes de mencionar el pasaje bíblico debo decir que el segundo temor que enfrenté al escribir ésta entrega fue precisamente el de  abordar dicho pasaje localizado en  Marcos 16:17-18  A pesar de  los comentarios que arroja la crítica textual sobre el particular y  que  dan  por terminado dicho evangelio en el versículo 8, me parece que ésta porción contiene una enseñanza que no debemos desaprovechar.

Otro temor vencido fue el pensar que  mis compañeros estudiosos, teólogos,  doctores y expertos en éstos temas me criticaran; pero  después de meditarlo bien, me dí cuenta que mi temor era sin fundamento  ya que ninguno de ellos lee lo que ésta  humilde aprendíz  a duras  penas pueda  escribir al respecto.  Entonces puse manos a la obra, o mejor dicho ¡Al teclado!

El pasaje nos dice que Jesús se les apareció a los once discípulos estando ellos sentados a la mesa. Que les reprochó su incredulidad y dureza de corazón al no haber creído a los que le habían visto resucitado. Entonces les dijo: » Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo , mas el que no creyere será condenado »  luego, les  mencionó las señales que seguirián a los que creyeran,

«En mi nombre expulsarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas;tomarán en sus manos serpientes; y cuando beban algo venenoso, no les hará daño alguno; pondrán las manos sobre los enfermos y éstos recobrarán la salud».

Esta sentencia reune a mi parecer un desafío al estilo Factor Miedo  ya que requiere de  sobre pasar  pruebas  físicas, mentales y por supuesto espirituales. Inmediatamente me imagino a los discípulos teniendo contacto con personas cuyas enfermedades son altamente contagiosas. Los veo poner sus manos en ellos, es más, ¡abrazarlos! Luego los veo en una cisterna llena de serpientes y a éstas, moviendo los bordes posteriores de sus escamas al tiempo que sus músculos impulsan amenazantes sus movimientos  hacia adelante hasta lograr enrollarse entre los brazos y piernas de los discípulos; también, los veo  comiendo  algo desagradable y mortal; o que tal perdidos en el fin del mundo, interactuando con otras razas y sus extrañas costumbres pero sin traductor; por último, luchando contra fuerzas demoníacas. Sin embargo, lo interesante de este pasaje no radica en  éstas señales, sino en  ¿Cómo podría Jesús enviar a un pequeño grupo de hombres miedosos, incrédulos y nada profesionales  que además no contaban con la audacia  ni   los recursos necesarios para  conquistar el mundo? No se me ocurre otro resultado que el fracaso total.

Debemos recordar que estas palabras son  adjudicadas a Jesucristo mismo, quien venciendo todo temor, padeció y murió desde las nueve de la mañana hasta las tres de la tarde con la fe puesta en  la promesa que el  Padre le levantaría de los muertos al tercer día. Es por eso, que  con tal autoridad les envia aun comprendiendo que el miedo al ridículo, al fracaso, al sufrimiento y  a la muerte les evitaría salir al mundo. Pero ellos  creyeron en sus palabras, obedecieron y  esperaron la venida del Espíritu Santo quien los llenó de poder.  Fue entonces cuando en vez de cobardía se llenaron de amor por las almas y valor ante el peligro, no tuvieron tiempo para pensar en enemigos imaginarios, afrontaron la adversidad con valentía, abrazaron la aventura y el autosacrificio de modo que hasta las contingencias les fueron agradables. Sin embargo, a San Pablo le costó la cabeza y a San Pedro la crucifixión, otros mas fueron aserrados. Todos ellos ya, han recibido la vida eterna y gracias a ellos el evangelio se  expandió hasta nosotros.

Hace algún tiempo escuché una anécdota sobre una persona que se afamaba diciendo lo feliz que estaba por haber sido llamado a servir en los Estados Unidos. Habló y habló de los trámites que tuvo que sortear, de las tristezas y  temores que tuvo que vencer al separarse de su familia, al tener que  subirse al avión y al no entender inglés. Al finalizar le dió gracias a Dios por haber vencido tantas pruebas y  vivir bien. Cuando termino de dar su testimonio. Solo se escuchó una voz que dijo,

-«Que bueno que no le llamó Dios a Haití, a Uganda o a Somalía.»

¿Habría respondido con el mismo entusiasmo y diligencia  al llamado? o tal vez ¿ el miedo a la pobreza, la guerras, el rechazo al evangelio, las enfermedades y al vudú se lo hubieran impedido? ¡Cuán convencional y predecible resulta para algunos el llamado  al ministerio en estos dias!

Recuerdo el tiempo cuando el Señor me llamó a su servicio. ¡Tenía tantas preguntas y temores!  Al conversar con mis compañeros de estudios  coincidimos en una cosa, y era el hecho de que ninguno -de los que estabamos seguros de nuestro llamamiento- habíamos deseado antes tenerlo. ¿La razón? Creo que teníamos un profundo  sentimiento de responsabilidad sobre lo que el llamado divino requiere: Dios no espera gente acomedida que llegue al ministerio porque tienen algo que dar o porque las circunstancias de la vida -educación o talentos- lo han llevado hasta ahí. Dios usa a  quienes ha llamado y a quien pueda aceptar un compromiso real; porque la tarea es ardua, es valiente, requiere de decisión, disciplina, fortaleza, sacrificio, heroísmo; porque es luchar  en contra de  las fuerzas de las tinieblas, porque  es olvidarse de sí mismo y  darlo todo por su causa. Entonces descubrimos que ninguno esta capacitado y que  todos comenzamos como los discípulos descritos en este pasaje: Incrédulos de las maravillas que Dios pueda obrar a través de nosotros. Porque no es por nuestra propia fuerza o valor, sino por  la fe puesta en Jesucristo  y por el poder de Su Espíritu que nos capacita y nos ayuda a vencer el miedo. De este modo  vamos al mundo  impulsados por Su amor y en Su Nombre.

Ahora bien, cabe aclarar que el mandato es ir al mundo a predicar el evangelio, y no el de ir al mundo a montar un espectáculo para que la gente se convierta y crea. No nos predicamos a nosotros mismos, ni predicamos milagros; predicamos a Cristo y a éste crucificado (1 Corintios 1:23) Si los discípulos habrían de beber alguna cosa mortífera, no lo sería a sabiendas. El Señor cuidaría de ellos cuando El se convirtiera en el motivo  principal de sus vidas y  predicación. Solo Jesús quien puede conquistar al mundo por su Nombre nos lleva a una  victoria inicial: la gran batalla de vencer primeramente lo peor de nosotros mismos para luego vivir lo mejor que podamos  para ser usados por El.

El temor a la crítica, a la burla, a la calumnia, a la competencia desleal, a la ignominia, a la escases, a la soledad y  al desamparo -solo por citar algunos- son temores legítimos que los llamados debemos afrontrar asidos fuertemente de su brazo poderoso día a día. Oswald Chambers lo describe así, » No tenemos un llamamiento a mantenernos aferrados a algun lugar y no hacer nada, sino a trabajar con determinación, sabiendo con garantía que Dios nunca será derrotado»  Si confianmos en El, no ha de dejarnos sin su protección.

Durante éstos años de servicio, mi esposo y yo nos hemos   dado cuenta – como muchos mas- que  los recursos económicos  que pudieramos  poseer hoy no son  la solución a nuestras ansiedades; que  los conocimientos y talentos que poseemos no son el camino al éxito; que gozar de una buena salud no es la solución a nuestro deseo de trascender; que  el vigor y la fortaleza empleadas  a través de los años no son la solución a nuestras inquietudes; y que incluso, el amor por quienes  servimos, no es la solución a nuestras desilusiones y sufrimientos. Solamente Dios y la fe en El, son la solución – solución divina- para todos nuestros problemas y temores.

En cuanto al pasaje solo me queda especular como algunos comentaristas, que quien agregó esta nota final tuvo el temor de que el evangelio no terminara como debiera y en su lugar agregó una nota inspiradora y de victoria para las generaciones futuras.

El mundo esta lleno de personas que han sido llamadas a servirle y se acobardan ante las primeras dificultades. ¿Eres tú uno de ellos? ¿Responderás a Su llamado venciendo los temores?

Si confias en El hoy,  los milagros y las maravillas que estas apunto de ver en tu vida y en la de otros , han sido diseñadas y supervisadas por Un Profesional,   las cuales  son extremadamente peligrosas y  pueden ser intentadas por cualquier persona que responda afirmativamente a Su llamado creyendo  en El, en cualquier lugar y en cualquier momento. Solo de esta manera será  evidente para todo el mundo y  criatura  que el miedo, no es un factor para tí.

¿Por qué Ana no quiere comer?

noviembre 12, 2012

Una madre  preocupada, oraba fervientemente para que su hija entrara a la universidad. Al acercarse la fecha límite su preocupación se acrecentaba pues su hija no parecía tener una real oportunidad de ingresar. Decidió entonces comenzar a ayunar y a orar con mas fervor.  Un domingo antes de la fecha   pidió a los miembros de su congregación le ayudaran a orar.  Los dias pasaban lentos sin recibir la tan ansiada carta de aceptación. Pero en uno de esos dias, mientras cocinaba el almuerzo, sonó el teléfono. Era su amiga Brenda quien le contó entusiasmada que su hijo  había sido aceptado en la misma escuela a la que ella pretendía que su hija ingresara. Cuando terminó la conversación telefónica, se arrodilló y le rogó a Dios con todo su corazón,  «Señor, cómo puede ser posible que el hijo de los Gutiérrez haya sido aceptado y mi hija no? ¿ Qué dirá la gente si no es aceptada? Atiende a mis ayunos y ruegos; ¡No permitas que se burlen de nosotros  nuestros enemigos!…»  Después de orar unos minutos en la misma dirección se dió cuenta que sus motivos estaban llenos de orgullo y deseos carnales. ¿Contestaría Dios una oración así? La Palabra de Dios nos ofrece una guía acerca de cómo orar en estos casos.

Los capítulos 1 y 2 del primer libro de Samuel nos narran  la oración y la  historia de Ana una mujer que por ser estéril es  motivo de las constantes burlas por parte de Penina, su rival.

Algunos  comentaristas nos refieren que Ana se había casado con Elcana y al no poder darle hijos, Elacana decidió tomar como segunda esposa a Penina. En aquellos tiempos la poligamia era aceptada en la sociedad aun cuando nunca fue, ni ha sido,  el plan divino;el sufrimiento y los problemas consecuentes a este tipo de relación los podemos observar en las diferentes parejas bíblicas que mantuvieron esta situación. Uno de los problemas frecuentes en una relación poligámica de aquel tiempo- y de ahora- son los celos. La paz se disipa y la competencia entra en juego. Este era el caso de Penina quien a pesar de haberle dado hijos a Elcana no contaba con el amor que él, le profesaba a Ana. Las crueles burlas y  humillaciones  que  Penina vertía sobre Ana se convirtieron en una agonía para ella. Tanto, que Ana no deseaba comer.

Cada año Elcana y su familia acudián religiosamente para guardar las fiestas nacionales en Silo. En ellas adoraban a Dios y presentaban sacrificios. Pero ese año, la desesperación que Ana vive  por causa de la esterilidad la lleva al límite. Además de Penina, Ana es señalada por la sociedad y parece estar destinada a una vida gris. Al parecer jamás sabrá de los apuros y desvelos que producen la crianza de un hijo. Pero sobre todo, no tendra la oportunidad de ofrecer un futuro para el pueblo de Israel; el sueño de ser la madre escogida por Dios para engrendar al Mesías, se extinguía poco a poco. Lo único que la sotiene es la esperanza en el  Dios todopoderoso.

Elcana le ruega que coma, pero ella se niega porque la dimensión de su sufrimiento y tribulación han llegado a tal punto que no se puede compartir en la mesa. Ella  ha decidido orar y ayunar en total libertad. Ana no quiere que Dios sea tan solo un rumor para ella, una liturgia, una oración que hace solo cuando se siente triste. No puede contenerse mas y sin embargo, ante la insistencia de su esposo Ana come  y  se levanta de la mesa. A solas y dominada por el llanto, llega a las puertas del templo para derramar su corazón. En su oración, no se resigna a vivir una vida a medias, lo quiere todo. Por eso hace un voto a Dios. Dios la escucha y le concede lo que pide.

Ahora bien,¿Cuánto tiempo pasó para que la oración de  Ana fuera contestada? No lo sabemos con certeza.  Pero podemos decir que pasó el tiempo suficiente  hasta el dia en el que ella  comprendió que si Dios haria el milagro no sería para contestar a una oración egoísta que  humillara  Penina. Con los años la petición de Ana se fue transformando en mas que en simplemente tener un bebé en sus brazos, hacer feliz a su esposo y en  ponerle un fin a las burlas. Era un sueño que trascendía mas allá de ella misma. Ana oró hasta que sus motivos fueron completamente puros. Este es el beneficio de las oraciones que tardan en ser contestadas. Mientras mas oramos vamos descubriendo que Dios quiere que seamos parte del proceso ayudándonos para  hacer  a un lado nuestro ego, para purificarnos y de este modo, Su nombre sea glorificado. Ana lo describe así, » No multipliquéis palabras de grandeza y altanería; cesen las palabras arrogantes de vuestra boca; porque el Dios de todo saber es Jehová, y a él toca pesar las acciones». (1.Samuel 2:3)

Es en el momento mismo de la oración en donde Ana descubre sus carencias y en donde recibe la respuesta afirmativa, en donde dialoga y pacta con Dios; donde derrama su alma y promete  dedicar  al hijo que Dios le diere todos los dias de su vida.  Solo  entonces, Ana regresa, come y no esta ya  mas triste porque ha dejado atrás cualquier rastro de  pensamiento negativo, orgullo y falta de fe. Hay una nueva Ana porque en la oración ella es liberada. Ya no es solamente lo que Dios le puede dar, sino lo que ella le puede dar a Dios.

¿Son nuestras oraciones así?

Por lo regular pedimos aquí y allá, esto y lo otro. Pero no le decimos a Dios: «Yo te voy a dar de regreso lo que tu me has dado». Me ha llamado la atención  cómo Ana le pide a Dios algo que no quiere solo para ella, sino que se lo pide porque piensa  regresárselo.¡ Que maravilloso es encontrar a esta mujer con una oración tan singular!  ¿No es lo que nos enseña Jesus en su parábola de los talentos?  Si Dios nos da un carro, ¿Lo usaremos para su gloria?; Si Dios nos da un hijo,¿ lo guiaremos a sus pies?; Si Dios nos devuelve la salud,¿ viviremos para El? Dios no solo espera nuestra petición, también espera  nuestra respuesta.

En su grandeza, Dios  le da un hijo a Ana y  un profeta al pueblo. Ella, se dedica a infundir en el pequeño Samuel el amor y la entrega al Dios de quien depende su vida. A El se deben por completo.

Samuel fue la respuesta a una oración. Una respuesta,  que  además aprendió a escuchar el llamado de Dios desde pequeño y que   creció para ser un hombre de oración que intercedió a Dios por el pueblo. Pero los Samueles no se dan así porque si. Como bien lo dice E.M. Bound » Los Samueles que oran provienen de las Anas que oran»  Que oran obedeciendo a la voz de Dios en medio de la oración y que no la reducen a una mera letanía o ritual  y nada mas. No por nada en esta porción de la Escritura( 1:3) es la primera vez que se menciona el nombre de Dios como Yahweh Sabaoth, el Nombre que combinado expresa en extremo la soberanía de Dios. El es Soberano y debe reinar incluso en medio de nuestra oración.Es ahí donde le preguntamos a Dios cómo nos conviene orar y su Santo Espíritu intercede por nosotros.

Cuán simple resulta para algunas madres y padres de hoy  decir:» Dios me ha dado un hijo;  así como se lo pedí, así me lo dió» y pierden de vista que la verdadera bendición de ser fecundo no consiste en dar a luz un hijo,para presumirlo como Penina, sino para criarlo como Ana de tal manera que su vida honre al Dios que nos ha dado el privilegio de procrearlo; como ella expresó: «porque se lo pedí prestado». En otras palabras,me lo diste en pureza, te lo regresaré igual; porque esa es la condición para entrar en Tu reino: vivir en santidad aquí, para poder vivir en la santidad de allá .Para eso debemos dedicarnos como bien lo hizo la devota Ana en cuyo canto expresa con alegría, «No hay Santo como Jehová»(1Sam2:2)

Cuando se llegó el tiempo requererido Ana cumplió su promesa y  trajo al pequeño Samuel ante el sacerdote Elí testificando: «Por este niño oraba»,  adora y eleva su oración y cántico  de gratitud.

¿Cómo regresó Ana a su casa después de haber entregado a Samuel? ¿Qué hizo cuando vió sus juguetes? Podemos estar seguros que el vacio que dejó Samuel  lo llenó ella de gratitud, de cantos, de risa y recuerdos porque Samuel se había conviertido  en el eslabon que unía a Ana y mas tarde a toda la familia con Dios. Ha sido  una dedicación total que la ha  llevado  a alcanzar un entusiasta autosacrificio que borda túnicas  para Samuel,quien se ha convertido tambien, en la promesa de la  voz de Dios al ministrar en la presencia de Jehová. Mas tarde leemos que el sacerdote Elí ora por Elcana y Ana y ellos engendran cinco hijos mas.

De este pasaje podemos  aprender que  una persona atribulada- como lo fue Ana- será afectada físicamente  pero al mismo tiempo a través de la oración, tendrá la oportunidad de destruir la vanidad y  los pensamientos de autosuficiencia. Que Dios esta listo a darnos lo que deseamos cuando hayamos quitado el objeto de nuestra oración del centro de nuestro corazón y lo hayamos depositado por completo en sus manos. Los ingredientes de una oración así son la devoción,la fe,la  dedicacion y la determinación.

Dios no contestó la oración hasta que Ana descubrió que la raiz de sus tribulaciones y pesares estaban dentro de ella y que solo Dios que mira el interior podia ayudarla. Ana por su parte, no comió bien hasta que se aseguró que su oración habia sido por fin refinada.

«…Pero los que estaban hambrientos dejan de estarlo.» 1 Samuel 2:5

Servicio

noviembre 7, 2012

Señor de las cacerolas, sartenes y otras cosas,

Puesto que no tengo tiempo de ser

Una santa que haga cosas adorables,

Ni velar hasta tarde contigo,

Ni que sueñe a la luz del amanecer,

Ni que asalte las puertas del cielo,

Hazme una santa preparando la comida,

Y lavando los platos.

Aunque tenga la mano de Martha,

Tengo la mente de María;

Y cuando lustro las botas y los zapatos,

Encuentro, Señor, tus sandalias,

Pienso en cómo recorrieron la tierra,

Cada vez que restriego el suelo;

Acepta esta meditación, Señor,

No tengo tiempo para más.

Calienta toda la cocina con tu amor,

E ilumínala con tu paz,

Perdona todas mis preocupaciones,

Y haz que cese toda queja.

A ti que te encanta darme alimento,

En la casa o junto al mar,

Acepta este servicio que hago…

Porque lo hago para ti.

-Anónimo

Fatigada y Bendecida.

octubre 8, 2012

Mi mamá formaba parte de un grupo que todos los lunes lo dedicaban al evangelismo y a la visitación. A mí me gustaba acompañarla porque la mamá de Carmencita también era parte del grupo y eso nos permitía a las dos volvernos a ver y continuar los juegos y pláticas que habíamos dejado pendientes el día anterior. Pasadas algunas semanas el grupo creció y con ello la asistencia de los niños. De repente  y  sin consultarnos nos dijeron un lunes que una de las damas se haría cargo de nosotros; que nos cuidaría,que nos portáramos bien. Y ahí nos tienes. Siete preciosas y tiernas criaturitas sentadas en la mesa del comedor esperando aunque sea un vaso de agua fresca.

-¿Quién de ustedes quisiera ayudarme a  disfrutar de una rebana de pastel?- Nos preguntó entusiasmada la sonriente dama.

La alegría que ella mostró en su rostro me hizo pensar que sería algo divertido, entonces  me apresuré a levantar la mano para que Carmencita no me ganara.

-¡Muy bien Sonia!- me dijo sonriendo de nuevo, y luego agregó,

-Pero primero debemos trabajar un poco para poder disfrutarlo mejor.  Además, el trabajo es una bendición de Dios – Tomándome de la mano me llevó a su cocina y luego me dijo:

-¿Ves todos estos trastes sucios? Han estado así desde la mañana y tu tendrás la bendición de lavarlos y dejar todo en orden.

Ahora entiendo que  mientras me explicaba el procedimiento yo observaba sorprendida como  sus ojos se iban cambiando  hasta llegar al punto de convertirla a ella en Mrs. Miyaggi y a mi, en  Sonia San, de la película Karate Kid 1

-Aquí tienes el jabón ….y por aquí esta un secador.  Los enjuagas de este modo y los colocas por acá. ¡Ah! y no los vayas a romper…..  Solo recuerda que debemos  hacer todo como si fuera para Dios.

Luego se encaminó hacia el comedor para  preguntar a los demás quien quería ser el siguiente. Como ellos no me podían ver bien y no habían escuchado de qué se trataba, tres niñas levantaron la mano. Desde la cocina traté de hacer señas a Carmencita ondeando el secador para que bajara la mano. Pero era demaciado tarde. La había escogido  y su trabajo sería barrer el inmenso patio.  Así continuo repartiendo bendiciones hasta llegar a la inocente Teresita de tan solo cuatro añitos a quien se le confirió la ardua tarea de poner la mesa doblando a la perfección servilletas.

No había lavado ni tres vasos cuando ya mis pensamientos comenzaron a atormentarme…

-«¡Que trabajo, ni que recompensa, ni que nada! ¡Esto no es para Dios!. En mi casa le llamamos limpiar. Si  no quería cuidarnos, ¡Solo tenía que decirlo!Pobre Teresita….. ¡Esta tan chiquita!Apenas alcanza la mesa….Y pensar que yo en mi casa ni mi plato recojo y ésta hermanita aquí, ¡Abusándome!»

Después de unos segundos….

-¡Los voy a lavar como pueda porque ya me mojé toda!

Después de unos minutos…

-A mi mamá no le va a gustar ver a su bebé lavando  trastes. ¡Tanto que me cuida mi mamita para que no me ensucie! Me pregunto, ¿Que dira la mamá de Carmencita? Ya esta toda polveada y con las calcetas  negras por tanta tierra que ha barrido.

Después de un rato….

-¡No se vale!¡ Les esta sirviendo pastel  mientras yo sudo la gota gorda tallando este sartén.

Sentí un gran alivio cuando por fin escuché los pasos del grupo de damas que venía de regreso. Pensé entonces que mi plan de último minuto de hacer tiempo para que mi mamá viera lo que la malvada dama me había puesto a hacer , había funcionado.  Me preparé para ver la cara que pondría  cuando mi mamá le reclamara por poner a su bebé a realizar labores propias de la servidumbre. Hasta llegué a pensar: «De aquí nos vamos a la cafetería mi mamita y yo a comer un mejor pastel»

-¿Qué estas haciendo?- Me preguntó mi mamá un tanto extrañada.

Con carita sufrida le conteste,

-Aquí…. dizque, «bendecida» ¿Tu crees?

Haciendo uso de mi habilidad para la actuación, logré que una lágrima comenzara a salir de mi ojo izquierdo. Fue entonces cuando mi mamá no pudo contener la risa y con una carcajada fue a felicitar a la inicua dama diciéndole lo que todos los hijos alguna vez odiamos oír:

-¡Que bueno que puso a Sonia a lavar los trastes! porque ella no se acomide para hacer algo en la casa….¡No levanta ni su plato! Para la otra, póngala también a barrer y a trapear el piso.

¿Para la otra?  ¡Cual otra!  Si saben contar….¡Conmigo no cuenten,yo ya no vuelvo a venir los lunes!  Pensé.  Pero como no me mandaba yo sola, el siguiente lunes y  a la misma hora, me encontraba sentada en la mesa del comedor junto con los otros seis niños que tampoco gozaban de libre albedrío. A veces pienso que aquella dama fue la culpable de que yo odiara tanto lavar los trastes. Tu me entiendes,»Traumas de la niñez»

Que diferente hubiera sido si en el proceso simplemente hubiera disfrutado del trabajo y después de la rebanada de pastel que por cierto, se me cayó al subir al carro. ¿Cómo podría sentirme bendecida? Trabajé mucho, me cansé y no recibí lo que yo había mal entendido  era la bendición.

Lo cierto es que cuando me casé por mas que trataba de encontrar la bendición  al cocinar no lo lograba porque me centraba solo en el resultado. Y como el resultado era desastroso, me desanimaba. Luego vendrían las quejas y el mal humor que me producía la presión de tener que cocinar día a día. Mis pensamientos comenzaron a simpatizar con movimientos feministas, la lucha por alcanzar  la igualdad y por legislar  el trabajo doméstico remunerado. Debido a que  mi lucha por ser emancipada concluía en una quimera busqué un trabajo para poder pagarle a alguien que nos hiciera de comer, o ya de plano, comer fuera de casa.  Todo iba de maravilla hasta el día en que la cigüeña me envió un aviso.  Cuando el bebé nació, mi suerte cambió.  Ya no podría trabajar y tendría que cuidar de ese pequeño a quien además habría  que enseñarle  a comer.

Al salir el sol y abrir mis ojitos cada mañana pensaba, ¿Que haré de comer hoy? ¡Que fastidio! Cada día era igual, la misma aflicción, la misma tortura y hasta el mismo menú porque a la hora de la hora no se me ocurría intentar algo nuevo.  ¡No le encontraba el sentido a mi existencia¡ De ahí que por las noches vendría la reflexión al estilo Descartes:

» Pienso, luego……. busco una cocina económica»

El escritor de Eclesiastés parece conocer bien de lo que estoy hablando y nos ofrece en su literatura sapiencial  una pregunta central que trastoca nuestra mente y que tiene que ver no solo con la cocina sino con todo trabajo cotidiano : ¿Tiene algún sentido o  significado   lo que yo haga en este mundo?

Durante su discurso examina la vida<debajo del sol> para determinar si hay alguna felicidad en el día a día. Como resultado de su reflexión,  nos entrega una crítica al materialismo  que concibe el mundo como un fin en sí mismo y  que   convierte la vida en vanidad; al mismo tiempo,  nos exhorta a alegrarnos en el trabajo haciendo  una diferencia del estilo de vida que teme a Dios en cada aspecto y que le da por ello significado. Solo Dios es el que da el trabajo, la posibilidad de gozarse y disfrutar del mismo.

«He aqui, pues, el bien que yo he visto:que lo bueno es comer y beber y gozar uno del bien de todo su trabajo con que se fatiga debajo del sol,todos los días de su vida que Dios le ha dado;porque esta es su parte» (Eclesiastes 5:18)

Ahora bien, ¿Cómo hacer del trabajo un placer? Comprendiendo lo que Dios quiere de nosotros y cambiando intencionalmente nuestra actitud mental hacia ello.

W. Eichrodt lo describe así :»Al distribuir el autor toda la actividad creadora a lo largo de una semana,concluyendo con un día de descanso,atribuye a una descisión primigenia la creencia de que el hombre no esta en la tierra para una vida placentera y sin preocupaciones tal y como dicen numerosos mitos sobre los primeros tiempos de la humanidad sino que ha de desarrollar sus aptitudes y potencias mediante un trabajo útil en el cual posee un trasunto de la actividad creadora y de la alegria del mismo Dios.  Es Dios quien introduce este concepto antes de la caída, y  pide a Adán nombrar a los animales , administrar el jardín de Edén y preparar su propia comida de las plantas y árboles que ha creado.»

Podemos decir entonces que  el trabajo cotidiano no es una condición o un castigo como consecuenca del pecado. Es  una bendición  porque provee sentido a la vida a través de los desafios que nos presenta, por el entusiasmo, creatividad y sentido de  aventura  que nos hace desarrollar. También, porque a través de nuestro esfuerzo, dolores de cabeza, lágrimas y hasta molestía por no alcanzar-en ocasiones- el resultado esperado nos lleva a darle valor al mismo. Dios quiere que nuestras actividades cotidianas  sean una expresión natural de lo que somos a través de las habilidades que El nos ha dado. Una oportunidad de desarrollar todo nuestro potencial y de estirar al máximo nuestras capacidades.

Tal vez nos cueste trabajo realizar cierta tarea porque contenga elementos emotivos que nos hagan justificar nuestra dilación  o apatía; entonces, debemos buscar la ayuda  divina para llevar a cabo nuestro trabajo. No basta con saber que a El le agradaría que lo hicieramos de buena gana;hay que esforzarse. Si tomas una actitud quejumbrusa ante lo que te cuesta trabajo realizar,  sentirás descontento  y en consecuencia, apareceran  los pensamientos desagradables y las comparaciones de  tu trabajo con el de los demás dejando como resultado una desazón constante.

Desde la persona que limpia los baños y los deja inmaculados hasta el empresario  que cierra un trato de alto nivel; desde  la cocina,  la fábrica o  la oficina, la idea de reverenciar a Dios incluso con nuestro sudor transforma  el significado  de nuestra vida pues es lo que Dios desea y lo que nosotros le debemos ofrecer con gusto. Como bien lo expresara Leonardo da Vinci:

«Tú, oh Dios, nos vendes a nosotros todas las cosas buenas al precio de la labor. El trabajo es la semilla de la cual crecen todas las cosas buenas que Tú esperas»-

¿Qué actividad cotidiana te atormenta mas? Puediera ser algo sencillo como el ir a hacer los pagos, ayudar a tus hijos con las tareas escolares, hacer las compras, lavar el carro ó tal vez sean situaciones mas complicadas que tienen que ver con  la profesión que ejerces y  que brinda sustento a tu familia .

Tal vez,el primer reto que se te presente sea el de teminar ese trabajo que has dejado a medias por varias semanas o  meses; de hacerlo,  tendrás la oportunidad de  comenzar a practicar las virtudes de Dios quien no descansó hasta terminar su obra creadora.

Eclesiastés nos muestra  cuan aburrida, tediosa y vacía es la vida si dejamos de lado el temor a Dios y la obediencia a sus mandamientos (12:13). Depende de nosotros que la labor humana sea una  actividad que al fatigarnos nos convierta en  personas  bendecidas por Dios.

«También les dijo: Yo les doy de la tierra  todas las  plantas que producen semilla y todos los  árboles  que dan fruto con semilla; todo esto les servirá de alimento. »  Génesis 1:29 NVI

El Cernedor.

agosto 7, 2012

Uno de los utensilios indispensables para elaborar ciertas recetas que requieren  de harina, es el cernedor.  El y yo nos conocimos allá por la década de los ochenta, cuando en un «Curso intensivo» de repostería hubo necesidad de usarle. Y es que, en aquella época, cuando tu novio te preguntaba si sabías cocinar, la respuesta mas socorrida era:

«Cocinar lo que se dice cocinar, no. Pero sé hacer muchos postres, tu sabes…gelatinas, pasteles, flan, dulces y todo eso.»

Por supuesto que el aspirante a esposo en cuestión se imaginaba los mas exquisitos manjares:  Gelatina almendrada y kiwi caramelizado, budín austriaco, islas flotantes con rompope,trufas de chocolate, etc. En el último de los casos,  un arroz con leche. La desilusión aparecía cuando ya de casados, la ahora esposa le ofrecía  a duras penas,  una gelatina de agua   marca Pronto.

De ahí mi interes por tomar dicho curso y adquirir algunas nociones sobre el tema.

Pues bien, la instructora me dijo que debía  colar la harina ofreciéndome  un cenedor el cual  me pareció ser un instrumento divertido y hasta moderno. Su función era y es, evitar los grumos en las preparaciones de tal modo que,cuando probemos el pastel no obtengamos de el  ese desagradable sabor amargo que produce la harina seca y compacta. El cenedor es entonces un aliado y aunque su trabajo es muy sencillo,  marca la diferencia entre una deliciosa rebanada de pastel y un intento del mismo.

El cernedor tiene mucho que ver con una palabra que se usa frecuentemente a la hora de elaborar un juicio o tomar una decisión, y es la palabra discernimiento; del latin dis-cerno  y  que significa separar una cosa de otra, señalando la diferencia principalmente en cuanto al valor moral de las cosas. Nos ayuda entonces a distinguir lo bueno, de lo malo.  ¡Quien  pudiera tener buen discernimiento para desarrollar una personalidad estable e íntegra! Sin embargo, lastimosamente, encontramos grumos aquí y allá.

Considero que creamos un grumo cada vez que confiamos mas en la suerte y la ficción, que en hechos reales. Tal como el pesimista que cree con facilidad lo que teme; o como el optimista que cree que le sucedera todo lo que quiere, con solo desearlo. Lo mismo sucede cada vez que emitimos un juicio definitivo basados tan solo en  una actitud, en un  rostro o en un comentario sin tomar en cuenta otros aspectos.  Al considerar un gesto sospechoso en apariencia, como pudiera ser un ceño fruncido, el cual podría significar dolor, perplejidad o tristeza y no necesariamente amargura; o  cuando consideramos erroneamente una sonrisa amplia, que  pudiera significar tan solo hipocresía y una mala intención. ¡Cuantos problemas evitaríamos! Si tan solo pudieramos discernir y no  solo criticar o hacer uso de la ironía o la burla, como resultado  de un juicio erróneo que -dicho sea de paso  son, ambas-   la forma mas vil y cobarde de demostrar a todos la inferioridad propia.

¿Es posible  encontrar un cernidor que nos evite los sinsabores de la vida que producen las malas decisiones y los malos pensamientos? De encontrarlo, podríamos responder como Jesus ante la mujer sorprendida en el acto mismo del adulterio, que lejos de juzgarla duramente, vió en ella algo bueno, y la perdonó,  librándola así de la muerte. Podríamos alejarnos de ideas locas y en consecuencia tener un caracter equilibrado capaz de apartarnos del árido intelectualismo, que produce individuos sin sentimientos;y  también, del misticismo exclusivo que solo produce individuos desequilibrados, estrechos de miras  e incompletos. Podríamos también seguir perfectamente el consejo del apóstol  Pablo de examinar todo desechando lo malo e inservible y  preservando lo esencial para obtener un  resultado óptimo.

La única manera  que se me ocurre es  internar un cernedor en el corazón y en la mente que nos ayude a filtrar nuestra emociones y  que nos ayude a depurar nuestros pensamientos de tal forma que el producto que ofrezcamos a los demas y a Dios, sea dulce  y armonioso.

He descubierto- como muchos- que la Palabra de Dios es el cernedor por excelencia y un aliado en la cocina de la vida propia; pues cuela los pensamientos y separa los impulsos.

«Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y que penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón» Hebreos 4:12

Esta porción, escrita por hombres  sencillos pero  inspirados por Dios mismo, nos recomienda  la lectura asidua de ella para lograr llegar a ser el mejor postre que Dios ha creado.

Permite pues, que El Cocinero por excelencia use el cenedor en tu vida, internando diariamente Su palabra en ti.

 

Una Vida Mejor.

mayo 28, 2012

Me cuentan que en cierto pueblo nació Maigualina. Una morena  introvertida, y cuya familia era  de condición humilde.  Por ser la mayor de entre  sus hermanos  se esperaba  fuera la segunda al mando en las labores del hogar. Sin embargo, Maigualina  se veía asi misma tan solo  como una doncella. No tenía ningun problema con la limpieza de la casa aun cuando lucía  repleta de moscas  a falta de puertas , el  piso de tierra y el calor;  tampoco tenía problemas con el cuidado de los animales domésticos que se expresaban libres por toda la casa. Pero cocinar, le era un fastidio debido a que los ingredientes escaseaban y a regañadientas cumplía tales deberes.

Así como una niña lleva a la cama sus muñecas,  Maigualina llevaba consigo  el hambre y los deseos de que su suerte cambiara algun dia; todas las noches rogaba, hacía promesas y soñaba con un mundo diferente; con un apuesto aventurero que la llevara lejos de ese pueblo yermo, a un lugar  en el que pudiera comer todo cuanto quisiera. Pero, ¿Existiría tal lugar?

Los dias pasaban aburridos en el pueblo:  sin mucho que ver, sin mucho que hacer… hasta que  llegaba  la feria. No era mas que una vieja rueda de la fortuna manipulada casi manualmente. Carros chocones, un trenecito y los infaltables caballitos  que completaban la diversión. También, era la oportunidad de encontrar el amor, pues habitantes de zonas aun mas apartadas venían a buscar pareja.  Ese año, Maigualina saldría favorecida. Cupido lanzó sus flechas y de inmediato nació un romance entre Maigualina y Gabriel. La conversación fue profunda y significativa,

– ¿Dónde vives? – Le preguntó Gabriel empuñando el sombrero.

– Por la vereda que va al cerro…..

-¿Qué número es tu casa?- Insistió.

– ¿Número?…donde veas un perro echado, ahí es.

Ambos comenzaron a frecuentarse. En pocos dias de conocerse Maigualina se enamoró de el y supo que  con Gabriel  «La milpa seria un rancho y el atole, un champurrado». Todo estaría bien aun cuando la sombra de la pobreza los amenazara. Pero Gabriel era ambicioso y después de casados  le propuso emigrar al norte del corazón en busca de nuevas oportunidades. Le hizo saber que  sortearían  peligros de muerte que culminarían con una vida placentera y abundante para ambos.

-¿Y cómo es allá?- le preguntó con candidez.

-Bueno…dicen que hay buenos trabajos  y que la gente no se asolea tanto como aquí; por eso  son blancos y de ojos desteñidos;que a veces no se les entiende lo que quieren pero aun asi te mandan por la puerta del éxito (Exit); que todas las casas son iguales y que comprar una es cuestion de forzarle al trabajo ( For Sale) ….¡Ah! y que la comida se llama Combo, ¿o Mambo? número 5.

– ¿Y de qué peligros hablas Gabriel?

– Bueno….dicen que debemos caminar, cruzar rios, desiertos, pasar mas  hambre, pero sobre todo que debemos  tener cuidado con un tal «Freeway» que ha matado a muchos y que segun dicen, se nos aparece por todas partes. Pero no te preocupes…. que si se puede, porque estamos unidos.

Los tambores que despiden a cada doncella que baja con gracia del cerro comenzaron a sonar. Miró en lontananza y por última vez a su pueblo bicicletero, a sus perros enclenques, a sus escuálidos habitantes con camisas de fuera,  a sus mujeres preñadas y  a sus niños chamagosos. Entonces pensó que, sí existia algun Dios amoroso les ayudaría para llegar a la tierra de la abundancia.

Tristemente, los peligros que les habían contado en el camino y los que  se habían imaginado eran nada comparados con la cruel realidad de cruzar una frontera de forma  ilegal. Las altas y bajas temperaturas,la desorientación, el cansancio, la deshidratación, etc.,  se quedaron cortas ante la posibilidad de caer presa de bandas criminales de todo tipo. Y es que, ante tales circunstancias el cruce y el  desierto se puede convertir en un crisol  en donde se descubra la quinta esencia de la vida. Entonces el alma se torna hacia Dios y se elaboran súplicas y promesas que mas tarde se olvidan  cuando se encuentra la vida a salvo.

Todo, por buscar una vida mejor.

Las estadísticas de personas que  llegan a pisar suelo americano de forma ilegal en busca de una mejor vida estan hechas de rostros que conozco. A diario escucho historias de hambre, de secuestro, de desierto, de muerte….

Pero ellos no son los únicos. El hecho es que todos los seres humanos hacemos a diario esfuerzos por alcanzar la felicidad. Es por eso que, entre otras cosas,  estudiamos mucho, trabajamos duro, nos relacionamos, cuidamos nuestra salud, compramos libros, filosofamos, asistimos a seminarios, nos informamos y nos congregamos en una iglesia.

Una de mis compañeras de trabajo me sugiere que la felicidad se encuentra en las montañas, en la vida sencilla, en volver a lo natural; es decir,  a bañarnos en el rio, confeccionar nuestra propia ropa y a cultivar nuestra propia comida olvidando  los supermercados y la comida congelada. Porque dice, «Antes se vivía mejor». Pero si echamos un vistazo al pasado encontraremos tan solo desilusión.

¿Cual es entonces el secreto para que la humanidad entera obtenga  una mejor vida?

Una de las vidas que mas han cautivado a la humanidad es sin duda la vida de Helen Keller. Mas  inspiradora es aun la de su dedicada maestra, la Señorita Sullivan quien logró hacer de  una pequeña niña  sordomuda y  ciega una de las personas mas famosas y amadas en el mundo. Logró transformar a una niña discapacitada con personalidad deforme y salvaje,  en una sensible, bella y bien educada criatura. Una de las escenas mas impactantes que lograra llevar a la pantalla grande el director de cine Arthur Penn es la escena de«El desayuno». El salvajismo y la rebeldia de Helen son descritas en un diario que escribiera la propia Señorita Sullivan en el que, después de éste dramático episodio  tratando de enseñarle a comer  a la incotrolable Helen, escribe,

«Ví claramente que sería inútil enseñarle el lenguaje o cualquier otra cosa, si ella no aprendía primero a obedecerme. Lo he pensado  seriamente, y cada vez que pienso en esto, mas segura estoy de que la obediencia es la puerta donde el conocimiento, si, y el amor, también, entran en la mente de un niño».

Por lo regular nosotros pensamos que es al revés. Que el amor, es la puerta para que el conocimiento y después la obediencia entren y seamos completamente felices, pero no es asi. 

En Deuteronomio capítulo 6,  encontramos el «Secreto» de la felicidad y del buen vivir.  Dios le hace una advertencia al pueblo de Israel acerca de no olvidarse de quien y porque  obtendran las bendiciones y les pide obedezcan a su voz.

Si hicieramos una lista de las palabras menos atractivas  encontraríamos obediencia como una de las que encabezan la lista. Y es que por si sola nos irrita. La encontramos mas de 500 veces en el antiguo testamento y en casi todos  los casos es usada como un llamado a la razón: «Si obedeces, serás bendecido.», » Si no obedeces, te irá mal» Lo cierto es que a todos nos gusta leer que Dios nos va a bendecir, pero no nos gusta leer que para eso tenemos que obedecer. La vida abundante no viene por repetir o «Declarar»  bendiciones bien elaboradas. Asi como tampoco seremos salvos por su gracia, si no nos sometemos a sus demandas. Si bien es cierto que Su amor hacia nosotros no depende de nuestra obediencia hacia El; también es cierto que si no le obedecemos sufriremos las consecuencia, pese a su gran amor por nosotros.

Este capítulo  comienza con el Shema nombrado asi por los judios por ser  la primer palabra en esta porción que traducida del  hebreo significa «Escucha» y luego añade, «…Oh Israel..«;  Palabra  que también puede ser traducida como «Obedece, Oh Israel…»   y luego les dice: «.. y serás feliz»  . Recordemos que en este pasaje, el pueblo de Israel esta a punto de entrar a la tierra prometida, después de 40 años de caminar  en el desierto.

La gran mayoría de los inmigrantes que conozco y que me cuentan la historia de cuando se encontraban en el desierto o cruzando el Rio Bravo, me dicen que  hicieron promesas a Dios que ahora les cuesta cumplir. Ahora que disfrutan de ciudades que no edificaron, de casas amuebladas que no les costaron, de caminos  que no construyeron; ahora que comen alimentos que no conocían y en porciones abundantes. Ahora que tienen cierta seguridad, y podríamos decir «Viven bien» . Ahora que el sol ya no les quema…se han olvidado de Dios. Lo cual nos dice que es posible cruzar el desierto sin vivirlo, sin sentirlo, sin aprender. Y eso es lo que Dios quiere que el pueblo de Israel no olvide. Quiere que esta nueva generación se acuerde de dónde los sacó.

Algunos de los cristianos de hoy,   gozan también de una herencia cristiana que no les costó, de templos que no  construyeron, de numerosas congregaciones que no evangelizaron  y  de Biblias y recursos que no tradujeron. En este caso, tambien Dios nos advierte de no olvidarnos de los sacrificios que hicieran las generaciones pasadas y digamos que lo hemos logrado  por nuestras propias fuerzas. Por el contrario, nos pide estemos listos a responder  a nuestros hijos cuando  nos pregunten  de quién y porqué  nos han venido todas estas bendiciones. Como lo hiciera el pueblo judío cada año al celebrar la Pascua en un banquete religioso y reunidos en torno a la mesa. No es porque hayamos logrado  estudios superiores, ni por ser hábiles para el trabajo , ni por orar dia y noche. Es porque le hemos obedecido y en respuesta, El nos ha mostrado su amor bendiciéndonos. No nos conformemos pues con saber que hay un Dios que nos ama, también, recordemos los beneficios que  nos ha dado y seamos agradecidos.

Hace poco un escritor me sorpendió con estas palabras:  » No necesitamos mas actividades en la iglesia, ni mas oración, ni mas estudios bíblicos. Lo que necesitamos es  solamente a Dios  y ser obedientes»  Y es asi, la total obediencia a Dios en cada area de nuestra vida es la base para la felicidad y para una vida mejor.

«..Cuando hayas comido y te hayas saciado , cuida de no olvidarte de Yahveh que te sacó del pais de Egipto,de la casa de servidumbre». Deuteronomio 6:11-12

Montañas, Mostaza y Milagros.

enero 30, 2012

Ya les he contado mi primer encuentro  con las hierbas de olor. Ahora les relataré mi aventura con la salsa de  mostaza y  mis primeros invitados a comer- que dicho sea de paso- el Señor tenga en su santa gloria.

No recuerdo cual fue el motivo de la invitación y ahora que lo pienso me sorprende que ellos hayan aceptado aun sabiendo de mi ignorancia en los quehaceres culinarios. Ella era buena  cocinera y su esposo era un agradable y comprometido hermano en la obra del Señor. Ambos de edad avanzada; razón por la cual me animaba pensando  que  si se enfermaban, no se notaría mucho pues a los ancianos todo lo que comen  les hace daño.

Yo había encontrado en una revista sobre moda  una receta titulada «Pollo a la Mostaza» Los ingredientes eran fáciles de adquirir y no requería de mucho tiempo.  Una nota al pie de la receta indicaba que era ideal para las personas de la tercera edad. En primer lugar porque la mayoría de ellos solo pueden comer pollo y en segundo lugar, porque me aseguraba que  la acritud de la mostaza logra adelgazar las mucosidades descongestionando así  las fosas nasales de los catarrientos ancianos. Pensé que un «Arroz en tres tiempos» y una ensalada despeinada acompañando al Sr. Mostaza, sería suficiente.

Por esos días estaba de visita con nosotros una muy querida sobrina  que presumía haber estudiado cocina en la secundaria. Yo para nada me sentía intimidada con esos conocimientos. ¿Qué me puede enseñar esta niñita? De vez en cuando ella hablaba de lo que había cocinado en la escuela y yo con cara de «¿Deveras?» la medio escuchaba. Cuando ella supo de nuestro compromiso me dijo muy contenta,

-«Tía ,si quiere yo le ayudo»

-¡Claro!- le conteste aliviada.

Unos minutos antes comencé a cocinar el pollo siguiendo -según yo- al pie de la letra la receta. Mientras tanto mi sobrina  interrumpía mi concentración con preguntas y comentarios  como: » ¿Ya lavó bien el pollo tía?» , «Yo también hice una receta así, nada mas que la mia……»; «¿ No le va a subir la flama?»,» ¿Y por qué no corta las verduras así, en lugar de asá?» ,»Debería de ponerle otro poquito de…» , etc.

Yo trataba de contestar pacientemente a todas sus preguntas  con  exclamaciones y respuestas cortas como: ¡Ah!, ¡Por supuesto!  ¿Tu crees?  ¡Claro! ¡Gracias!

De repente el timbre sonó. Los invitados estaban ya en la puerta y yo a la mitad del proceso creando todavía en el centro de la cazuela una gran montaña de ingredientes. Entonces, aceleré el paso….

-¿Qué esta haciendo tía?

– ¿Qué no ves? ¡Le estoy agregando la Salsa Maggie!

-Mmm…… tía….

-¡Y ahora qué quieres!

-Esa no es la Salsa Maggie…..

-¿No?¿Entonces qué es?

-Es la Vainilla…

Con los nervios y la presión extra  confundí el envase de la Salsa Maggie con el de la vainilla agregándole un poco mas de la cantidad que ameritaba pues ya para entonces la receta había sido desvirtuada con tanto consejo ofrecido por la experta  y aceptado por esta  novata para que me quedara mejor.

-¿Y ahora qué hacemos?

– ¡Pues lave el pollo!

-¿Cómo crees? ¡Ya ni modo! lo último que me falta por agregar es  la mostaza…

Como yo había escuchado el refrán: «En la cocina, si no te sale una cosa, te sale otra», me consolé pensando que  acababa  de inventar- en todo caso -una nueva receta. Continué «cocinando»  a pesar de ver que  cuando agregué la mostaza, el guisado tuvo una reacción igual a la que hace el Alka-setlzer dentro de un vaso de  agua. El pollo  me parecía entonces, un volcán en erupción. El olor áspero y picante de la mostaza combinado con lo dulzón de la vainilla era francamente repugnante . Cuando no pude contener  tal efervescencia tapé la olla, bajé la flama y dije: ¡listo!

Entre  tanto, mi esposo abría la puerta y daba la bienvenida a los invitados que  experimentando el milagro que produce  el olor penetrante de la mostaza  ingresaron a mi hogar con un «Que rico huele» , inocentes y con un pollo rostizado que habrían comprado solo por si acaso.

Les sugerí que comiéramos solo el rostizado porque «creía» que mi guisado no me había salido muy bien, pero como ellos eran muy educados y no querían desairarme, insistieron en probarlo. Esperando un segundo milagro y rogando al cielo que no se les cayera la lengua en pedazos,  les serví a ellos el pollo retorciéndose en mostaza y vainilla.  Unos segundos despues   mi fe habría flaqueado pues a mi esposo y  a mi sobrina,  solo les serví del pollo rostizado  y yo  me limité  a comer arroz y ensalada.

Los años han pasado y todavía no logro superar el trauma del todo. Por eso, evito comer mostaza. Solo la uso para marinar de vez en cuando y de este modo aprovechar sus bondades.

Los que saben de las virtudes de la mostaza nos dicen que puede ser usada con efectividad no solo como condimento en la cocina sino también en la tina, ya que tomar un baño con mostaza amarilla por 15 minutos alivia los dolores de espalda causados por la artritis. Ademas, relaja los músculos tensos,  y puede  estimular y tonificar el rostro si se usa como mascarilla. Todo esto, siempre y cuando hagas una prueba preliminar para asegurar que tu piel no se irritará y que no saldrás de la tina como chicharrón prensado.  Por si fuera poco también puede ser útil para despistar a tu marido, ya que es capaz de  quitar el mal olor de las llantas de su auto  en caso de que no hayas visto cruzar al zorrillo.

En un pasaje muy conocido de las escrituras,  encontramos a Jesús mencionando éste ingrediente.

En Mateo 17:14-21 leemos el relato de un hombre que tenía un hijo epiléptico. Los comentaristas nos dicen que  esta condición no era conocida como tal en aquel tiempo  y es por esa razón que  la epilepsia  es atribuída en este pasaje, a la influencia maligna de espíritus inmundos. Este hombre, había traído a su hijo ante los discípulos de Jesús para ser sanado por ellos, pero los discípulos  no pudieron curarle de su mal. Mas tarde, al encontrarse  el padre del joven con Jesús, se postró a sus pies y le rogó que sanase a su hijo explicándole los síntomas de la  enfermedad y haciéndole también mención del fracaso de sus discípulos. Jesús, se  dirigió hacia el muchacho con autoridad y la enfermedad le dejó al instante. Cuando los discípulos se encontraron a solas con Jesús le preguntaron extrañados  porque no habrían ellos podido echar fuera al demonio ¿Acaso Jesús no les habría dado poder sobre los demonios? Jesús recurrió entonces a una imagen literaria: «Una semilla de mostaza» y  a una expresión proverbial conocida también entre los judíos y que significaba hacer algo extremadamente difícil o incluso imposible: «Mover una montaña» Y les dice, «Si tuvieras fe, como el tamaño de un grano de mostaza, le dirías a este monte ¡Quítate de en medio! y se quitaría. Nada les sería imposible. «

¿Nada?

Tan solo pensar en mover una montaña, nos parece un disparate, algo simplemente  contrario a la razón. Mas aun, si pensamos que esa montaña representa una situación  imposible de resolver y que puede ser movida con una fe  tan diminuta como una semilla de mostaza, que por sí sola, no nos sirve de mucho ni en la cocina.

Sin embargo, Jesús les dice: «Si tuvieras fe…» .

Mi descripción favorita sobre lo que es la fe  dice : » Es el acto de la mente que avanza hacia lo que aun no ha sido explorado.»  Lo que me lleva a  reflexionar  sobre cuantas cosas hay imposibles de remediar en mi vida y en la de otros  tan solo porque yo no he tenido la suficiente fe o porque mi mente se ha negado a avanzar hacia lo inexplorado.

No se trata de tener fe en nosotros mismos, o en las palabras que decimos al orar o al pedir; tampoco se trata de un esfuerzo mental. La fe es entrega total, confianza absoluta, o como bien lo describe C.H. Dodd «Una actitud en la cual, habiendo reconocido nuestra insuficiencia total en lo que toca a cualquiera de las metas superiores de la vida, confiamos absolutamente en la suficiencia de Dios.»  Esta,debe ser  una fe razonada y basada, como toda fe comun-y que practicamos en el  diario vivir- en una relación genuina.  En este caso, es una relación con Dios mismo que nos hace responderle  positivamente al  decirle «Yo no puedo, pero tu si puedes». Nuestra respuesta negativa hacia El, sería la duda y la incredulidad.

Entonces, nuestra semilla de mostaza es simplemente creer que Dios es la Causa de todas las cosas. No es la fe en la fe, ni la fe en la oración o en la religión. Es la fe puesta en quien TODO lo puede.  En otras palabras, decidimos creer y confiamos en que Dios obrará.

Al igual que los discípulos nos encontramos  faltos de fe ante  los obstáculos que se nos presentan en la vida.¿Cuantas  veces hemos terminado de orar pensando si servirá de algo orar ante una situación imposible? ¿y cuantas veces nos hemos  acercado a Dios pensando en  El, como el  genio de la lámpara maravillosa que sin nosotros conocerlo, ni El a nosotros, cumplirá todo lo que  le pidamos? ¿Cuantas veces hemos pensado que el milagro ocurrirá si tan solo nos esforzamos un poco mas? No, nuestras oraciones serán  tan solo  buenos deseos, desesperanzas y débiles aspiraciones si no hay esa clase de relación que llene  nuestro corazón de fe solamente en Dios.

La plegaria que pone su mirada en Dios y no en el tamaño de la montaña  puede removerla y  es ademas, una verdad liberadora para quienes piensan que Dios solo escucha a algunos. El escucha tu oración y la mía si tan solo tenemos fe en El.

¿Cual es la montaña que no has podido mover? Tal vez sea un sentimiento, una mal recuerdo, una conducta, una economía quebrada o la batalla contra una enfermedad. Jesús nos dice que es posible mover esa montaña  que se interpone  en tu camino para seguirle, y que dificulta e inmoviliza para hacer su voluntad. Si tan solo tenemos fe como un granito de mostaza, podremos mover montañas.

«..Que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia,alcanzaron promesas,taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos,evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extrajeros. »  Hebreos 11:33-34

Requisitos para servir la mesa.

octubre 24, 2011

A todas las prófugas de la cocina nos encanta que nos inviten a comer cuando ya es tarde  y nuestra cocina todavía luce tan desolada y vacía cual ropero de Tarzán.

A algunas de nosotras no nos importa tanto el lugar y lo que habremos de comer. Con tal de no cocinar….lo que nos sirvan y como nos lo sirvan, es bueno. En cambio, para otras,  ademas de que nos agrada que sea un buen lugar y que la comida este sabrosa, pedimos  se nos trate con la amabilidad y gentileza a la que estamos acostumbradas.  La actitud del mesero  o mesera que nos atenderá será entonces importante: Que nos atienda con cortesía, que no hable demasiado, que este al pendiente, que nos sonría, que nos ofrezca la especialidad de la casa y que no nos apresure con la cuenta.

Esta situación ideal  tiene una variante cuando se trata del domingo, ya que de vez en cuando la iglesia organiza una comida.  Podrás disfrutar la ocasión,  o te causará un dolor de cabeza   sobre todo si  te toca cocinar debido a que otras prófugas ya se te adelantaron con los platos desechables, las bebidas y el pan. Desde el momento  que te das cuenta que no tienes otra salida, comienzas a elaborar algunas  ideas creativas como: » ¿..Y si compro unos pollos rostizados?» o  » ¿…Y si encargo unos tamales?» .  Mientras tanto,  imaginas a las que si les gusta cocinar elevar sus apuestas augurando tu cruel fracaso.  ¡Si lo sabre yo!

Peor aun es darse cuenta de cuantos conflictos rodean una simple comida en la iglesia. Comentarios como «Así no se sirve ese platillo» , » ¿Por qué sirvieron tan poquito?» y » Ustedes solo vienen cuando hay comida»  tienen el potencial de desatar la madre de todos los conflictos en la iglesia. ¿Cuantas damas  no regresaron jamas  porque nadie probó lo que cocinaron? y ¿Cuantas familias se sintieron menospreciadas porque tardaron en servirles de comer?

Todo, por querer convivir como lo hiciera la iglesia primitiva.

Sorprendentemente, uno de los primeros problemas de la iglesia en sus inicios tuvo que ver también con la comida. (Hechos 6: 1-7 )

Es interesante notar cómo el escritor a libro de los hechos no nos esconde nada y nos presenta a la iglesia tal y cual fue  en su desarrollo. ¿Te sorprende? A veces pensamos que cuando surgen problemas en la iglesia es porque estamos en la congregación equivocada. Sin embargo, la escritura nos muestra que la iglesia no es perfecta,  simple y sencillamente porque las personas que formamos parte de ella, no lo somos.

El pasaje nos dice que la iglesia contaba entonces con un programa alimenticio que tenía como objetivo llevar a la práctica  las enseñanzas  de Jesús. Algunos comentaristas  nos sugieren que era tan solo un banco de comida y no precisamente un comedor en donde las viudas- que se contaban entre las personas mas desamparadas-  iban a recoger su dotación diaria.  Para el tiempo en el que ocurre este relato la iglesia ha crecido a tal grado que los problemas comenzaron a surgir.  Leemos  que las viudas griegas se inconformaron porque a su parecer la distribución estaba siendo desigual: Los griegos se sentían menospreciados por los hebreos. El problema  llegó a oídos de los apóstoles cuando ya las murmuraciones estaban en su punto máximo. Entonces, había que actuar rápido. No se trataba de  un problema doctrinal o teológico. Era un problema de discriminación y un asunto práctico que necesitaba una solución de igual manera.

Ante tales circunstancias, los apóstoles convocaron a los discípulos y les pidieron  se  nombrara una comisión de siete varones  de buena reputación, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría para llevar adelante tal empresa. No esta  claro si este acto fue realmente el origen del diaconado o tan solo una manera de solucionar la situación de forma inmediata. Su tarea les permitiría a los primeros apóstoles enfocarse en la predicación y la enseñanza.

Los creyentes escogieron sabiamente a siete griegos llenos del Espíritu Santo y con suficiente amor y tacto para servir a las viudas griegas. Entre los siete nombrados se encontraba Esteban, el primer mártir de la fe y Felipe, quien fuera predicador y evangelista después de la muerte de Esteban. No eran hombres llenos de dones espectaculares, eran personas dotadas espiritualmente. De esta manera, los diáconos se dedicaron desde entonces a ministrar a los necesitados.

La palabra «Diácono», (Diakonos) se traduce básicamente como un servidor o camarero y a menudo se refiere a la persona que sirve a la mesa. Interesante, ¿No? Me maravilla descubrir que a las primeras personas a quienes se les impusieron las manos en la iglesia fuera para desarrollar un servicio cotidiano como lo es servir una mesa y no para predicar.

Gracias a Dios por los que predican, los que dan clases, los que cantan en el grupo o son miembros de alguna junta. Todas los ministerios que ofrece la iglesia son importantes cuando se hacen en el nombre de Jesús. Pero ministrar es lo que hacemos por y para Cristo en otros y a cada momento en nuestra vida. Entonces, no son solo los mega- programas de la iglesia  los que cuentan, también lo es cuando servimos la mesa dentro y fuera de la iglesia.

Recuerdo el testimonio de Silverio. Un ex-convicto que contaba con lágrimas cómo una mesa adornada para celebrar su cumpleaños en la cárcel, le devolvió la fe en Dios.  De igual manera,  los comensales buscaran también algo de ti en tu mesa. El cansado, la amenidad de tu conversación; el pobre, tu alimento; el triste, tu consuelo;el débil, un estímulo y el que lucha, una ayuda moral. Me pregunto cómo se sentirían las viudas necesitadas. Imagino que no era solamente un «Aquí esta su dotación señora» debía de haber en ello además ternura y amor. De esta manera la iglesia cumplió su propósito de ir por todo el mundo llevando el evangelio de Cristo y se convirtió en un anticipo del Reino.

Que rápido surgen los problemas en la iglesia y que rápido se encuentra la solución donde reina un verdadero interés por agradar a Dios. En este sentido la iglesia primitiva es una iglesia modelo. Porque ante los conflictos pudo resolverlos de una manera sabia gracias a la intervención del Espíritu Santo y a personas que cumplían con los requisitos para servir en las mesas.

«Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Mas yo estoy entre vosotros como el que sirve.»

                                                                                                                                    -Jesús.

                                                                                                                                      (Lucas22:27)

Dulce Suegra.

junio 6, 2011

Lo último que necesita una prófuga de la cocina es tener una suegra entrometida que le encanta cocinar. Como ella se ha pasado la vida preparándole sus gustos a su hijito adorado, no dejara que nadie le haga sufrir  ni pasar hambre. Es por eso que aquí y allá se escuchan las quejas de quienes ya están hartas.

Ejemplo # 1

Nuera- Espero que le guste lo que prepare señora.

Suegra- ¿Otra vez cocinaste pollo? Robertito, hijo…deberías de ponerle una         granja a tu esposa, pues parece que solo pollo sabe cocinar.

Ejemplo #2

Suegra- ¿Tienes perro Patricia?

Nuera- No señora. ¿Porqué?

Suegra- ¡Ay no me digas que eso es lo que vamos a comer!

Otro ejemplo bien puede ser mi abuela paterna que a mis  veinte años me seguía preguntando si mi mamá nos daba de comer. Ella también  me insistía en  que al hombre se le conquista por el estómago. Lo cierto es que todavía no conozco a una mujer a quien su esposo le haya propuesto matrimonio diciéndole: «Leonorilda, quiero casarme contigo porque cocinas como nadie la cochinita pibil.» Ni tampoco conozco a mujer alguna que haya aceptado casarse porque él le dijo al oído: «Cuando te veo, pienso en mole de olla.» Y es que toda novia espera que el afortunado prometa bajarle la luna y las estrellas y no tan solo las ollas de la alacena.

En estos casos, las amigas suelen ser el paño de lágrimas ante tantas injusticias. Es por eso que con ellas se comenta lo mal que te sientes cuando vas a visitar a la suegra llevada a la fuerza por tu esposo -y para que no piense que eres una floja- te acomides a poner la mesa, a menear la olla y a lavar los trastes; pero resulta que nunca quedas bien porque no tienes ni idea de qué va con qué, porque no sabes a qué hora debes dejar de menear la olla y porque de plano te cae mal lavar los trastes.

Pero reflexionemos…

¿Será a caso que estos seres han sido mal entendidos? ¿qué es lo que hace que una estupenda madre se convierta en una suegra avinagrada?¿la mala suegra, nace o se hace? Veamos.

Un estudio realizado en el año 2009 por la universidad de Cambridge a un centenar de mujeres dió como resultado que el 60% de las encuestadas habrían tenido fricciones con su suegra ocasionándoles fuertes problemas con el stress (y por el es tres …¡y no dos!) A la mayoría nos queda claro que  ésta es una relación que no termina de cuajar debido a que las «sugerencias» de la suegra van desde cuánto debes gastar en comida hasta qué le debes de dar de comer a tus hijos pasando por cómo debes de decorar la casa y dónde debes hacer las compras.

Si me has seguido hasta aquí y tienes ese problema de seguro estarás diciendo: «Si, así es mi suegra». Y si eres suegra, tal vez estarás diciendo: «Yo por eso no me meto, ni digo nada». Pero esto, no es todo. Te contaré…

Cierto día le llamé por teléfono a la hermana -que por hoy llamaremos Afligida- para recordarle su participación en el programa del domingo. La pobre mujer parecía haber sido sometida a un tormento chino. Con voz llorosa me dijo que la disculpara pero que no podría asistir porque se sentía muy mal y estaba en cama. Me contó que su hijo le llamó del trabajo y le pidió de favor fuera a su casa y le trajera unos papeles importantes que había dejado olvidados en la mesita de la sala. Como ella tenía en su poder una copia de la llave, fue de inmediato. Me aseguró que al entrar a la casa no vió los papeles y que tuvo «la corazonada» que estaban en la recámara. Después de inspeccionar todos los cajones y ver que todo se encontraba en orden se trasladó a la recámara de los niños y luego al patio. Pero tampoco los encontró allí. Tanta búsqueda provocó que le dieran ganas de lavarse las manos. Después de verificar que las toallas estaban limpias se encaminó hacia la cocina en donde horrorizada vió sobre la mesa una lata de sardinas con una nota que decía,

«Amor, me voy a comer a casa de la güera Grimaldi.

Me llevo a los niños. Aquí te dejo por si te da hambre.

Si usas un plato, lo lavas y dejas todo como estaba.»

No por nada  a Afligida se le había subido la presión. Un fuerte dolor en el pecho comenzó a molestarla como resultado de tanto imaginar a su nuera feliz y degustando manjares con la güera Grimaldi mientras su bebé comía a solas una triste lata de sardinas. Su primer impulso, fue conseguir el teléfono de la Grimaldi y hacer un escándalo. Después pensó en quedarse y hacerle de comer a su hijo esperando ver la cara que pondría su nuera cuando ésta llegara. Luego quiso llevarle a su hijo los papeles y regañarlo por ser tan dejado. Lo que realmente hizo fue tomar el sobre de la mesita que esta al entrar  para llevárselo a su hijo sin decir ni una sola palabra. Pero el coraje, la estaba matando. Esa era la razón por la que no podría asistir el domingo. Estaría en cama, recuperándose.

No nos corresponde a nosotros saber si cuando llegó la nuera a su casa, el hijo de Afligida la estaba esperando con un «Nunca jamás». O tal vez ,cuando llegó hizo la nota a un lado y ordenó una pizza. A lo mejor, se sentó en la cocina y comió a solas felizmente.

Lo que quiero decir es que si la suegra se inmiscuye ya sea directa o indirectamente, alguien saldrá herido. Y es que a veces la relación puede llegar a ser una guerra declarada con estrategias bien diseñadas, golpes bajos y ataques quirúrgicos al lugar donde mas duela o tan solo,  el va y ven de la guerra fría.

La Escritura nos presenta a una suegra que pasa la mayor parte del tiempo dando instrucciones a su nuera.

En el octavo libro de la Biblia encontramos la historia de Ruth y Noemí. ¿O debería escribir, de Noemí y Ruth?. Al comienzo del relato Noemí – la suegra-ha pasado por la tragedia de perder a su esposo y a sus dos únicos hijos. Un hecho sin duda traumático para cualquier mujer. Solo han quedado con ella Orfa y Ruth, sus dos nueras. Ninguna de las dos tuvieron hijos. Lo cual convierte a Noemí en una suegra viuda, sin hijos y sin nietos. Lo mas lógico hubiera sido que las dos nueras desearan regresar con sus familias respectivas después del fallecimiento de sus esposos pues nada les ataba ya a Noemí. Sorprendentemente, ninguna de las dos desea abandonar a su suegra. Ante la insistencia de Noemí por disuadirlas, Orfa se va pero Ruth le ruega que no le pida mas que regrese con sus padres. Desea seguirla a cualquier lugar. Desea vivir con ella para siempre y adorar a su Dios.

¿Qué  vió Ruth en su suegra para querer quedarse con ella y mas tarde obedecerla en todo? Existe una manera de saberlo por el comportamiento que Noemí mostró durante el relato.

  1. Echó mano de su experiencia para bien. Recuerdo haberle preguntado un día a mi abuelita sobre sus inicios en la cocina. Con entusiasmo me contó la historia de como aprendió compartiendome también algunos momentos chuscos y peripecias que pasó durante ese tiempo. Por primera vez, ví a mi abuelita como una jovencita tratando de cocinar para su esposo. No muy distinto a lo que pasó mi mamá y por supuesto, a lo que pasé yo. Los especialistas en la materia coinciden en que las suegras siempre estarán en ventaja ante sus nueras simple y sencillamente por la experiencia que les ha dado la vida. Tristemente, algunas usan esa experiencia para ocasionar problemas  en lugar de ayudar, para criticar en lugar de animar. Ese no fue el caso de Noemí. Pues usó su experiencia -que puesta en las manos de Dios-lograron lo imposible. En la historia leemos que en todo momento aconseja a Ruth con tal cuidado como si fuera su hija. Lo que más desea es el bien de Ruth.
  2. No trató de manipularla. Ya sea en películas o programas de televisión la representación de una suegra que se enferma cuando no se hace lo que ella quiere, es muy cómica. Los acontecimientos trágicos por los que pasó Noemí hubieran sido un buen pretexto para manipular a Ruth. Sin embargo, Noemí se levanta de la incertidumbre de la viudez y de la amargura para enfocarse en alcanzar el bienestar de ambas y no para hacer miserable la vida de Ruth. En un principio, Noemí les pide a sus nueras  que la dejen porque sabe que Dios cuidará de ella aun cuando no logra comprender en su totalidad porqué le ha ocurrido esta desgracia.
  3. Noemí le mostró la bondad del Dios verdadero. Ruth era originaria de Moab y el dios de los moabitas era Quemos. Esto pudo haber sido una muy buena razón para que existieran enfrentamientos entre ellas. Imagino a Noemí preocupada por que sus hijos se volvieran al dios de ellas como tal vez otros muchachos hebreos que se casaron con moabitas lo hicieron. Sin embargo, la bondad y el ejemplo de Noemi pudo dejar una huella indeleble en el corazón de sus hijos que alcanzó a sus nueras. Antes y durante la adversidad, Noemí mostró que Dios era bueno, amable y misericordioso para con los afligidos y de esta manera logró ganar a Ruth para Dios. No la forzó, no le impuso sus ideas. Solo le mostró amor. En respuesta a tanto cariño Ruth nos obsequia la insuperable confesión de amor dicha por una nuera a su suegra.
  4. La felicidad de Ruth la hace dichosa. Esperar que la vida de  los hijos casados sea una copia fiel de nuestro matrimonio y de nuestra forma de vida en general, es una ilusión.Ser una madre amorosa es amar a los hijos y a lo mas querido para ellos a pesar de la separación -incluso de la separación por causa de muerte- descansando en todo momento en la fidelidad de Dios que siempre nos traerá bendición y paz.El gran amor que Noemí tuvo por sus hijos logró que Booz- un pariente lejano- redimiera a Ruth como era la costumbre y procreara una descendencia en la que incluye al rey David, de cuya casa y linaje nació Cristo, el Redentor. Al final, Dios recompensa la piedad de Noemí y la obediencia de Ruth.

La historia de Noemí nos ofrece entonces un concepto distinto acerca de una suegra que traspasa los límites. Ella aparece desde la primer línea(1:1) hasta el final de la historia (4:17). La vida de Ruth es contada a través de los ojos de Noemí y aunque el libro lleva por nombre Ruth, lo cierto es que sin una Noemí, no hay una Ruth. No obstante, al terminar de leer la historia no podemos separar a una de la otra pues Ruth ha sido un ejemplo de bondad y Noemí el de una suegra que ha puesto su esperanza en Dios a pesar de las circunstancias.

Noemí significa «Dios es Dulce». Eso fue lo que en resumidas cuentas vió Ruth en su suegra Noemí.

«¡Cuán dulce son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca.»

Salmos 119:103

Los hijos no esperan.

mayo 7, 2011

Les comparto los pensamientos que me hubieran gustado escribir, para éste día de las madres.

Hay un tiempo para anticipar la llegada del bebé, un tiempo para consultar al médico; Un tiempo para hacer dieta y ejercicios, y un tiempo para preparar el ajuar. Hay un tiempo de maravillarse en los caminos de Dios, sabiendo que éste es el destino para el cual fui preparada. Un tiempo para soñar lo que será este niño cuando crezca, un tiempo para pedirle a Dios que me enseñe a criar al hijo que llevo en mis entrañas. Un tiempo para preparar mi alma para alimentar la suya. Pues muy pronto llega el día en que nacerá.

Porque los hijos no esperan.

Hay un tiempo para alimentarlo durante la noche, para cólicos y biberones. Hay un tiempo para mecerlo y un tiempo para pasearlo por la habitación. Un tiempo para ejercer la paciendia y la abnegación, un tiempo para mostrarle que su nuevo mundo es un mundo de amor, de bondad y de dependencia.

Hay un tiempo para maravillarme de lo que él es, ni mascota, ni juguete, sino una persona, un individuo, un ser creado a la imagen de Dios.

Hay un tiempo para reflexionar acerca de mi mayordomía. Para saber que no puedo poseerlo. Que no es mío;que he sido elegida para cuidar de él, edificarlo y responder ante Dios por él. He resuelto hacer lo máximo a mi alcance, 

Porque los hijos no esperan.

Hay un tiempo para tenerlo entre mis brazos y contarle la historia más hermosa que jamás haya oído. Un tiempo para mostrarle a Dios en la tierra, en el cielo y en la flor, y enseñarle a maravillarse y sentir asombro. Hay un tiempo para dejar a un lado los platos sucios y llevarlo al parque a columpiarse. De correr con él una carrera, hacerle un dibujo, atrapar una mariposa y darle compañerismo lleno de alegría. Hay un tiempo para enseñarle a orar con sus labios de niño, enseñarle a amar la Palabra de Dios,

Porque los hijos no esperan.

Hay un tiempo para cantar en vez de renegar, sonreír en vez de fruncir el ceño, de secar lágrimas y reírse de los platos rotos. Un tiempo para compartir con él mis mejores actitudes, mi amor por la vida, mi amor por Dios, mi amor por los míos. Hay un tiempo para contestar a sus preguntas, a todas sus preguntas, porque quizá vendrá el momento en que no querrá escuchar mis respuestas. Hay un tiempo para enseñarle muy pacientemente a obedecer, a poner en su lugar los juguetes. Hay un tiempo para mostrarle lo hermoso del deber cumplido, de adquirir el hábito de leer la Biblia, de gozarse en la comunión y adoración en medio de los suyos. De conocer la paz que viene por la oración. 

Porque los hijos no esperan.

Hay un tiempo para verlo partir valientemente a la escuela, y de extrañar su manera de estar siempre alrededor mío. De saber que hay otros que atraen su interés, pero de saber que estaré allí para responder a su llamado cuando vuelva de la escuela. De escuchar con interés sus descripciones de lo ancontecido en el día. Hay un tiempo para enseñarle a ser independiente, a tener responsabilidad, autodisciplina, de ser firme pero afectuosa, de saber disciplinarlo con amor. Porque pronto llegará el momento de dejarlo partir y de soltar los lazos que lo sujetan a mi falda.

Porque los hijos no esperan.

Hay un tiempo para atesorar cada instante fugaz de su niñez, sólo dieciocho preciosos años para inspirarlo y prepararlo. No voy a cambiar este derecho natural por ese «plato de lentejas» llamado posición social, o reputación profesional, o por un cheque de sueldo. Una hora de dedicación hoy, podrá salvar años de dolor mañana. 

La casa puede esperar, los platos pueden esperar, la pieza nueva puede esperar, 

Pero los hijos no esperan.

Llegará el momento en que ya no habrá más puertas que golpean, ni juguetes en la escalera, ni peleas entre ellos, ni marcas en las paredes. Entonces podré mirar atrás con gozo y no con pesar. Será el tiempo de concentrarme en un servicio fuera de mi hogar. De visitar a los enfermos, a los que han perdido a sus seres queridos, a los desanimados, a los que no tienen instrucción. Para entonces dar mis servicios a «los más pequeñitos». Habrá un tiempo para mirar atrás y saber que estos años de ser madre no se desperdiciaron. 

Pido a Dios que llegue el momento en que pueda ver a mi hijo hecho un hombre íntegro y recto, amando a Dios y sirviendo a los demás. 

Dios mio, dame la sabiduría para saber que hoy es el día de mis hijos. No existen los momentos de poca importancia en sus vidas. Que sepa comprender que no hay carrera mejor, no trabajo más remunerador, ni tarea más urgente.

Que yo no postergue ni descuide esta labor, que pueda aceptarla con gozo, y que con la ayuda del Espíritu, y por la gracia , me dé cuenta que el tiempo es breve, y que mi tiempo es hoy, porque los hijos no esperan.

–Helen M. Young.